Análisis práctico de lo que dice la Biblia sobre la unión más sagrada que existe para que lo disfrutes sin tanto drama.
El matrimonio está en crisis y la familia también lo está. Seguramente tienes amigos o familiares que no se quieren casar, que decidieron irse a vivir juntos o, si están casados, no quieren tener hijos. Las cifras en Colombia, y en el mundo en general, muestran una disminución considerable en el número de bodas, un aumento en la cantidad de divorcios y una caída en la natalidad.
Sin embargo, la Palabra de Dios, que permanece para siempre, nos recuerda que el matrimonio es y será siempre un regalo de Dios, un pacto sagrado y una bendición para nuestro presente.
La Biblia no lo presenta como un contrato, pues los contratos podrían romperse según la conveniencia de quienes los firman. Es más bien un pacto que refleja uno de los atributos de Dios: la fidelidad. (Ver Malaquías 2).
Más que un contrato, un diseño divino
Cuando Dios estableció el matrimonio, lo hizo como un pacto que forma una nueva familia: Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser. Génesis 2:24.
En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo eleva aún más la visión de este pacto al afirmar que el matrimonio es un misterio que apunta a Cristo y a la iglesia: Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella. Efesios 5:25.
No es un choque de fuerzas ni una lucha de poderes, sino un llamado a la mutua sumisión y al amor sacrificial: Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Efesios 5:21.
Dios también pensó el matrimonio como una fuente de intimidad, gozo y deleite. Quien halla esposa encuentra el bien y recibe el favor del Señor. Proverbios 18:22.
Es la mayor muestra de apoyo mutuo y trabajo en equipo. Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada». Génesis 2:18.
Un antídoto para la inmoralidad de este mundo caído. Pero, en vista de tanta inmoralidad, cada hombre debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo. 1 Corintios 7:2.
El matrimonio es para Dios tan hermoso, que lo muestra como algo digno de admirar. Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal. Hebreos 13:4.
Los hijos, cuando llegan, son vistos como un regalo de parte de Dios. Los hijos son una herencia del Señor. Salmo 127:3.

El matrimonio en cifras de hoy
Menos bodas: La tasa de matrimonios en Colombia es de apenas 1,4 por cada mil habitantes, una de las más bajas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE. En 2023 se celebraron 68.843 matrimonios, mientras que una década atrás la cifra superaba los 90.000.
Más divorcios: Ese mismo año se registraron 25.272 divorcios, lo que significa que 1 de cada 3 matrimonios terminó en ruptura.
Uniones libres en aumento: En América Latina, cada vez más parejas eligen la unión libre como su forma de vida en pareja, incluso en sectores más educados, pero los estudios advierten que estas uniones tienden a ser menos estables.
Natalidad en caída: En 2024, Colombia tuvo 445.011 nacimientos, el nivel más bajo de su historia reciente. Esto refleja un cambio cultural en la manera como se concibe la familia.
Impacto en la salud y los hijos: Una recopilación de más de 30 estudios publicada por la revista Heart, muestra que un matrimonio de calidad está asociado con mejor salud física y emocional, y que los hijos que crecen en hogares estables tienden a tener mejores resultados académicos y sociales.
Estas cifras nos muestran un panorama desafiante: El matrimonio parece estar perdiendo relevancia en la cultura de hoy, pero su ausencia deja vacíos profundos en los corazones de las personas, en los niños y en la sociedad en general.
Mejor son dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente! Eclesiastés 4:9,12.
¿Por qué el matrimonio sigue siendo una bendición?
La Biblia nos muestra que el diseño de Dios para el matrimonio no está pasado de moda:
Es un pacto que protege el amor
Cuando la relación se fundamenta en la fidelidad, se crea un marco de seguridad que permite crecer, sanar, perdonar y florecer como seres humanos independientes que se pertenecen el uno al otro.
La exclusividad libera
La fidelidad no es una carga, sino un regalo que da confianza y profundidad al vínculo.
La reciprocidad dignifica
La sumisión mutua y el amor sacrificial desarman la lucha de poderes y crean un hogar de paz.
La comunidad edifica
El matrimonio florece cuando la Iglesia y la familia extendida rodean a las parejas con apoyo, consejo y oración.
En este mundo, donde todo parece tan frágil, el matrimonio que Dios diseñó es un ancla que brinda estabilidad y esperanza.
Hazlo práctico
Tener un matrimonio, como Dios lo diseñó, no es un ideal inalcanzable ni una tradición obsoleta. Es un regalo de Dios que continúa vigente. No está pasado de moda; por el contrario, es un motivo de esperanza en este mundo ya cansado de vínculos frágiles.
Sin embargo, esto no es gratis. Requiere cuidado continuo, preparación intencional y acompañamiento en los temas más relevantes como comunicación, finanzas, sexualidad, crianza de los hijos, resolución de conflictos y fe. Por eso, Casa Sobre la Roca ofrece a las parejas su grupo ministerial para matrimonios, Casa2, donde se tratan estos y otros temas para edificar hogares sobre la Roca.
Cuando una pareja decide vivir su relación como pacto delante de Dios, no solo construye un hogar estable, sino que se convierte en un reflejo vivo del amor de Cristo.

