El Iron Man que tu familia necesita

Por Revista Hechos&Crónicas

Los hombres estamos llamados, y es un encargo que se nos ha dado, de pastorear y cuidar a nuestras familias. Pero, ¿lo estamos haciendo de forma integral?

La figura del hombre como líder o de ser cabeza del hogar ha estado siempre presente en la familia cristiana, es un encargo que Dios ha hecho a los hombres, sin que esto ponga en una posición de inferioridad a la mujer ¡De ninguna manera! Pero no hay duda que este encargo se ha desdibujado muchas veces del verdadero papel que juega un hombre como líder en su hogar, cayendo en varias ocasiones en el machismo o en una posición cómoda de mando, que en a ratos raya la tiranía, sobre una familia que en realidad ha sido entregada al hombre como su principal responsabilidad de cuidado. Asimismo, hay situaciones en donde ha tendido a medirse o atenderse sólo desde el punto de vista económico, lo cual es sólo una de las diferentes áreas que engloba el liderar la familia.

La fortaleza se mide en términos de humildad

Como colombiano, he crecido en un ambiente latino en el que el hombre es el macho de la casa, el fuerte, el que trae y dirige, pero poco hace, pues hay labores que supuestamente no son para los hombres. Pero no hay nada más lejano de la realidad. Los hombres somos líderes de nuestras familias y es nuestro ejemplo muy influyente en nuestra esposa e hijos. Como líderes, es importante entender que un líder lidera también con su ejemplo. Agarrar una escoba sin que mi esposa me diga, lavar ropa o arreglar la cocina no son una muestra de debilidad masculina, por el contrario, son una muestra de un líder fuerte, capaz de asumir las diferentes cargas que existen en el hogar y lo suficientemente humilde como para servir con amor a su familia.

Ser humilde y morir a mí mismo, a mi comodidad, a «mi tiempo personal» es una muestra de fortaleza, pues revela que somos capaces de morir a nosotros por el bien de los demás miembros de la familia.

Un superhéroe de verdad

Siguiendo con el imaginario machista latinoamericano, es común medir a un superhéroe por su fortaleza, sus superpoderes o rendimiento extraordinario al momento de hacer dinero y cubrir los gastos de la casa, pero el verdadero valor de un superhéroe se mide por su valentía y capacidad de morir a sí mismo y servir a los demás de una manera desinteresada.

Recuerdo a personajes como Steve Rogers escogido para ser Capitán América, no por su fuerza sino por su corazón; o Tony Stark quien sólo termina siendo el verdadero héroe, no cuando tiene el tarje de Iron Man puesto, sino cuando se despoja de su orgullo y se sacrifica por los demás. ¿Cuál es el verdadero Iron Man que necesita tu familia? ¿El fuerte que trabaja, pero no levanta un plato o el que se despoja de su rudeza para sentarse a jugar con sus hijos o agarra la plancha (Iron) mientras su esposa toma un descanso?

De hecho, Jesucristo no se aferró a ser Dios, en cambio se despojó de todo para venir y servir, ponerse una toalla, lavar pies y morir en una Cruz, todo por lo cual se convirtió en el líder más influyente de la historia y el superhéroe más poderoso que jamás podremos conocer. Sé un líder humilde y haz que, de lo que parece una debilidad, crezca una fortaleza.

Por: Carlos Arturo Romero. Pastor de la iglesia Casa Sobre la Roca Villavicencio.

Foto: Referencia – Marvel Comics. 

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