No crezcas antes de tiempo

Por Revista Hechos&Crónicas

Alégrate, joven, en tu juventud; deja que tu corazón disfrute de la adolescencia. Sigue los impulsos de tu corazón y responde al estímulo de tus ojos, pero toma en cuenta que Dios te juzgará por todo esto. Eclesiastés 11:9.

Vivir cada etapa como corresponde es importante a la hora de sacar los mejores aprendizajes de la vida. Por el contrario, el afán de crecer hace que muchos cometan errores y luego se arrepientan. Con todo lo que hay en el mundo, vivir una infancia y adolescencia sana parece ser algo inverosímil.

¿Te gusta vestirte como tu cantante musical favorito? ¿Quieres imitar a instagramers y tiktokers conocidos? Yo también lo hice cuando tenía 12 años mientras miraba Disney Channel y soñaba ser tan popular como esos famosos. Me gustaba verme más grande de lo que era, pero pronto me di cuenta que no era yo, me estaba perdiendo una etapa importante en mi vida donde podía descubrir mi identidad. Si me permites darte un consejo: no crezcas antes de tiempo.

Seguro has visto y seguido las tendencias en redes sociales, pero muchos de los contenidos que se vuelven virales no son para niños y jóvenes. Aunque veamos actores, deportistas, influencers, o cantantes adolescentes como ejemplos a seguir, son pocos los que crean contenido de valor que sea apropiado para tu edad. Por eso, vemos niños y jóvenes actuando y pensando como adultos, pues sin darse cuenta, están copiando lo que les parece más atractivo, sin percatarse que están dejando de lado una etapa irrepetible de la vida.

Niños creciendo bajo la influencia digital

La hipersexualización de la niñez y la pubertad precoz aumenta por la alta influencia digital de hoy. El psicólogo Rafael Narváez Dávila, miembro de Casa Sobre la Roca, explicó a Hechos&Crónicas que “El auge de las redes sociales y el rápido acceso a la información están influenciando cada vez más a que niños y niñas se interesen en temas que no suelen ser tan apropiados para su edad, lo cual los lleva a vestirse y comportarse como “pequeños adultos”, dejando de lado el interés de los juegos prácticos para pasar a estar horas enteras en una pantalla, acelerando la transición entre la infancia y la edad adulta”.

Parte de la responsabilidad la tienen los papás o los adultos a cargo de la crianza, al permitir y ver como divertido que una niña de 10 años “perree”, use tacones y se maquille; o que un niño presuma cuántas novias tiene y tenga acceso temprano a contenido erótico. A simple vista esto no parece ser tan grave, pero lo cierto es que la infancia no debe tomarse a la ligera, es una etapa que nunca regresa.

“El ser humano está en un constante proceso de desarrollo vital. Los niños y niñas que se encuentran entre uno y 13 años experimentan un gran desarrollo bio-psico-social, que les ayudará a enfrentarse a situaciones a futuro, por tal motivo “adultizar” a un niño haciendo que crezca antes de tiempo es perjudicial, porque se salta otras etapas, dejando inconclusos ciclos fundamentales para su desarrollo”, dice Narváez.

Con todo lo anterior, puedes pensar que estoy exagerando, qué no es para tanto o que es lo que hacen todos tus amigos, pero si te atreves, contesta con sinceridad la siguiente pregunta: ¿Lo que imitas es realmente lo que te identifica y quieres ser cuando crezcas?

Quiero crecer para que me tomen en serio

La necesidad de crecer y verse más maduros nace muchas veces de la falta de escucha y atención que reciben por parte de sus padres, maestros o personas adultas que invalidan su opinión por ser menores. Aunque hay que tratar a los niños como tales, respetando su naturaleza e inocencia, ellos también merecen que se les escuche y respete. 1 Timoteo 4:12 dice Que nadie te menosprecie por ser joven.

Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. Este versículo nos da la clave: cuando un adulto ve en ti un niño o adolescente ejemplar, viviendo esa etapa como debe ser, nadie tendrá porqué menospreciarte.

Sin embargo, para poder disfrutar de una infancia y adolescencia sana, Narváez recomienda: “Jugar y aprovechar el tiempo, desarrollar habilidades sociales y psicológicas, crear lazos de amistades sanas y tener bases espirituales sólidas, como lo dice Salomón en Proverbios 22:6 Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará”.

Al entender que tu juventud es valiosa, tú mismo empezarás a filtrar lo que ves y de quienes te dejas influenciar, y con ayuda de tus padres y líderes juveniles de tu iglesia que están guiados por la Palabra, tendrás la guía para vivir esta etapa de la mejor forma.

Foto: Pikisuperstar – Freepik (Ilustración usada bajo Licencia Creative Commons) 

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