T’wired: conectados y cansados

Por Revista Hechos&Crónicas

¿Cuándo descansa piensa en el trabajo? ¿Cuándo estás trabajando piensas en descansar? Es un ciclo que no termina cuando tienes la disposición para estar conectado haciendo mil cosas, pero al mismo tiempo sientes fatiga y cansancio… Es hora de hacer un cambio en tu ritmo de trabajo.

Hay un video animado muy inquietante de personitas que están todo el tiempo conectadas a un dispositivo mientras sus rostros están pálidos, con grandes ojeras y una postura desalentada. Si no lo has visto, seguro conoces a alguien que lo está viviendo. Con el teletrabajo, muchas personas han experimentado esta sensación de estar conectados y cansados todo el tiempo, algo que Rubin Naiman, psicólogo y experto en medicina del sueño de la Universidad de Arizona, llamó T’wired, una mezcla de tired (cansado) y wired (conectado).

Más conexión, más cansancio

Con la pandemia por el COVID-19, el tiempo de conectividad aumentó. Tan solo en Colombia aumentaron cerca de 200.000 conexiones fijas y 500.000 nuevos accesos móviles según el ministerio de las TIC. Incluso, alrededor del mundo, las jornadas laborales se extendieron dos horas y media más de lo normal en la virtualidad, tal y como lo demostró una investigación de NordVPN Teams, una compañía de redes privadas virtuales, lo que ha incrementado la necesidad de estar conectado todo el tiempo, provocando a su vez un exceso cansancio por el aumento de trabajo.

“Mi día a día se ha convertido en un boomerang, en una rutina. A uno se le olvida qué día de la semana es porque todos los días se vuelven lo mismo: te levantas, te arreglas, prendes tu computador, respondes llamadas, te levantas de la silla para almorzar, vuelves a sentarte a los 20 minutos de haber almorzado y suspendes para cenar… Esa rutina me ha hecho perder la fuerza, la motivación. El no poder desconectarme me ha traído un cansancio mental, emocional y físico”, comparte Andrea López, una administradora de empresas que lleva trabajando más de un año de manera virtual, como más de los 11.457 colombianos que teletrabajan y han pedido alguna intervención psicológica por experimentar todo lo anterior, según cifras del Ministerio de Salud y Protección Social.

La investigación del psicólogo Rubin Naiman, publicada en Headspace, evidenció dos razones principales por las que las personas se sienten cansados y conectados: “La primera es porque existe una presión cultural constante para que las personas sean más productivas y, la segunda, es porque somos un grupo con trastornos de sueño, exceso de cafeína y de conexiones (correos, redes sociales, Netflix y más). Esta hiperactivación hace que las personas piensen que tienen energía y sean incapaces de reconocer que están exhaustas, un ciclo que continúa cuando apoyamos la cabeza sobre la almohada, pero no podemos conciliar el sueño. T’wired significa que nuestro cuerpo y nuestra mente están siendo empujados en dos direcciones a la vez”.

Cansancio espiritual, desconectados con Dios

Mientras la hiperactividad nos empuja fuertemente hacia arriba, la somnolencia y la fatiga simultáneamente nos arrastran hacia abajo. Este empuje de dos direcciones opuestas nos afecta más allá de lo físico; Andrea López comparte cómo vive el T’wired: “Nos afecta de una manera que no nos imaginamos, tanto a nivel físico como espiritual. Siento que al estar cansado todo el tiempo no te permite tener tranquilidad, estar centrado en ti, en lo que el cuerpo necesita, en lo que tu mente necesita y eso, por supuesto, afecta a nivel espiritual pues no tienes tiempo ni energía para enfocarte en algo más allá de lo que pasa día a día. Estás tan conectado y tan agotado que se te olvida tener tiempo para hablar con Dios, compartir y buscar de Él. Pero al estar conectado y cansado es cuando más necesitas a Dios”.

El descanso parece ser una respuesta, pero hemos olvidado cómo descansar de verdad. Por lo general, confundimos descanso con ver una película, salir con los amigos, dormir unas horas. Rubin Naiman habla de que el verdadero descanso no se trata de simplemente la ausencia de actividad, puesto que mentalmente siguen existiendo conexiones e hiperactividad. Por eso, el verdadero descanso consiste en cultivar intencionalmente un estado de serenidad contigo mismo y con Dios.

Trabajar no es malo, pero es necesario tener un buen descanso para poder dar lo mejor de nosotros. Ese descanso debe ir más allá de lo físico, hay también descanso para el alma, por eso, Jesús nos dice en Mateo 11:28-30. Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.

El descanso que nos ofrece Dios modula la velocidad que llevamos en el trabajo y nos enfoca nuevamente en las cosas importantes de esta vida  terrenal y espiritual. Así entendemos que no podemos vivir para trabajar, que por mucho que la conectividad sea la nueva normalidad, tenemos derecho a un verdadero descanso pues hasta el mismo Dios tuvo un día de reposo luego de la Creación. Por eso, es importante entregarle nuestras cargas a Dios y encontrar un equilibrio que no afecte nuestra paz. Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre.  Salmos 55:22.

Por Norma Pinzón – norma.pinzon@revistahyc.com

Foto: Elisa Ventur – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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