Perdón, antídoto sanador

Por Jennifer Barreto

Cuando alguien te hace daño. ¿Qué haces? Primera opción: te aferras al enojo, rencor e ideas de venganza. Segunda opción: elijes perdonar y seguir.

Ala mayoría le cuesta la segunda opción, sin embargo, la Biblia dice que debemos perdonar hasta 70 veces siete. ¿Qué existe detrás del perdón? ¿Qué tan bueno es para la salud física y mental?

No cabe duda que todos en algún momento hemos sido heridos por acciones o palabras de otros. Tal vez tus papás te criticaron mucho mientras crecías, un jefe saboteó uno de tus proyectos, viviste una experiencia traumática como abuso físico emocional, tuviste que lidiar con la infidelidad de tu pareja, entre otros. Son muchos escenarios en los que perdonar puede ser difícil.

Falta de perdón Vs. enfermedad

Diversos libros y estudios científicos califican la falta de perdón como una enfermedad, que con el paso de tiempo crea un estado de ansiedad crónica y retrasa la recuperación. En muchos casos puede terminar en muerte. “Negarse a perdonar hace que la gente siga enferma y los mantiene de esa manera”, sostiene un estudio del doctor Steven Standiford, jefe de cirugía en el Cancer Treatment Centers of America, según publica CBN News.

Teniendo en cuenta la importancia del perdón, éste se está usando para tratar enfermedades como el cáncer. “Perdonar es importante para tratar heridas o trastornos emocionales, cuando no se hace puede obstaculizar las reacciones a los tratamientos”, explicó Standiford.

Las estadísticas hablan por sí solas. Una investigación realizada el doctor Michael Barry, pastor y autor del libro, “El Proyecto de perdón”, asegura que “seis de cada 10 pacientes con cáncer tienen problemas para perdonar, y de ellos, más de la mitad son graves… La ansiedad crónica produce exceso de adrenalina y cortisol, que agotan la producción de células naturales que defienden nuestro organismo, que son como los soldados que están de pies luchando en el cuerpo contra el cáncer”. La falta de perdón es un veneno para el cuerpo. “Cuando una persona perdona de corazón es capaz de encontrar la paz”, concluye Barry.

El caso de Blanca Isabel…

“Tengo 53 años, hace cinco fui diagnosticada con artritis reumatoide, una enfermedad que inflama las articulaciones. No te imaginas el dolor, la rigidez y la hinchazón. Mis dedos están torcidos. Lo peor, es que creería saber por qué me dio… En mi juventud, mis padres me lastimaron física y psicológicamente, me decían que era una recogida de la calle y que no valía nada. Mi padre murió y nunca hubo reconciliación, luego mi madre enfermó y no ha querido verme. Es tanta la rabia y el odio que me envuelven que sin querer, empecé a tensionar mis manos sin darme cuenta que terminaría en esta enfermedad.

Mi hija que es cristiana y estudió psicología, me ha insistido en que debo perdonar. Llevo muy poco en los caminos de Dios, pero la verdad me ha ayudado, en especial una consejera que sabe mi caso y que es un instrumento para liberarme. En este proceso de sanidad interior he notado que mis articulaciones han mejorado la movilidad. Estoy dispuesta a perdonar, quiero ser sana”.

¿Qué es el perdón?

Don Colbert, médico familiar y autor del libro “Emociones que matan” dice: “Una de las razones por las que a muchas personas les cuesta perdonar es porque tienen un entendimiento falso, o un concepto confuso de lo que es el perdón. Permítame ser muy claro con respecto a lo que quiero decir, y no decir, cuando uso la palabra perdón.

El perdón no se basa en encontrar alguna cualidad redentora que haga que la persona merezca ser perdonada. Jamás podemos basar el perdón genuino en la «buena conducta» de alguien, como si compensara su anterior conducta dañina. El perdón es algo que se da dentro de usted y proviene únicamente de su deseo de perdonar, por el perdón mismo.

El perdón significa poner a la otra persona plenamente en manos de Dios, permitir que Dios obre Su justicia en la vida de esa persona. Es confiar en que Dios se ocupará con el ofensor, con la situación, con los horribles recuerdos de hechos terribles. Es confiar que Dios sanará la herida interna. En fin, la justicia de Dios, con Su misericordia, amor y deseo de redimir y perdonar, siempre será muy superior a la del hombre”, explica Colbert.

Otro punto muy importante es: ¿Se puede orar sin perdonar y sin pedir perdón? El pastor Darío Silva-Silva en su libro “Las llaves del poder” dice que es imposible: “¡En absoluto! Si usted no pide perdón, y si usted no perdona, es inútil que ore. Inútil, repito. En tales condiciones la oración no pasará del techo de la habitación donde está haciendo su farsa religiosa. Y sería bueno comprender esta premisa: El que no perdona, no será perdonado”.

Beneficios del perdón para la salud

El perdón se ha convertido en tema de investigación científica, ¿la razón? Se ha comprobado que tiene efectos sobre nuestra salud física y emocional. Cuando perdonamos al otro, se experimentan cambios fisiológicos en tiempo real que mantienen el equilibrio físico y emocional.

  1. Protege del estrés: un estudio de la Universidad de California revela que el perdón relaja y baja los niveles de ansiedad.
  2. El corazón es más sano: el Journal of Social and Personal Relationships afirma que el perdón tiene efectos positivos sobre la reducción de la presión arterial.
  3. El sueño es reparador: cuando no existen resentimiento ni ira, la mente y el cuerpo descansan. El sueño es profundo y reparador.
  4. Mejora el carácter: no hay nada mejor que ser feliz. El perdón nos da control de nuestra vida porque nos permite evitar que otorguemos nuestras emociones a otros.
  5. Reduce el dolor: investigaciones afirman que cuando perdonamos a aquellos que nos hacen daño, se reduce el dolor significativamente. Es decir que nos volvemos más fuertes. Perdonar vale la pena, apostemos por nuestra felicidad y salud, alejados del orgullo y el rencor.

La Biblia dice El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos. Proverbios 17:9. Y más adelante señala: Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Efesios 4:32.

El mejor antídoto para una ofensa es responder con un acto de benevolencia o generosidad hacia alguien más. Al hacerlo, estará eligiendo alquilar más espacio en su corazón al amor y no a la falta de perdón, al odio, la ira, la amargura o a otras emociones tóxicas. Niéguese a regalar su salud emocional y física. El ex presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, cuando se le preguntó cómo sobrevivió a los años en prisión sin volverse amargado, respondió: “La amargura solamente nos lastima a nosotros mismos. Si odias, estarás dándole a esa persona tu mente y tu corazón. No regales ni desperdicies esas cosas”.

Por: Jennifer Barreto – jennifer.barreto@revistahyc.com

Foto: Freepik (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

 

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