Libertad para creer, un derecho en caída libre

Por David Bernal

Tú, en cambio, has seguido paso a paso mis enseñanzas, mi manera de vivir, mi propósito, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi constancia, mis persecuciones y mis sufrimientos. Estás enterado de lo que sufrí en Antioquía, Iconio y Listra, y de las persecuciones que soporté. Y de todas ellas me libró el Señor. Así mismo serán perseguidos todos los que quieran llevar una vida piadosa en Cristo Jesús. 2 Timoteo 3: 10 – 12.

Este fue el encargo que el apóstol Pablo le hizo a su discípulo Timoteo antes de verlo por última vez para después morir por causa del Evangelio y es una clara muestra de lo que sucede en el 2021, frente a la persecución y discriminación hacia los creyentes por sus creencias.

El más reciente informe de la Fundación “Ayuda a la iglesia que sufre” concluye que “La libertad religiosa se vulnera prácticamente en un tercio de los países del mundo (31,6%) en el cual viven dos tercios de la población mundial. 62 países de los 196 existentes afrontan violaciones muy graves de esta libertad. El número de personas que vive en estos países se acerca a los 5200 millones, ya que entre los países que más vulneran la libertad religiosa se encuentran algunas de las naciones más pobladas del mundo (China, la India, Pakistán, Bangladés y Nigeria)”, señala el reporte “Libertad Religiosa en el mundo. Informe 2021”.

Fuente: Reporte “Libertad Religiosa en el mundo. Informe 2021 – Fundación Ayuda a la iglesia que sufre.

Sin embargo, esta no es la única investigación que prende las alarmas sobre el deterioro de la libertad de religión y profesión de creencias en todo el mundo. Durante todo el 2021, organizaciones cristianas nacionales como Justapaz e internacionales como Open Doors y The Voice of Martyrs han informado y reportado miles de casos de violaciones a la libertad religiosa tanto en Colombia como en el mundo.

Es así como en la actualidad y según datos de Open Doors, hay más de 340 millones de cristianos que viven en lugares donde experimentan altos niveles de persecución y discriminación. En esta persecución 4.761 cristianos son asesinados por su fe, 4.488 iglesias y otros edificios cristianos atacados y 4.277 creyentes han sido detenidos sin juicio, arrestados, condenados o encarcelados

Sin embargo, los llamados de alerta no se han quedado allí. Instituciones como la Oficina de Libertad Religiosa Internacional dependiente del Departamento de Estado de los Estados Unidos han investigado y sancionado a los países que persiguen, constriñen y violentan a distintas religiones o creencias de poblaciones cristianos, católicos, musulmanes hasta pequeños grupos minoritarios religiosos.

Se habla de persecución religiosa cuándo:

– Se cometen delitos de odio y violencia por motivos religiosos.

– Las víctimas son discriminadas, desposeídas e incluso asesinadas “legalmente”.

– La persecución pasa a ser genocidio cuando adquiere un carácter sistemático, no circunstancial.

– Se perfila una campaña activa con el fin de exterminar, expulsar o someter a un determinado grupo de personas por su religión, por parte del Estado o de otros grupos.

– Los miembros de ciertas religiones pueden ser objeto de crímenes castigados por la ley, incluso asesinato, despojo de bienes y propiedades, deportación, exilio, secuestro, esclavización sexual bajo pretexto de conversión religiosa, acusaciones de blasfemia… Todo amparado por leyes que no consideran a estos ciudadanos en condiciones de igualdad.

Violaciones a la libertad religiosa ¿La pandemia, factor decisivo?

“La población mundial sufre cada vez más violaciones a su derecho a la libertad religiosa. El 67% de la población vive en países donde se perpetran graves ataques a este derecho fundamental. La situación del continente africano empeora con preocupación por un incremento de la persecución. El estudio refleja que el Covid-19 ha favorecido este deterioro. La libertad religiosa está en peligro”, asevera la investigación “Libertad Religiosa en el mundo. Informe 2021”.

Fuente: Reporte “Libertad Religiosa en el mundo. Informe 2021 – Fundación Ayuda a la iglesia que sufre.

Este reporte encontró que a diferentes minorías religiosas se les culpa de la pandemia. Esto en consecuencia de los prejuicios sociales y culturales preexistentes contra estas minorías en países como China, Níger, Turquía, Egipto y Pakistán, lo que desembocado en un incremento de la discriminación y los ataques contra estos creyentes durante la pandemia.

Datos del informe 2020 del Observatorio para la Libertad Religiosa (OLRC) asevera que los ataques a la libertad religiosa han aumentado un 37% con respecto a 2019, cuando se produjeron 175 casos tan solo en España. El 45 de los casos (un 19%) han tenido  alguna relación con las medidas para frenar el covid: límite excesivo de reducción de aforo en lugares de culto, supresión de actos religiosos, etcétera.

“La libertad religiosa es un derecho fundamental. Pero parece que algunos políticos han aprovechado la pandemia para intentar coartarla”, sostiene María García, presidenta del OLRC.

Según las pesquisas de este observatorio, en la nación ibérica los cristianos son los más atacados, con 174 casos (el 66% de los ataques). Es decir, uno de cada tres ataques está dirigido contra ellos (158 contra católicos, 6 contra evangélicos y 10 contra cristianos de cualquier confesión).

En nuestro continente, durante la pandemia también han aumentado los ataques y persecución contra la fe. El Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina (OLIRE) en su primer informe semestral del 2021 subraya: “Son múltiples los rangos de hostilidades identificados en contra del derecho a la libertad religiosa durante enero a junio 2021. La pandemia ha contribuido en gran parte a la disminución de garantías o medidas de protección de las comunidades religiosas, sin embargo, la crisis también ha evidenciado el importante rol que éstas cumplen”.

América Latina, el continente dónde creer es peligroso

El informe semestral del OLIRE identificó que las hostilidades y ataques contra la libertad religiosa se presentan en cuatro contextos en la región: La regulación de la religión por el crimen organizado, Restricciones religiosas motivadas por una ideología política antirreligiosa y por el control totalitario del gobierno, hostilidad hacia las expresiones religiosas por parte de actores estatales y no estatales, y finalmente, la hostilidad hacia la conversión religiosa en comunidades indígenas.

Las cifras de observatorio OLIRE que monitorea el estado de la libertad religiosa permiten dimensionar como “creer” se está convirtiendo en un peligro en algunos países de América Latina: 15 asesinatos de personas relacionas con la fe (Sacerdotes, pastores y creyentes) en Honduras, México, Venezuela y Nicaragua, 56 actos de destrucción o intentos para destrozar o profanar lugares de culto o edificios religiosos así como 32 ataques físicos y amenazas en casi todos los países de la región, entre otras cifras.

El informe también describe más de 48 casos y/o noticias de otras formas de violencia no física contra la libertad religiosa como discriminación, exclusión social y diversas formas de presión, en todos los países de la región en el período enero-junio 2021.

Colombia, hay avances pero la situación sigue en rojo

La organización no gubernamental cristiana Open Doors en su listado World Watch List 2021, que agrupa a los 50 países que más persiguen a los cristianos, ubica a Colombia como el país #30 y a México como el #37, ocupando el deshonroso lugar de ser los dos únicos países de América Latina con presencia en este listado.

Según la World Watch List, en nuestro país “la persecución está localizada y es violenta. Los líderes de la iglesia son amenazados, acosados, extorsionados e incluso asesinados como consecuencia de la violencia perpetrada por la guerrilla y otros grupos delictivos, especialmente en las zonas más remotas del país. En comunidades indígenas, importante oposición y persecución existe hacia los misioneros cristianos y los conversos indígenas. Además, parece haber una intolerancia creciente para los cristianos en la esfera pública y un énfasis en el secularismo sobre el pluralismo”.

En este mismo sentido, Asociación Cristiana Menonita para Justicia, Paz y Acción No Violenta (Justapaz) en la investigación “Un llamado profético. Informe 15: «No nacimos para la guerra: reclutamiento de niños, niñas, adolescentes y jóvenes de iglesias cristianas». Período de documentación  2018-2021” señala que en Colombia se han reclutado menores de edad que practican la fe cristiana para el conflicto armado por parte de grupos guerrilleros, paramilitares y bandas criminales.

“Se evidencian 17 hechos de afectaciones a líderes religiosos, asimismo se evidencian 5 hechos donde se vieron afectadas mujeres de iglesia y nueve casos para la población objetora de conciencia, en la que mayoritariamente se presentan casos de reclutamiento o utilización de Niñas, niños, adolescentes y jóvenes cristianos (NNAJ). De esta manera vemos cómo la lógica de la guerra ha traído persecución y vulneraciones a comunidades de fe que, dentro de un contexto golpeado por el conflicto armado, anuncian y denuncian la injusticia cumpliendo su llamado” sostiene el Informe 15.

En esta mismo sentido, Justapaz señala que con respecto a la afectación  a la fe y cultura por victimario, los grupos grupos paramilitares son los principales responsables de la fractura del tejido social en las comunidades de fe con un 32% de participación ya que los hechos de violencia generan temor, afectando la continuación de actividades religiosas y la división de comunidades locales cuando se producen desplazamientos forzados. Nariño es uno de los lugares más afectados, presentando casos de acciones bélicas, ataques a la población civil, vulneración a la libertad religiosa y reclutamiento de NNAJ, seguido por Antioquía, Bolívar, Córdoba y Sucre.

Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen. Mateo 5: 44.

Por: David Bernal – david.bernal@revistahyc.com

Fotos: Unsplash  – Open Doors

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