El manejo de la voz (Segunda parte)

Por Revista Hechos&Crónicas

En esta oportunidad, dedicaré esta columna a los presentadores, y daré algunas claves para destacarse en esta actividad:

  1. Importante estar de pie.
  2. Evitar la rigidez corporal.
  3. Conocer bien el tema.
  4. Aconsejamos la tarima y un espejo de cuerpo entero. El empleo de ambos elementos tiene el fin único de conseguir la naturalidad. La postura de brazos y manos son algo muy personal.

Cuando vayamos a dictar una conferencia, hacer una charla, desde un escenario o tarima, es importante saber a quién nos vamos a dirigir; si es a personas jóvenes, maduras, o aún si es para ancianos o niños, porque el trato para todos es diferente en cada caso.

Debemos expresarnos de una manera que nos entiendan, necesitamos saber qué profesiones tienen: si son ingenieros, médicos, personas que tienen actividades comerciales, si tienen negocios, si son industriales,  etc. Para cada uno de ellos debemos tener una forma de expresión oral.

Ante una gran asamblea los gestos deberán ser más lentos y amplios que ante un grupo reducido de personas. Ensayaremos sobre la tarima algunos pocos movimientos, evitando, por una parte, la teatralidad y por otra, el encogimiento.

Siempre que vayamos a presentar, mirémonos en el espejo de cuerpo completo para analizar nuestros gestos, movimientos de manos, etc. El espejo es el mejor maestro, y además, el más crítico de todos. Nos dice si vamos bien o si vamos mal. Cuando hablamos en público, nuestro rostro es tan importante como la voz, pues establece un primer y directo contacto con los asistentes.

Les voy a dar una regla de oro: mantener la cabeza alta y la mirada abarcando a los oyentes. Con la cara levantada la voz llegará más lejos, y mirando al público percibiremos sus reacciones ante nuestras palabras. Nuestra mirada paseará por el local lentamente desde los más cercanos a los más distantes y se detendrá en aquellas personas que demuestren mayor atención e interés, con lo que lograremos avivar nuestro discurso, sintiéndonos, progresivamente, más seguros.

En todo esto necesitamos naturalidad, seguridad y sobretodo, la impresión de que nos encontramos a gusto en ese auditorio.

No olvidemos sonreír de vez en cuando y algo muy importante: tengamos mucho cuidado con nuestras expresiones verbales. A veces los chistes flojos no caen bien, mucho menos los chistes pasados de tono. Uno cree que si la gente se ríe le cayó bien. No, hay gente que no le gusta. Tengamos cuidado.

¿Cómo rompemos el hielo cuando estamos en una tarima? Se rompe mejor el hielo con un buen saludo, con un “muy buenos días”, o con una anécdota corta. Nunca decir: “qué pena que llegué tarde”, o cualquier disculpa. Eso da muy mala imagen.

¿Cómo debemos hablar?

Tengamos en cuenta que nuestra voz es fundamental en una presentación de tarima. Especialmente el volumen de nuestra voz. Espero que ustedes me entiendan que subir demasiado el volumen es contraproducente. Molesta. También tener en cuenta que si se habla muy bajito, mucha gente no alcanzará a escuchar. Entonces quedan esperanzados en saber qué fue lo que se dijo.

Los tonos de voz son definitivos. Cuando hacemos una charla desde una tarima debemos usar un tono de voz muy agradable y manejar la vocalización, porque en un espacio grande la voz tiende a perderse si el auditorio no tiene una buena acústica. ¿Y qué sucede? Que la gente se sale cuando la persona no habla con suficiente volumen, no habla claro, no tiene buena vocalización y entonces se aburren; lo cual es grave para un expositor.

Para hacer una buena conferencia ante mucho público, es necesario:

  1. Superar la timidez.
  2. Adaptarse a los intereses y conocimientos del público: Esto es importantísimo.
  3. Ser claros: hablar alto y lentamente. O sea, precisar las ideas.
  4. Transmitir sinceridad y convencimiento de lo que exponemos.
  5. Mostrarse naturales (en gestos) y sencillos (huir de la pedantería y de la monotonía).
  6. Informarse, si es posible, de las costumbres e ideas del grupo de oyentes.

De esa manera podemos hacer una buena conferencia, una buena charla, un buen sermón, una buena enseñanza, etc.

Características de la voz

La voz tiene tres características importantes:

  1. Intensidad
  2. Tono
  3. Timbre

Voy a explicarles cada una de estas características: en qué consiste y cómo debemos usarlas.

Intensidad: es la característica del volumen con que percibimos un sonido de la voz. Así que si nosotros hablamos muy fuerte, estamos usando una voz con mucha intensidad. Eso puede molestar a la gente. Entonces, entendamos, que la intensidad tiene que ser muy agradable, que no moleste a nadie.

Tono: Es una característica del sonido de la voz para dividirlos en graves y agudos. Hay personas que tienen tonos de voz graves. Que hablan bajísimo. Y hay personas que tienen tonos de voz muy altos. Como sopranos, como atenoradas; esas personas deben tener mucho cuidado al manejar la intensidad porque puede molestar a las demás. Entonces, el tono es fundamental para poder tener una buena presentación. Graves y agudos.

Timbre: En la voz humana el timbre depende de las formas de aproximación de los pliegues vocales y de las formas anatómicas. La faringe, la boca, la cavidad nasal. Hay tres clases de voces

  1. Voz nasal
  2. Voz gutural
  3. Voz infantil

Siempre estaremos escuchando personas con esas tres clases de voces.

  • La voz nasal, ustedes saben cuál es. Cuando sale demasiado por la nariz, es como si la persona tuviera nariz tapada.
  • La voz gutural es al contrario. Es muy de la garganta y entonces siente uno que la persona está forzando la voz para hablar. La voz infantil pues la tienen muchas personas, incluso adultas. Señoras, hombres, que a los 40 – 50 años tienen voces infantiles.
  • Todo eso es de corregir y lo trabajaremos en esta columna sobre el manejo de la voz.

En nuestra próxima entrega ampliaremos un poco más, en qué consiste una presentación ante el público. Espero que estén muy atentos. Cualquier pregunta, me la pueden enviar a través de la revista Hechos&Crónicas y con mucho gusto les responderé. Dios los bendiga.

Por: Alberto Cepeda Zubieta, ACL.

Foto: Kevin Gonzalez – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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