Tras el primer semestre del 2026, hay análisis por hacer, proyectos que replantear y conclusiones a las que llegar para finalizar este año sin traumatismos.
El inicio de año empezó para muchos con grandes retos por afrontar, nuevas metas por alcanzar y proyectos que continuar o finalizar. Estas evaluaciones periódicas que realizan personas, familias y empresas, son las mismas que los gobiernos deben pensar con el transcurrir del año.
The Economist, el medio de comunicación más importante sobre investigación económica del mundo, proyectó los principales indicadores macroeconómicos para 43 países en el 2026, incluyendo a Colombia. Estos indicadores funcionan a manera de “chequeo de rutina” o diagnostico general, y en los que se pueden establecer tendencias en el corto y mediano plazo.
De los indicadores colombianos, como el déficit fiscal y la tasa de interés, la conclusión más importante del análisis de The Economist, es que la economía colombiana camina hacia la recesión.
¿Qué es la recesión?
Para la economía de un país la palabra recesión es un fantasma que genera pánico y obliga a tomar medidas y decisiones radicales para contrarrestar sus efectos. Pero, ¿por qué surge en el horizonte un panorama tan preocupante para Colombia cuando indicadores como el empleo, el PIB, el consumo privado y el gasto público van en ascenso?
Acerca de las predicciones de The Economist, Hernando Zuleta, decano de la facultad de economía de la Universidad de los Andes consultado para el diario La República, expone que dichas predicciones no están lejanas a la realidad. El creciente déficit fiscal del país junto al incremento de las tasas de interés que, en el mediano y largo plazo, se traduce en un problema de sostenibilidad que conduce a una posible recesión.
Pero para poder verlo mejor hay que decir que la recesión es la fase del ciclo económico en el cual la actividad del país disminuye de forma evidente, ya que, el gasto y el consumo disminuyen, la inversión y la producción caen y el desempleo aumentan. Esta situación se debe pensar como una cadena de eventos, que se pueden reversar o disminuir el impacto, si Colombia sigue en el nivel de gasto y recaudo actual. La recesión espera a la vuelta de la esquina: el gasto público es mayor al recaudo tributario (déficit fiscal).
El país se endeuda para financiar el mayor gasto mientras esta va creciendo aumentando el déficit fiscal, lo que conlleva a que los mercados internacionales dejan de financiar al país y con esto llegan los ajustes: disminuir el gasto público y aumentar el recaudo tributario, incremento de los impuestos, el recorte del gasto público que llevan a la caída del consumo. Debido al aumento de la tasa de interés por la falta de financiamiento externo, la inversión cae, el desempleo aumenta, y sumado al menor consumo, la productividad entra en fase de recesión. Debido a que el déficit fiscal es un factor de largo plazo, esa cadena se puede interrumpir en algún punto de forma oportuna.
¿Qué dicen los datos?
El panorama no es alentador, pero, ¿qué tan cierto es lo que afirma The Economist y que lo ratifica Zuleta? ¿Cómo podemos saber en qué punto de la cadena nos encontramos? ¿Qué dicen los datos durante este primer semestre del año? De acuerdo con los datos estimados del medio económico, el déficit fiscal para Colombia, a cierre del 2026, va a ser del 6,6 % con respecto al PIB esperado, aproximadamente de unos 120 billones de pesos.
Según Forbes Colombia, revista de economía y empresa, la Contraloría y la Comité Autónomo de la Reforma Fiscal advierten datos más preocupantes. El recaudo esperado para 2026 es de 294 billones, para un presupuesto aprobado de 546 billones, por lo cual se estima que la deuda total de Colombia ronde el 71 % del PIB y, aunque el recaudo tributario en 2025 cumplió con las metas planteadas, viene con tendencia a la baja.
En esta misma línea, se advierte que, a corte de mayo de 2026, aún faltaba cerca del 54 % del recaudo para la financiación del presupuesto del 2026. Con cada déficit y deuda que se adquiere para cubrir el presupuesto, el problema se acrecienta más.
Hora de hacer ajuste
Ahora bien, independientemente de la forma en que se puedan disminuir el déficit fiscal, ya sea aumentando los ingresos (lo cual, sin duda, será un duro golpe para los colombianos), o por medio de reformas tributarias y el impulso del sector de hidrocarburos. El país tiene la absoluta necesidad de reducir el gasto para empezar a cerrar las brechas del déficit y el endeudamiento.
Cualquiera de las decisiones que tome el gobierno entrante apuntan a un periodo de recesión: frenar la economía para darle un nuevo impulso, recortar el gasto de funcionamiento del estado que representa el 65% del presupuesto, reperfilar la deuda a un plazo más largo, ya que su gasto equivale al 18% del presupuesto, y al 5.3 % del PIB y, seguramente, recortar la inversión pública, afectando a muchos programas de beneficios, que son el 16 % del presupuesto, según datos emitidos por el Ministerio de Hacienda para el 2026.
Pero no solo hay que ajustar la correa del estado, sino que, la de cada colombiano también. Esta es una cadena de eventos y seguramente al principio de la cadena no hay mucha preocupación, pero luego vienen las subidas de las tasas de interés, es decir, que cada préstamo que se solicita es más costoso y no va a ser igual de fácil cambiar de nevera o televisor, y los viajes deben ser de contado.
Lo mismo sucede con el sector vivienda, los recortes presupuestales para los subsidios a las Viviendas de Interés Social que vendrán complicarán un poco más su adquisición.
De igual manera ocurre si se anuncia una nueva reforma tributaria, pues cada empresa, pequeña o grande, se va a ver afectada en sus ingresos, eso esperando que no haya un nuevo o incremento de impuestos en las compras.
Igualmente, el recorte presupuestal del estado traerá despidos y una reducción del aparato estatal, sumado al aumento de los precios vía impuestos, y al encarecimiento de los créditos llevarán a un menor consumo, generando más consecuencias para los ingresos de muchas empresas llevando al aumento del desempleo.
Entonces sí, el déficit fiscal del país sí constituye un problema de interés común, pues es una situación que: si no se actúa de forma contundente se profundiza más el problema.
Ciertamente, muchos se benefician de un contrato nuevo en el sector público, o de algún subsidio, y del estudio universitario gratuito; pero todos estos programas y proyectos no solo necesitan ser ejecutados, sino mantenidos en el tiempo con responsabilidad fiscal, si no se convierte en un golpe económico fuerte para el gobierno y las familias del país.
El reto para el nuevo gobierno es poder implementar un ajuste de verdad, sin considerar el costo político, sino basado y en pro de la sostenibilidad del país. El desafío para lo que queda del año es ajustar las cuentas para llegar a diciembre.
En cuanto al colombiano de a pie, el aumento del salario mínimo no ha representado mayor problema para la economía, más allá de la inflación que se esperaba, el Banco de la República ya está tomando las medidas necesarias para contrarrestar sus efectos inflacionarios, ajustando las tasas de interés hasta el 12 %, por lo que no es el momento para el endeudamiento, ni para consumo, ni para inversión. La tasa de cambio también representa un factor de beneficio, permitiendo una menor presión a los precios, sobre todo de aquellos bienes y servicios que son de importación. Estas situaciones hacen que los precios se mantengan sobre los niveles que se esperan, aunque las cosas pueden cambiar de un momento a otro con el panorama del futuro que no es el más alentador.

