Hábitos de las parejas felices

Por María Isabel Jaramillo

Alguna vez te has preguntado qué es eso que hacen las parejas para tener matrimonios felices? Si te encuentras en una relación estable, aún más, si ya cuentas con la bendición de Dios en tu matrimonio, seguramente querrás saber qué es eso que puedes hacer para que tu relación sea emocionalmente estable y feliz. Aquí te lo contamos.

Sabemos que ninguna relación es perfecta; sin embargo, existen matrimonios más sólidos que otros y todos queremos conocer el “secreto”. Expertos psicoterapeutas del Grupo Laberito en España, realizaron un estudio para determinar cuál puede ser ese secreto y descubrieron que son los pequeños hábitos, los que marcan la diferencia en una relación de pareja, facilitan la convivencia y aumentan el enamoramiento.

Un hábito es una práctica habitual, puede ser positiva o negativa que a fuerza de repetición se convierte en costumbre o en rutina. En el matrimonio por su puesto, existen diferentes comportamientos individuales o colectivos que se repiten y generan también este tipo de rutina.

Las parejas felices, convierten estos hábitos en un vínculo de complicidad que alimenta su relación, mientras que los matrimonios en crisis tienden a convertir los malos comportamientos mutuos en una rutina que forma parte del hogar.

Los buenos hábitos

De acuerdo con la investigación del Grupo Laberinto, se trata de ocho hábitos en los que prima el amor, el respeto, la confianza y la buena comunicación. A continuación, Hechos&Crónicas los confrontacon la Palabra de Dios, para comprender qué tan importantes son estos hábitos para las relaciones matrimoniales.

1 – Comunicación efectiva

La atención es un punto fundamental para que la relación funcione. Escuchar al otro le brinda una sensación de seguridad en la que siente que es importante para su cónyuge. De la misma manera, saberse expresar, no dar nada por sentado, no asumir lo que no tenemos certeza y aclarar las cosas antes de dejarlas convertir en problema son algunos de los puntos importantes para que la comunicación fluya.“Prestar atención es uno de los principales consejos para que la pareja funcione. A través de la escucha activa los problemas pueden verse desde otra perspectiva”, aseguran los expertos.

Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar. Proverbios 18:13.

2 – Sonrisa constante

No tiene que ser permanente, pero sí constante. Nadie puede estar alegre todo el tiempo, pero sí podemos elegir cómo estar la mayor parte del tiempo y qué cara vamos a presentar a nuestro cónyuge. Tener un buen sentido del humor es fundamental para atravesar juntos las alegrías, pero también las adversidades que trae la vida. La sonrisa es la belleza que les quedará a ambos cuando los años se hayan llevado todo lo demás.

Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos. Proverbios 17:22.

3 –  Toque físico

De acuerdo con los expertos del Grupo Laberinto, “El contacto físico es el más poderoso ansiolítico del mundo, así como el cariño y la dulzura son grandes reconstituyentes. Las parejas felices mantienen el contacto corporal siempre que sea posible. Gary Chapman en su libro “los 5 lenguajes del amor” lo describe de la siguiente manera: “El contacto físico es también un poderoso vehículo para comunicar el amor marital. Tenerse de las manos, besarse, abrazarse y tener relaciones sexuales son los medios de comunicar el amor al cónyuge. Para algunos individuos, el contacto físico es su lenguaje amoroso principal. Sin eso, no se sienten amados. Con eso, su tanque emocional está lleno y se sienten seguros del amor de su cónyuge”.

Por las noches, sobre mi lecho, busco al amor de mi vida. Cantares 3:1.

4 – Respeto

A pesar de que este es un tema básico en cualquier relación interpersonal, sentirse respetado por la pareja es clave para mantener la confianza y la intimidad en el matrimonio. Respetar la manera en que se hablan entre sí y en que hablan el uno del otro, los espacios de cada uno y las cosas pequeñas son fundamentos de una relación feliz. Cuando se deja ingresar un ápice de irrespeto a la relación, sin duda comenzará a deteriorarse.

Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación1 Pedro 2:12.

5 – Apoyo

Apoyarnos mutuamente va más allá de decir “yo estoy contigo”. Es entender que a veces los proyectos del otro nos van a incomodar y vamos a tener que aceptar tiempos y situaciones que nos saquen nuestro confort, pero, aun así, tener una actitud de servicio y querer ayudar a que sus sueños se hagan realidad.

Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada». Génesis 2:18.

6 – Tiempo juntos

En el matrimonio, es fácil desconcentrarse de la unión de pareja y quedarse en las actividades rutinarias, en las cosas que “hay que hacer”. Sin embargo, dedicar tiempo en pareja para divertirse, para compartir juntos y solos, permite que la intimidad crezca, que la comunicación mejore y la relación fluya. “Divertirse juntos es una garantía de durabilidad”, aseguran los expertos.

Que tu esposa sea una fuente de bendición para ti. Alégrate con la esposa de tu juventud. Proverbios 5:18 (NTV).

Los malos hábitos

Si los buenos hábitos permiten que la pareja prospere, los malos hábitos la destruyen. Existen matrimonios que se acostumbran a tratarse cada vez con más rudeza, se distancian, hablan mal el uno del otro y no logran ponerse de acuerdo. Lo peor es que creen que la situación ya no puede cambiar y que todo tiende a empeorar. ¡No es así! Reformar los hábitos no es cosa de un día, pero se puede lograr con disciplina, voluntad y oración.

Dios puede hacer todo de nuevo y la relación puede comenzar sobre nuevas bases en las que primen buenos hábitos de pareja, pues así fomentarán el amor y la felicidad mutua. Si reconocen para sanar estos malos hábitos que han tenido y se llenan de voluntad de cambiar, en oración y de la mano de Dios, lograrán compartir llenarse de la paciencia, misericordia y amor de Dios para aplicar el uno con el otro. Nunca es demasiado tarde para mejorar la relación.

Por: María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com

Foto: Becca Tapert – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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