Hombres ¡A controlarse!

por Revista Hechos&Crónicas
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Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse. Proverbios 25:28.

Muchos hombres caminan abatidos, con la mirada baja y una autoestima que se deteriora día tras día. Surge entonces la pregunta inevitable: ¿por qué?

No existe una única respuesta, pero una de las causas más profundas es la falta de dominio propio, que desemboca en una baja autoestima y en consecuencias delicadas para la vida personal y espiritual.

Las causas de la baja autoestima van desde experiencias infantiles negativas, fracasos y decepciones, traumas, discriminaciones y falta de apoyo familiar, según señala el pastor Carlos Ricardo Bustos, director del ministerio Hombres de Bien de la iglesia Casa Sobre la Roca.

Este es un tema que el hombre de hoy debe prestarle mucha atención debido a que es la causa de muchos vacíos. Al desviar su vista de lo que debe hacer, el hombre suele desbocarse en distintas áreas de la vida buscando una respuesta o una sanidad que encuentra solo con Dios y un proceso de sanidad interior.

Una de las principales advertencias del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto, radica en esto precisamente: “Todo está permitido”, pero no todo es provechoso. “Todo está permitido”, pero no todo es constructivo dice 1 Corintios 10: 23. En este mismo sentido, el filósofo griego Epicteto señaló “Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo”.

Autoridad

En la actualidad, muchos hombres han negociado su autoridad por distintas razones, en muchos casos, por un plato de lentejas. El amor de una mujer, la comodidad, no generar altercado ni polémicas, familiares tóxicos o simplemente se han dado por vencidos, en medio de una sociedad que hoy busca minimizar su papel relegándolo a solo un actor carácter transaccional en lo económico, sexual, social y hasta espiritual.

El hombre como la mujer fueron diseñados “a imagen y semejanza” y les dio dominio, sobre todo: Luego dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes y sobre todos los animales que se arrastran por el suelo», Génesis 1:26.

Sin embargo, Dios embistió al hombre de autoridad, no para hacer lo que le dé la gana ni para que se cree mejor que los demás sino para ser cabeza, guía y atalaya. «¿Qué es el hombre para que en él pienses? ¿Qué es el hijo del hombre para que lo tomes en cuenta? Lo hiciste poco menor que los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra; todo lo pusiste bajo sus pies». Si Dios puso bajo él todas las cosas, entonces no hay nada que no esté bajo su dominio. Ahora bien, es cierto que todavía no vemos que todo esté sometido a él, dice Hebreos 2: 6-8.

Es necesario recuperar esa autoridad que Dios le entregó al hombre. Sin embargo, es fundamental que el hombre atraviese por una sanidad interior y una vida íntegra para que pueda cumplir con la voluntad de Dios para que su vida sea cómo un “hombre conforme al corazón de Dios”.

Sexo y lujuria

“El hombre más sabio del mundo cayó por las mujeres”, esta frase debería decir mucho pero hoy en día es el fiel reflejo de lo que a muchos hombres les sucede por tener o experimentar sexualmente con un historial de mujeres.

1 Reyes 11: 1 – 4 señala: Ahora bien, además de casarse con la hija del faraón, el rey Salomón amó a muchas mujeres moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas, todas ellas mujeres extranjeras que procedían de naciones de las cuales el Señor había dicho a los israelitas: «No se unan a ellas ni ellas a ustedes, porque de seguro les desviarán el corazón para que sigan a otros dioses». Con tales mujeres se unió Salomón y decidió amarlas. Tuvo setecientas esposas que eran princesas y trescientas concubinas; todas estas mujeres hicieron que se desviara su corazón.

Sacar a Dios y reemplazarlo por las mujeres es uno de los errores más delicados que un hombre puede cometer, ya que sino sabe amar a Dios no sabrá a amar a su mujer como Dios quiere que la ame.

1 Timoteo 3:1-3 dice: Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario y capaz de enseñar.

Entretenimiento, juegos y alcohol

El entretenimiento es una de las áreas donde se puede pasar más rápido del gozo al exceso. Disfrutar del baile, salidas, comidas y del entretenimiento en general no es que esté mal, pero hacerlo en exceso o con intenciones incorrectas, sí.

Salir a pasar un tiempo de gozo, juego o entretenimiento con amigos es necesario, pero pasar cada fin de semana en estos planes no sólo gasta tu dinero, fuerzas y energía, sino que además se vuelve un hábito. El mal manejo de estos tiempos, las intenciones para este tipo de tiempos, las compañías que suelen aparecer en estos ambientes, llevan al desorden de las prioridades, a exponerse a amenazas, así como cometer distintos errores y equivocaciones.

El vino lleva a la insolencia y la cerveza al escándalo; ¡nadie bajo sus efectos se comporta sabiamente! Proverbios 20:1.

Dinero

En casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo despilfarra. Proverbios 21:20.

El manejo del dinero es una de las razones por las cuales hay muchos inconvenientes, problemas y malos entendidos. Sin embargo, gastar dinero es una de las cosas que más rápido suceden por eso es necesario no solo saberlo manejar sino respetar su uso y designación.

Huye de todo lo que te haga desperdiciar tu dinero: Casinos, apuestas, gastos hormiga, personas interesadas y antojos de momento. El dinero es una herramienta y no tenerlo suele dificultar el avance por eso es importante ahorrar y aprender a manejar  correctamente el dinero.

Sin embargo, no sólo es ahorrar. Algunos gastos no tienen ninguna justificación y se realizan más por emociones que por un mínimo de necesidad. Cuídate de los casinos porque “ganas” dopamina barata mientras pierdes el dinero y el tiempo que te llevo conseguirlo. Recuerda que “la casa siempre gana” pero el que pierde eres tú, no solo regalas tu dinero mientras pierdes tu tranquilidad y paz.

Trabajo y responsabilidades

El trabajo para muchos hombres paso de ser una forma de sostener a la familia a ser una excusa para eludir sus responsabilidades de alguna forma. No es que no existan momentos donde haya que hacer algunas horas y/o días adicionales por un trabajo o para consolidar un proyecto, pero esto no debe ser pan de todos los días o la excusa.

Hay un tiempo para todo, un tiempo para trabajar y otro para descansar. El trabajo no lo es todo en la vida ni debe ser tu vida… la adicción al trabajo afecta a miles de hombres en el mundo, pero no solo genera consecuencias en ellos sino también en sus familias, amigos y seres queridos.

Un hombre obsesionado con su trabajo, no tiene tiempo para nada ni nadie porque su objetivo es su labor. Nada más equivocado que esto, el hombre ‘laboradicto’ saca a Dios y a sus seres más cercanos para reemplazarlos por un jefe, un proyecto, o por el simple hecho de tener algo que hacer, no querer llegar a casa o evitar alguna situación que no se quiere enfrentar.

Salud mental y cuidado de las emociones

Según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, a septiembre del 2025 se registró un total de 2066 casos de suicidio. La tendencia general confirma que los hombres (79 %) se suicidan en mayor proporción que las mujeres (21 %).

Este es un dato alarmante porque en Colombia aún está muy aferrada la cultura de “los hombres no lloran” y eso lleva a muchos varones a no tratar sus problemas de salud mental o hacer en la profunda intimidad de la soledad y sus efectos negativos. En definitiva, la cultura le ha enseñado al hombre que al ser hombre que no debe quejarse ni mostrar vulnerabilidad porque muestra debilidad, y al ser el sustento y la base de la familia, eso no está bien.

Es necesario que los varones tomen muy en serio su salud mental. Más allá de los prejuicios y conceptos mandados a recoger, El Señor ordena al hombre cuidar de cuerpo y mente ya que somos “templo del Espíritu Santo”. En la Biblia, Dios nos da un ejemplo claro de ello. Elías acaba de ser amenazado de muerte por la reina Jezabel y su esposo, el rey Acab, y decidió huir para ponerse a salvo y allí en medio de la angustia no quería vivir:

Y caminó todo un día por el desierto. Llegó adonde había un arbusto de retama y se sentó a su sombra con ganas de morirse. «¡Estoy harto, Señor! —protestó—. Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados». Luego se acostó debajo del arbusto y se quedó dormido.

De repente, un ángel lo tocó y le dijo: «Levántate y come». Elías miró a su alrededor y vio a su cabecera un panecillo cocido sobre brasas y un jarro de agua. Comió, bebió y volvió a acostarse. El ángel del Señor regresó y, tocándolo, le dijo: «Levántate y come, porque te espera un largo viaje». Elías se levantó, comió y bebió. Una vez fortalecido por aquella comida, viajó cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, el monte de Dios. Allí pasó la noche en una cueva, narra 1 Reyes 19: 4 – 9.

Dios cuidó de la salud mental de su profeta porque lo preparaba para una nueva misión. Sin embargo y antes de iniciar esta tarea, Dios alimentó y proveyó de descanso ocupándose de su cuerpo. Y más tarde, le habló, dio ánimo y le mostró que no estaba solo y que contaba con su entero respaldo.

En el caso de Jonás tras ser tragado por el gran pez, la Biblia sostiene en Jonás 2:2 que “En mi angustia clamé al Señor, y él me respondió. Desde lo profundo de los dominios de la muerte pedí auxilio, y tú escuchaste mi clamor”. Dios tiene el poder para sanar, restaurar y fortalecerse en nuestra debilidad, acudamos a él y a los profesionales en la salud para atender estos casos.

Fotos: Composición gráfica con imágenes de Venus Major (Unsplsh) – Apolo Photographer (Unsplsh) – Elegant Solution Pro (freepik) y Revista Hechos&Crónicas.

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