Salud y bienestar: “conexión integral”

por Revista Hechos&Crónicas
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«La conexión espíritu, alma y cuerpo, desempeña un papel crucial en todas las facetas de nuestra salud y bienestar».

Cuando el apóstol Pablo, escribe: Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo, hace referencia a la salud y bienestar integral de todo el ser en sí, sin diferenciar cada una de sus partes.

Viktor Frankl, médico especialista en neurología y psiquiatría, famoso por fundar la logoterapia (la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia), al respecto, escribe: “se debe considerar al hombre como una tricotomía. Así, las tres dimensiones de lo humano son la persona (Persona) o el espíritu (Geist), el alma (Seele) o lo psíquico (Die Psychische) y el cuerpo (Leib) o lo somático (Somatisch)”. Junto a éstas tres, el pensador vienés distingue a lo largo de su entera producción, en algún otro texto disperso ofrece una dimensión más, la social (Sozial)”.

Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo—, irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:23.

La salud integral, según la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad. Este concepto, que es más holístico que la idea tradicional de solo no estar enfermo, reconoce que estos tres componentes están interconectados y se influyen mutuamente. Para alcanzarla, se requiere un enfoque multidisciplinario y un compromiso tanto a nivel individual como colectivo para mejorar los factores que afectan la salud”.

Conexión integral

Según la Real Academia Española, «conexión integral» no es un término único, sino la unión de dos conceptos: «conexión» (enlace, unión, vínculo, comunicación), el «integral» (completo, que no carece de ninguna parte).

Por lo tanto, se refiere a un enlace o vínculo completo, total, que une o integra todas las partes necesarias para formar un todo, sin dejar elementos fuera, como en un sistema o un grupo de personas, sugiriendo una unión profunda y funcional.

La Biblia Sagrada Online, afirma que: “La conexión entre espíritu, alma y cuerpo se explica como una unidad inseparable, donde el cuerpo es la parte física que interactúa con el mundo, el alma representa las emociones, pensamientos y la personalidad, y el espíritu es la esencia más profunda que conecta con lo divino”.

C. S. Lewis, escritor, académico y apologista cristiano británico, dice: “Somos seres compuestos – un organismo natural en un estado de simbiosis con un espíritu supernatural. La conexión espíritu, alma y cuerpo, desempeña un papel crucial en todas las facetas de nuestra salud y bienestar”.

Influencia y afectación

Cada componente influye y tiene efectos en los demás, creando una conexión y un delicado equilibrio o desequilibrio que afecta el estado general de la salud: “La anatomía me enseña la composición orgánica, la fisiología me adiestra sobre su funcionamiento, la neurología me aclara la conexión misteriosa entre el cerebro y todos los miembros. Pasa por mi mente un pensamiento fugaz: Tal vez Lucas, el médico de Antioquía, le dio charlas a Pablo sobre este asunto, mientras le recetaba hierbas para sus molestias de salud”, asegura el pastor Darío Silva-Silva.

El espíritu, alma y cuerpo, están intrínsecamente conectados, formando una unidad, que actúa como puente, desempeñando un papel positivo o negativo tanto en la salud como el bienestar integral. Observemos algunas de estas conexiones:

1 – El corazón conecta todo el ser

Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. Proverbios 4:23. La Palabra de Dios instruye en el cuidado de este, por encima de todo ya que es el centro, según nota de la Biblia: “Es el lugar donde se gana o se pierde la guerra; el que produce vida o destila muerte. Por ser el asiento de los pensamientos, sentimientos”.

El doctor Don Colbert, Md, en su libro “Emociones que matan”, explica: “El hecho es que el oscilador más fuerte del cuerpo es el corazón. Actúa de manera similar al de los de Huygens. Tiene la capacidad de hacer que todos los sistemas del cuerpo sigan su ritmo, sea cual sea. Cuando está en paz o lleno de amor comunicará armonía a todo el cuerpo. Y de manera contraria, cuando las emociones tóxicas hagan que el corazón lata de regular más rápido, comunicará lo opuesto a la paz”.

2 – Mente-cuerpo

Norman Cousins, autor, profesor y periodista, en su libro «Anatomía de una enfermedad según la percibe el paciente: Reflexiones sobre la curación y la regeneración”, “creía firmemente que si alguien encuentra un paciente con un diagnóstico terminal y le da un reporte negativo, la desesperanza llenará su mente y su sistema inmunológico no dará batalla a la enfermedad.

Sin embargo, si se pone a un sobreviviente del mismo diagnostico al lado del paciente, y pueden ver que hay esperanza, su sistema inmunológico comenzará a dar batalla. Pasarán de la desesperanza a la esperanza”.

3 – Cuerpo-espíritu

En su libro “El hombre en busca del sentido último”, Viktor Frankl, sobre esta conexión, escribe: “Porque en situaciones de enfermedad corpórea, aunque la enfermedad surge de la naturaleza; sin embargo, su curación surge del espíritu. Y en caso de que la enfermedad corpórea no se pueda curar, el espíritu puede soportar mejor los males físicos”, como el mismo Frankl experimentó en los campos de concentración y dejó constancia a lo largo de toda su obra.

4 – Psíquica-cuerpo

Por lo demás, también se puede advertir que, para Frankl, lo psíquico es distinto y superior a lo corpóreo por varios motivos: a) porque en estados de salud, es claro que dirigimos en buena medida nuestra corporeidad desde lo psíquico, tesis, por lo demás, clásica; b) porque en estados de enfermedad, lo psíquico puede desencadenar enfermedades somáticas. A la par, cabe que se den enfermedades corporales sin que se produzcan alteraciones psíquicas”.

Escucha cuando el cuerpo habla

El cuerpo puede expresar el malestar a través de sensaciones como dolor, tensión o fatiga, muchas veces sin una causa orgánica aparente, puede actuar como un indicador de que las emociones reprimidas están afectando el sistema inmunitario, eNBlanco centro de salud mental español, sobre el tema, aclara: “igual que el cuidado del malestar físicos es algo que nos sale naturalmente, del mismo modo debemos aprender a prestarle atención a nuestros padecimientos emocionales y a manejar el estrés”.

La somatización

Es una realidad que ciertas dolencias que consideran comunes, pueden ser causadas por la propia mente: “Puede entenderse como la expresión de un sufrimiento psicológico o existencial a través de síntomas físicos, especialmente cuando no se logra encontrar un significado a la vida. La raíz de las alteraciones mentales y el malestar se encuentran en la falta de sentido y de una dimensión espiritual”. Viktor Frankl.

La Palabra de Dios y la salud integral

La Biblia enfoca tanto la salud integral como el bienestar físico,  mental y espiritual, destacando versículos clave como 3 Juan 1:2 (prosperidad del alma y cuerpo), Salmos 147:3 (sanidad emocional y espiritual), Proverbios 17:22 (alegría como medicina). Dios es el restaurador total del ser humano.

Así mismo su Palabra:

  • Enfatiza el amor y la compasión divina, para perdonar pecados y sanar todas las dolencias. Salmo 103:3.
  • Resalta cómo una actitud humilde y obediente, infunde salud al cuerpo y fortalece huesos. Proverbios 3:7-8.
  • Señala el impacto positivo que produce la Palabra de Dios cuando esta no se pierden de vista y se guardan en el corazón: dan vida y salud al cuerpo. Proverbios 4:21-22.
  • Resalta los efectos de la angustia en el corazón. Proverbios 12:25.
  • Destaca las influencias de las emociones en el corazón, tanto positivas como negativas. Proverbios 15:13.
  • Subraya el bien que hacen las palabras amables en el corazón y en la salud. Proverbios 16:24.
  • En este pasaje Dios mismo promete, Su presencia y apoyo incondicional, junto con Su poder, para fortalecer y ayudar en momentos de dificultad y angustia. Isaías 41:10.
  • Dios mismo, es quien les dará salud, los curará y sanará. Jeremías 33:6ª.
  • Subraya la conexión entre la aflicción física, la confesión espiritual y la intervención divina para levantar del lecho y personar pecados. Santiago 5:15.

Como seres creados a imagen y semejanza de Dios, tenemos la responsabilidad de valorar y cuidar el cuerpo, tanto en su salud y bienestar integral, como sus efectos positivos y negativos con las diferentes conexiones, debido a que es un lugar sagrado, donde habita el Espíritu Santo: ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto honren con su cuerpo a Dios. 1 Corintios 6:19-20.

Por: Hilda Cristina López – forjatalentos@gmail.com
Fotos: Composiciones gráficas realizadas con fotos de Boris Misevic (Unsplash), Jing Ai (Unsplash) y Freepik

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