¡No sé qué hacer!  Mis papás se están divorciando

por Revista Hechos&Crónicas
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Muchos matrimonios se acaban y los niños quedan en medio. Si en tu hogar está pasando esto, te contamos qué puedes hacer y qué te dice Dios en este momento.

“Un día, mis papás y yo estábamos viendo una película como hacíamos a veces los fines de semana. Todo se veía normal, pero cuando la película terminó, mis papás nos dijeron a mi hermano y a mí que tenían que contarnos algo. En ese momento nos contaron que ya no se estaban entendiendo como esposos y que se iban a separar. Mi hermano les preguntó muchas cosas y se puso a gritar, muy bravo.

Yo me puse a llorar, no sabía qué decir. ¡Fue horrible! Después de eso, mi papá se fue de la casa… eso fue peor. Yo les pedía que no se separaran, que arreglaran sus problemas y siguiéramos viviendo todos juntos, pero dijeron que no se podía. Después de eso no supe qué hacer. Tenía rabia y ganas de llorar todo el tiempo”.

Así como a Gabriela, esta pequeñita de 8 años que nos contó su historia, hay muchos niños a los que les ha pasado que sus papás deciden separarse por diferentes razones. Y, como a ella, a muchos de esos niños les cuesta saber qué hacer y cómo seguir con la tristeza y frustración que esto les causa. Por eso, Hechos&Crónicas quiere traerte algunos consejos de expertos por si estás pasando por un momento así en tu familia o por si, aunque la situación sea otra, sientes alguna de estas emociones.

No existe un bando correcto, mamá y papá siempre serán tus padres

Cuando los papás se separan, algunos niños sienten que tienen que elegir un “bando”. Tal vez uno vive con mamá y ve menos a papá, o al revés. Pero recuerda algo muy importante: no debes elegir Sin importar lo que haya pasado entre ellos, no hay uno bueno y uno malo.

Mamá siempre será tu mamá, y papá siempre será tu papá. Los dos te aman, aunque ahora vivan en casas diferentes o tengan problemas entre ellos.

La Biblia enseña algo muy bonito sobre la familia. En Éxodo 20:12, Dios dice: Honra a tu padre y a tu madre. Honrar significa respetarlos y amarlos. No tienes que dejar de querer a uno para querer al otro. Tu corazón tiene espacio para amar a los dos.

Y si alguno o ambos te hablan mal del otro, pídeles que no lo hagan porque eso hiere tu corazón.

¿Se puede resolver?

Muchos niños sueñan con que sus papás vuelvan a estar juntos. Es un deseo muy natural, porque todos queremos que nuestra familia esté completa.

A veces los adultos logran resolver sus problemas y vuelven a estar juntos. Otras veces deciden vivir separados definitivamente. Esa decisión pertenece a los adultos, y hay cosas que los niños no pueden controlar.

Pero sí hay algo que siempre puedes hacer: orar por tu familia. Dios escucha las oraciones de todos, en especial las de los niños. La Biblia dice en Filipenses 4:6: No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.

Puedes pedirle a Dios que ayude a tus papás, que les dé sabiduría y que cuide a tu familia. Solo Él sabe lo que es mejor para todos.

¿Es mi culpa?

Muchos niños llegan a pensar algo muy triste: que el divorcio de sus papás ocurrió por algo que ellos hicieron o dijeron.

Pero pon mucha atención: ¡no es tu culpa! Los problemas entre los adultos son decisiones de los adultos. Los niños no causan el divorcio de sus papás. Tú no tienes el poder de romper un matrimonio, ni tienes la culpa de lo que pasa.

Dios quiere que recuerdes algo muy importante: tú eres muy valioso para Él. La Biblia dice en Salmos 139:14: Te alabo porque soy una creación admirable. ¡Tus obras son maravillosas! Eso significa que tu vida es especial y preciosa para Dios. Él te conoce, te ama y cuida de ti.

No tengas miedo

Cuando los papás se separan, muchas cosas pueden cambiar. Puede que tengas que vivir en otra casa, ver a uno de tus padres menos seguido o adaptarte a nuevas rutinas. Los cambios pueden dar miedo, pero recuerda algo: la vida está llena de cambios y no todos tienen que ser malos.

Con el tiempo, muchas familias encuentran nuevas maneras de seguir adelante. Además, hay alguien que nunca cambia y siempre está contigo: Dios. Isaías 41:10 dice: Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Eso significa que, incluso cuando todo parece diferente, Dios permanece a tu lado, te guía, te acompaña y te cuida.

Algo importante que debes saber…

Los expertos han descubierto que cuando los niños pasan por el divorcio de sus padres pueden sentirse muy tristes o confundidos. Algunos niños dejan de interesarse por el colegio, les cuesta concentrarse o sienten que ya no valen mucho. A otros les cuesta hacer amigos o se sienten solos.

Por eso es tan importante hablar, pedir ayuda y no quedarse guardando todo lo que se siente. Cuando los niños reciben amor, apoyo y escuchan buenos consejos, pueden aprender a manejar esos momentos difíciles y seguir creciendo fuertes y seguros. Recuerda: una situación difícil no tiene que definir toda tu vida.

Aunque te sientas triste, los planes de Dios para ti son de bienestar y pronto vas a sentirte mejor, si confías en Él.

Si a Dios no le gusta el divorcio, ¿mis papás están en pecado?

Es verdad que a Dios no le gusta el divorcio, pero eso no significa que tus papás sean malos. En algunos casos, el pecado lleva al divorcio, pero eso es algo entre cada uno de tus papás y Dios, no te corresponde juzgarlos. Porque, aunque Dios diseñó el matrimonio como algo para toda la vida, a veces suceden cosas que hacen que las relaciones se rompan.

Pasar por esto tampoco es fácil para tus papás, ellos también necesitan aferrarse a Dios, así que puedes ayudarlos a compartir un devocional, orar con ellos y compartir momentos tranquilos que los hagan a todos mucho más felices.

Lo más importante es recordar que, aunque las personas a veces fallan, el amor de Dios nunca lo hace. La Biblia dice en Salmos 27:10: Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.

Foto: Cottonbro Sudio / Pexels

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