El cuidado de la tierra, así como la preservación de sus formas de vida y sus ecosistemas, le fue entregado por Dios al hombre.
Tristemente, esta orden hoy no se está llevando a cabo diligentemente. De forma acelerada, un sin número de especies animales y plantas, junto con su hábitat, se están extinguiendo a un ritmo acelerado, debido a diversas actividades del hombre, según el Parlamento Europeo, las principales causas son: “El cambio de uso de suelo (deforestación, agricultura intensiva, urbanización), la sobreexplotación de recursos naturales (pesca/caza excesiva), la contaminación, el cambio climático y la introducción de especies invasoras”.
Y Dios los bendijo con estas palabras: “¡Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los animales que se arrastran por el suelo!”. También dijo: “Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento. Y doy la hierba verde como alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se arrastran por la tierra”. Génesis 1:28-30.
En peligro de extinción
Según informe de la ONU: “Los científicos advirtieron en 2019 que un millón de especies, del total estimado de ocho millones están en peligro de extinción y muchas de ellas podrían extinguirse en unas décadas.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, dos tercios de las especies protegidas en la Unión Europea, tienen un estado de conservación malo o deficiente, y tres cuartas partes de los hábitats evaluados tienen un estado de conservación malo o deficiente”. De acuerdo con la Gaceta de la Universidad Autónoma de México, “Algunos investigadores, incluso consideran que estamos en medio del sexto proceso de extinción masiva en la historia del planeta, en la que se aniquilaron entre el 60 % y el 95 % de todas las especies”.
La importancia de preservar
Para el Parlamento Europeo: “Los ecosistemas saludables nos brindan muchos elementos esenciales que damos por sentado.
Las plantas convierten la energía del sol y la ponen a disposición de otras formas de vida. Las bacterias y otros organismos vivos descomponen la materia orgánica en nutrientes proporcionando a las plantas un suelo sano para crecer. Los polinizadores son esenciales en la reproducción de las plantas, lo que garantiza nuestra producción de alimentos.
Las plantas y los océanos actúan como grandes sumideros de carbono. El ciclo del agua depende en gran medida de los organismos vivos, debido que estos interactúan en ecosistemas dinámicos, la desaparición de una especie puede tener un impacto de gran alcance en la cadena alimentaria”.
Restauración ecológica
El Día de la Tierra en Colombia se celebra el 22 de abril de cada año. Esta fecha, internacionalmente conocida como el Día Internacional de la Madre Tierra y oficializada por la ONU, se dedica a la reflexión sobre la protección del medio ambiente, la biodiversidad y la sostenibilidad, cobrando especial relevancia en el país por sus recursos naturales.
En aras de esta tarea, un modelo, de preservación y cuidado diligente de la biodiversidad, en nuestro país, es, la ciudad Capital. La Alcaldía Mayor de Bogotá, con el apoyo de la Secretaría de Ambiente y el Acueducto: “Adelanta la protección de Reservas Distritales de Humedal, mediante la limpieza, remoción de residuos (más de 1.400 toneladas a principios de 2025) y restauración ecológica que buscan preservar la biodiversidad, prevenir inundaciones en época de lluvias y asegurar la sostenibilidad de estos ecosistemas vitales para la ciudad”.
Para la Secretaría de Gobierno Distrital: “Los humedales no son solo vestigios del pasado lacustre de la ciudad, sino ecosistemas esenciales para la sostenibilidad y el equilibrio ambiental de la capital colombiana”.
El Jardín Botánico de Bogotá explica cómo estas zonas: “Son ecosistemas de transición entre el medio acuático y terrestre que han sido conocidos como chucuas, lagunas o pantanos. Estas áreas protegidas representan un importante patrimonio ambiental y cultural para la ciudad-región. Constituyen el hábitat de una inmensa diversidad de especies de fauna y flora, regulan el ciclo hídrico, mitigan las inundaciones y los efectos del cambio climático. Son aulas pedagógicas vivas que permiten la contemplación, la recreación pasiva y el rescate de la memoria cultural y el reconocimiento de la identidad del territorio”.
Protectores de una alta biodiversidad
Cerca de mi casa se encuentra el Humedal de Santa María del Lago. Acostumbro a caminar por ese lugar, que es, literalmente, un hermoso bosque dentro de la ciudad. Estar allí es indescriptible… el disfrutar del recorrido por los senderos peatonales, de la vista del gran lago y el jugueteo de la tingua pico rojo, el ver, cómo la luz del sol traspasa a los grandes árboles, como las mismas hojas secas que caen, sirven de abono para la tierra y el escuchar del maravilloso canto de las aves.

Biodiversidad de aves: Se han registrado al menos 208 especies de aves desde 2015, siendo el Humedal Córdoba uno de los más diversos con más de 150 especies.
Los más destacados: La Conejera, Reconocido internacionalmente por su biodiversidad, Córdoba, con el mayor número de aves registradas, Juan Amarillo (Tibabuyes), el más extenso de la sabana”.
Fauna especial: El Humedal La Conejera es el único lugar en el mundo donde se encuentra la Margarita de pantano.
Estos ecosistemas albergan más de 200 especies de aves (51 acuáticas y más de 150 terrestres en áreas como Córdoba), cerca de 207 especies de plantas vasculares son vitales para la migración de aves boreales.
La Palabra de Dios, nos instruye en cómo debemos ser administradores responsables, protegiendo y preservando la tierra en lugar de asolarla y destruirla. Versículos clave como Génesis 2:15, Salmo 24:1 y Apocalipsis 11:18 destacan el mandato divino de cultivar y cuidar el planeta, reconociendo a Dios como su verdadero dueño.
Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza. 1 de Corintios 4:2, resalta la responsabilidad de ser mayordomos fieles de lo que Dios ha puesto bajo nuestro cuidado.

