Domina tu dopamina

Por Revista Hechos&Crónicas

Comer, escuchar música, ver tu serie favorita, salir con amigos, son algunas de las cosas que nos generan felicidad y placer. Estas actividades son recompensadas por nuestro cerebro gracias a la dopamina. H&C te cuenta cómo esta “hormona del placer” puede afectarnos en el día a día.

“De las mejores cosas que existen en Colombia, es pasear temprano por una ciudad o pueblo y poder oler el pan recién horneado de muchas panaderías. Es un olor que normalmente inunda toda una cuadra entera. Tal vez solo esa experiencia basta para que nuestro cuerpo libere dopamina y queramos pasar al siguiente día por la misma panadería y comprar un pan recién horneado”, recuerda Natalia Bustamante, una colombiana residente en España.

Hay actividades diarias, como esta, que activan en nuestro cerebro un sistema de recompensa que nos brinda placer y nos motiva a cumplir metas, deseos y necesidades. “La dopamina es un neurotransmisor involucrado principalmente en el sistema de refuerzo de nuestro cerebro (vía mesolímbica).

Según Harvard Health Publishing, la dopamina juega un papel en funciones como: el aprendizaje y la atención, estado de ánimo, movimiento, ritmo cardiaco, funciones del riñón, sueño, procesamiento del dolor, vasos sanguíneos y lactancia”, explica Natalia Bustamante, psicóloga clínica, a Hechos&Crónicas.

Así mismo, la psiquiatra, Vicky Pérez, indica que “su principal función es motivarnos a cumplir nuestros objetivos, deseos y necesidades. Cuando hay déficit de dopamina se presenta dificultad para empezar el día, cansancio, falta de motivación, falta de energía, falta de concentración, no hay capacidad de disfrute, cambios en el sueño con tendencia a querer dormir mucho más, cambios en el apetito, entre otros. Las inseguridades sobre nosotros mismos y la falta de motivación y entusiasmo están relacionados con bajos niveles de dopamina”.

¿Una droga natural?

Caemos en la trampa de la gratificación instantánea cuando hacemos cosas para obtener rápido placer y recompensas a corto plazo, generando “golpes de dopamina” que nos estimula como una droga natural. Sin embargo, Natalia Bustamante aclara que es erróneo pensar que la dopamina es la causante de las adicciones. “Esta interpretación errada viene del título acuñado por el psiquiatra Dr. Cameron Sepah, “Ayuno de dopamina”, quien, con su método basado en terapia cognitiva conductual, quería generar estrategias para que las personas fueran menos dominadas por estímulos que no son saludables como: hambre emocional, uso excesivo de internet, juegos, apuestas, compras, pornografía, masturbación, búsqueda de las emociones y de lo novedoso y drogas recreacionales”.

En sí, la dopamina no es mala. El problema está cuando nos sobre estimulamos, buscando una y otra vez ese placer. Así mismo, Bustamante dice que “hay un costo alto que se debe pagar por un momento de placer intenso. Nuestro sistema de recompensa está diseñado para crear placer inmediato, recompensa pasajera, sin discriminar las posibles consecuencias de nuestras acciones y decisiones. El problema se puede dar cuando los malos hábitos o comportamientos compulsivos son reforzados por este sistema y queremos seguirlos repitiendo porque tienen un efecto de refuerzo inmediato en nuestro cerebro”, agrega la experta. “No es bueno ni malo, simplemente  está en nuestros cerebros y gracias a este circuito también sobrevivimos”.

A un clic de la dopamina

Una de las cosas que más está generando dopamina es el uso constante de las redes sociales. Un reciente estudio de la Universidad de California descubrió que al consumir información nuestro cerebro actúa de forma similar que al crear dopamina. Por eso, no nos damos cuenta que gastamos horas y horas conectados a un celular consumiendo información que nos parece divertida. La dopamina sube y nuestra percepción del tiempo se acelera, y cuando nos desconectamos, sentimos que el tiempo pasa más lento y nos aburrimos o nos podemos ansiosos por volver a usar el celular.

“Las redes sociales, notificaciones, likes, etc., están diseñadas para suplir pequeñas dosis de dopamina constantemente. Es fácil, no requiere mayor esfuerzo. Orar sí requiere esfuerzo. La presencia de Dios también te puede dar dopamina, pero eso requiere trabajo”, dijo el pastor David Espíndola en una prédica.  Pero, ¿cómo se genera dopamina en las actividades espirituales?

“Más allá de este sistema de recompensa influya sobre la formación de hábitos buenos o malos, podemos optar por encontrar placer y relajación no solo para el corto plazo sino también plenitud y gozo al largo plazo”, comenta Natalia Bustamante, quien además es una mujer cristiana miembro de Casa Sobre la Roca Madrid. “Hay prácticas espirituales que te permitirán a corto plazo a sentir más placer y relajación porque al realizarlas liberarás dopamina, pero aún más en el largo plazo porque sus efectos serán puros, limpios y duraderos”.

Genera dopamina con actividades espirituales

1 – Meditar en la Palabra de Dios (Biblia)

El término “meditar” no les pertenece a las religiones orientales ni a la psicología. Esta práctica se menciona en la misma Biblia (en el libro de salmos, entre otros). En el hebreo original el significado de meditar es “murmurar” con placer, es decir, susurrar o hablar suave las Escrituras para ti mismo. Medita en la palabra de Dios y experimenta cómo te llena Su amor, paz, plenitud, gozo; se renuevan tus fuerzas y transforma tu mente. Deja que el Espíritu Santo haga su trabajo en ti”.

2 – Agradecimiento

“Podemos encontrar muchas referencias sobre la gratitud en las Escrituras, principalmente en la carta a los Filipenses. Sin embargo, la psicología positiva (el estudio científico de las virtudes, sentido, resiliencia y bienestar; diferente al pensamiento positivo) ha encontrado múltiples beneficios al tener una práctica de gratitud constante: mejora el estado de ánimo, baja niveles de estrés, fortalece el sistema inmune, baja la presión sanguínea, combate la envidia y mejora las relaciones de pareja y con otros. No hay mejor forma de implementar la gratitud como hábito y sentir sus beneficios, que tener gratitud hacia Jesús por su obra constante en nosotros (y también con los que nos rodean). Puedes iniciar creando un listado diario al final de tu día, anotando tres cosas por las que estas agradecido con Dios”.

3 – Ayuno

Esta práctica descrita en Isaías 58, es una forma de decir “necesito más a Jesús que a los alimentos”. El psiquiatra Dr. Cameron Sepah, describe el ayuno como un “control de estímulo” que nos ayudará a ganar flexibilidad o control sobre nuestro comportamiento (dominio propio, como se describe en la Biblia) y no depender únicamente de nuestros instintos o procesos biológicos. La idea de restringir un estímulo nos permite tomarnos un descanso, fortalecer el dominio propio e inclusive resetear este sistema de refuerzo en el que entramos cuando algo le resulta placentero a nuestro cerebro y nos cuesta controlar”.

“Vivimos en un mundo donde todo debe ser placentero, novedoso y positivo pero el problema es que lo buscamos en cosas momentáneas y no eternas. No es que estas dos sean opuestas, al contrario, Dios creó el placer para que disfrutemos nuestra vida, pero no para que los busquemos en cosas que nos alejan de Él y nos terminen destruyendo”, concluye Bustamante.

Foto: Raw Pixel 

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