Mamá ¿por qué tengo que ir a colegio?

por Revista Hechos&Crónicas
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Todas estas decisiones y acciones nos hacen seres económicos, partícipes de la economía del hogar, local, nacional o mundial.

Después de un fin de semana de dormir hasta tarde, jugar con los amigos, salir con los papás y olvidarse de las responsabilidades, llega el temido domingo por la noche y, seguramente, algunos de esos domingos te has preguntado: mamá ¿por qué tengo que ir a estudiar mañana? ¿No puedo faltar por un día o varios días?, incluso, hay niños un poco más grandes que aún se preguntan por qué tienen que ir a la universidad.

Todos pasamos por esos momentos, y más cuando no entendemos los motivos por los cuales debemos hacer ciertas cosas que no son tan divertidas o agradables. Pero, si quieres saber la razón por la cual pasamos nuestra infancia y adolescencia en muchas clases escuchando profesores, haciendo tareas y trabajos, y preocupándonos por notas y resultados de exámenes, hay que descubrir el mundo de la economía con sus elementos más importantes. Todos participamos de él durante toda la vida y necesitamos entender que estos son los años en que nos preparamos para cuando tengamos que ser nosotros los papás.

¿Qué es eso que los adultos llaman economía?

La economía es la forma en la que todas las personas tomamos decisiones sobre la administración de nuestros recursos o bienes. Esto solo significa que todos, de forma individual, familiar o grupal, participamos del mundo de la economía, pues todos estamos tomando decisiones diariamente sobre lo que queremos o necesitamos, y debemos tomar decisiones porque no somos los únicos que quieren o necesitan cosas, todos están buscando lo mismo al mismo tiempo, por lo cual las cosas se agotan y no todos podemos obtenerlo todo. Además, no siempre contamos con el dinero para comprar todo lo que nos gusta y es en este caso donde debemos decidir.

Entonces, ¿se puede decir qué solo los adultos son responsables de la economía, pues solo ellos deciden las cosas en la casa?

La respuesta a esta pregunta es no. Todas las personas, sean niños o adultos, o adolescentes, toman decisiones todos los días sobre las que cosas que prefieren y/o necesitan ir a comprar cosas. Nuestros papás también deciden según las cosas que más nos gustan, o las cosas que les pedimos, siempre y cuando tengan el dinero suficiente para obtenerlo.

También participamos de la economía cuando compramos cosas en la tienda, cuando hablamos con nuestros amigos sobre las cosas que preferimos y tratamos de que ellos también las quieran. También hacemos economía cuando intercambiamos cosas con nuestros compañeros, cuando escogemos una marca de cuadernos sobre otras, o decidimos practicar un deporte sobre otro y la escuela a la que decimos ir.

Todas estas decisiones y acciones nos hacen seres económicos, partícipes de la economía del hogar, local, nacional o mundial.

Entonces, ¿por qué la economía me obliga ir al colegio?

Sí, la economía trata de nuestras decisiones diarias sobre cómo suplir nuestras necesidades administrando nuestros recursos, pero el cómo influimos en la economía va más allá de decidir, hay que actuar, hay que beneficiar a otras personas y que esas personas también nos beneficien a nosotros.

Nuestra participación en diferentes actividades económicas es la razón por la que vamos al colegio. Así es, la razón principal del para qué estudiamos es el trabajo, eso que nuestros padres salen todos los días a hacer con la excusa de obtener dinero. Ya que, para poder trabajar debemos aprender a desarrollar algún oficio, actividad, profesión o arte que beneficie de alguna manera a otras personas y que, por lo tanto, quieran el producto o servicio que ofrecemos. Por lo cual, de manera resumida, el trabajo es la forma en la que ofrecemos algo de valor a cambio de otra cosa que necesitamos o queremos, y a este intercambio de bienes o servicios es lo que se llama trabajo, pues se invierte tiempo y esfuerzo en realizar tales actividades. Cuando no se tiene la capacidad de producir ningún objeto para intercambiar, las personas ofrecen su tiempo a disposición de alguien más para hacer lo que esa persona requiera, eso también es un intercambio.

Para facilitar la realización de los intercambios se inventó el dinero, un objeto o bien al que le otorgamos un valor intrínseco, algo que todas las personas deseen o consideren importante, y lo intercambiamos por otro bien que necesitemos.

A lo largo de la historia, la humanidad ha usado cientos de objetos que usaron como dinero: la sal, metales preciosos, tintes, conchas de mar, cacao, ganado, y muchas otras más, hasta llegar a la actualidad donde usamos un papel de colores al que consideramos como valioso y que todos aceptamos a cambio de ropa, juguetes, comida, casas, viajes y todo los que queramos.

Y es por causa de ese papel que todos trabajamos, dedicamos nuestro tiempo en realizar actividades que duramos años aprendiendo en los colegios y universidades, para obtener un poco de ese papel valioso y poder intercambiarlo por otros bienes y servicios.

Dedicamos la niñez y la juventud entera a aprender muchas cosas. En el colegio aprendemos muchas ciencias y artes que nos forman en diferentes conocimientos básicos universales. Luego, en la universidad nos especializamos en una o unas de esas ciencias que ya aprendimos en el colegio e, incluso, podemos seguir especializándonos cada vez más en esa misma profesión, todo con el fin de conseguir un mejor trabajo, porque saber y conocer con más profundidad sobre un tema en particular nos permite realizar actividades con mayor eficacia y mayor habilidad.

Eso, en teoría, debería generarnos mejores ingresos de dinero, pues podemos ofrecer mejores productos o servicios a las personas.

¿Qué más puedo aprender de la economía?

Ahora que sabemos la razón por la que vamos a estudiar y posteriormente en la vida a trabajar, solo queda aprender cómo realizar intercambios (gastar el dinero) de la forma más eficiente, sin comprometer el resto de nuestra vida en deudas, pero teniendo el suficiente dinero para intercambiarlo por las cosas que más nos gustan… pero eso queda de tarea para la casa.

Aprender y especializarse en alguna profesión o actividad útil para la sociedad es la herramienta más eficiente de participar en la economía y poder suplir nuestras necesidades y gustos, podemos hacerlo en instituciones como colegio y universidades, pero también en el día a día con la experiencia de otras personas, con el autoaprendizaje, con la curiosidad de conocer más de un tema, y sabiendo que en la vida nunca es tarde para aprender algo nuevo, algo que pueda cambiar el mundo, pero más importante aún, que cambie nuestra forma de ver el mundo.

Por: Jhonathan David Anave Rojas. Economista de la universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

Fotos: Freepik y Rawpixel.

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