Macroeconomía para el bolsillo ¿Cómo le irá a Colombia en el 2026?

por Revista Hechos&Crónicas
A+A-
Reset

Año nuevo… ¿mismas cosas? ¿Qué nos depara en el ámbito económico? Y lo más importante, ¿cómo afectan a mi bolsillo las expectativas que hay en la economía mundial y nacional?

Cada inicio de año llegan las mismas noticias sobre las expectativas económicas para ese año, se escuchan expectativas positivas y negativas, llegan muchas interpretaciones de los mismos datos, pero permanece la misma incógnita ¿cómo me afectan esos datos, los números y las expectativas que los gurús de la economía hablan con tanto tecnicismo?

Aunque el tecnicismo es importante, pues la información de la que se habla es muy especializada, es importante que todas las personas puedan entender de lo que se habla porque, aunque parece un mundo muy lejano, es un mundo al cual todos pertenecen, en el cual todos participan activamente y del cual todos se ven beneficiados o perjudicados.

De acuerdo con los datos más recientes, podría existir consenso en que el año 2025 trajo mejoras sustanciales para la economía colombiana.

Según el Departamento de Planeación y Desarrollo, la disminución del desempleo, la reducción de la tasa de interés, el crecimiento de varios sectores como la industria, el agro y el gasto público, el fortalecimiento del peso sobre el dólar, han impulsado el crecimiento de la economía local.

En este sentido la economía colombiana parece migrar de sus horizontes más conocidos como la minería y las energías fósiles, hacía una economía más democratizada con mayor demanda de mano de obra y, por consecuente, el fortalecimiento de la demanda agregada, es decir, una economía con más empleo, mayores ingresos y, por ende, mayor gasto en bienes y servicios, dejando un incremento de la confianza de los inversores y consumidores en la economía colombiana, cosas que han llevado al crecimiento en el gasto de los hogares y un mayor dinamismo de la economía de consumo.

Pero, ¿cómo les irá a los colombianos en el 2026? ¿Qué esperar de este nuevo año?

Ciertamente, todo lo que se diga es especulación, es como jugar a los dados, algo que se pudo observar en el 2020 cuando una pandemia cambió los planes de todo el mundo. Pero al tratar de hacer una estimación para saber qué esperar para el bolsillo, tomar una perspectiva más optimista o fatalista, o simplemente para hacerse el listo cuando el tema surja con la familia o los amigos, las previsiones del lado oficialista del gobierno apuntan a que, en términos generales, la inflación va a disminuir durante el 2026 según las expectativas y la meta del Banco de la República, lo cual puede llegar a sonar paradójico pues se espera un aumento del salario mínimo superior al 10 % y la economía viene registrando aumento del IPC por encarecimiento de la canasta básica familiar en el cierre del 2025.

En líneas generales, la economía colombiana ha demostrado una recuperación considerable por el aumento del consumo, empleo estable y una tasa de interés controlada que todavía puede ayudar a dinamizar aún más la economía, permitiendo que el Banco de la República controlar la inflación, en otras palabras, cuando el Banco de la República quiera que las personas y empresas gasten más, disminuye la tasa, y cuando quiera que gasten menos aumenta la tasa de interés, regulando de esta manera los precios en la economía. Esto da un panorama de seguridad y tranquilidad para los consumidores y los inversores de una economía estable.

Muy por el contrario, desde la perspectiva empresarial y académica, dentro del marco del foro “Escenarios Económicos”, organizado por la revista Portafolio y la Universidad de los Andes, estos prevén una economía vulnerable e inestable, una donde el crecimiento económico está impulsado por el alto consumo del gobierno y de los hogares, dejando poco espacio para la inversión y el ahorro, un panorama insostenible pues no permite el crecimiento económico a futuro. Esta perspectiva pretende cercarse un poco más a la realidad de los hogares, en el cual se prevén escenarios inflacionarios que afecten el bolsillo de las personas.

Para entender un poco más esta posición, basta con observar lo que ha ocurrido en el transcurso del 2025 y que, de seguir así en el 2026, se notará esta problemática en los bolsillos de los colombianos. Durante el último año, el gobierno y los hogares colombianos han aumentado su consumo de bienes y servicios, haciendo que la economía crezca, pero esto se contrasta con la disminución en la oferta de sectores como el gas, la menor producción de algunos alimentos de la canasta básica familiar y la electricidad en algunas regiones del país.

El índice de precios al consumidor (IPC) es un indicador que sirve para medir la evolución de los precios de los bienes y servicios.

En este escenario, dentro de poco tiempo, si no se soluciona la poca oferta comparada con el aumento de la demanda, inevitablemente seguirá el aumento de los precios, traducidos en inflación, para lo cual, las maniobras que pueda hacer el Banco de la República por medio de la tasa de interés para controlar el aumento de la inflación, no van a ser efectivas.

Y es aquí mismo donde surge otro gran problema de larga discusión: el aumento del salario mínimo, el cual, si se hace de manera desproporcionada, seguirá ahondando en el problema de la pérdida de capacidad adquisitiva de los hogares, pues hay que recordar que la economía colombiana está indexada, es decir, los precios de algunos bienes y servicios regulados se ajustan automáticamente tomando como referencia el aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC), y la mayoría de los bienes ajustan sus precios de acuerdo al aumento del salario mínimo. Como resultado, la inflación empezará a ser un problema real en la economía colombiana.

Entonces, según el oficialismo y la academia ¿son buenas o malas las predicciones para el 2026? El lado oficialista presenta datos que muestran una economía estable y controlada cuando la realidad muestra variables de difícil manejo como la baja productividad.

Los hogares deben estar preparados para un aumento sostenido de los precios en bienes y servicios si se consolida un aumento desproporcionado del salario mínimo y de continuar el problema en la producción de energía y alimentos. Igualmente, tener mayor cautela al momento de adquirir nuevas deudas, pues, si continúan las dinámicas de aumento en la inflación, las tasas de interés también aumentaran.

El 2026 se vislumbra como un año de retos para la economía del hogar y cautela al momento de tomar decisiones, marcado por el fantasma de la inflación, los problemas productivos de muchos sectores y los cambios políticos en año de elecciones.

Por: Jhonathan David Anave Rojas. Economista de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.
Foto: Montaje con imágenes de  Nothing Ahead (Pexels) y revista Hechos&Crónicas. 

Artículos relacionados

Dejar comentario