Opinión – El poder transformador de la Palabra de Dios

por Revista Hechos&Crónicas
A+A-
Reset

Al cruzar el umbral de un Nuevo Año ¿Cómo tornar el tiempo cronológico en tiempo oportuno? ¿Es posible lograrlo?

¿Cómo podemos contribuir para que ello se haga una realidad? Recurramos al instrumento que nuestro Creador nos ha concedido para caminar con Él: Las Sagradas Escrituras.

En mi curso de Sagradas Escrituras invito a reflexionar sobre un texto de Erwin Lutzer, titulado “Siete razones para la confiar en la Biblia”. En su capítulo siete, el autor nos recuerda que la confiabilidad de las Escrituras no descansa en argumentos humanos, sino en su poder transformador. La Biblia no requiere defensa, requiere de su lectura constante y profunda. Cuando Pablo escribe a los Efesios sobre ser “escogidos en Él antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4), nos indica que nuestras vidas adquieren trascendencia solo mediante una conversación existencial con el Dios eterno que nos ha conocido antes de que existiéramos.

Si logramos arraigar nuestros objetivos y propósitos de Año Nuevo, con el diálogo continuo y constante con las Sagradas Escrituras, experimentaremos lo que Lutzer describe como el efecto transformador inherente a la Palabra de Dios. Es transformación pura de nuestro ser, desde adentro y hacia afuera. Esa es la obra transformadora del Espíritu de Dios en nuestras vidas.

Considera la promesa que encuentras en Efesios 1:3: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. Estas bendiciones no son futuras ni condicionales; según Su Palabra, son presentes y disponibles para todos los que las creemos. Por ello la lectura persistente de la Biblia nos abre los ojos a esta realidad invisible pero tangible; atrévete a descubrir el mensaje de amor que Dios te da cada mañana, y medita a lo largo de cada día en ese amor inagotable que te transforma.

¿Qué tal si hoy mismo te comprometes a restablecer algunas pautas básicas intencionales?:

1 – Establece un encuentro matutino a diario con la Palabra. Así como “en Él tenemos redención mediante su sangre” (Efesios 1:7), cada amanecer representa una redención diaria de tu propio tiempo. Dedica los primeros momentos de cada día a avivar tu conversación con Dios, muy pronto te darás cuenta que a Él le interesa lo que te interesa.

2 – Lee con lápiz en mano. La Biblia no es para lectura pasiva. Dialoga con el texto, subraya, cuestiona, responde y vívela. Dios te habla; nosotros respondemos con nuestros actos.

3 – Vincula tu lectura con un espíritu obediente. Pablo conecta el conocimiento del “misterio de Su voluntad” (Efesios 1:9) con el propósito práctico. Nos busques solo información, sino la transformación de tu vida, y que ella se manifieste en acciones intencionales concretas.

4 – Integra a tu familia en este compromiso. Permite que tu hogar se convierta en un lugar cálido donde la Palabra de Dios se revela, y juntos descubren el amor inagotable de Dios.

Pero, ¿por qué tantas personas abandonan los compromisos espirituales asumidos en enero, antes de finalizar el mes de marzo de cada año? Porque la gran mayoría confunden la transformación con el esfuerzo humano. Pablo nos revela el secreto: todo es conforme al beneplácito de Su voluntad, para alabanza de su gloriosa gracia. (Efesios 1:5-6). Recuerda que la persistencia no nace de nuestra fuerza de voluntad, sino de comprender que Dios mismo es quien en efecto trabaja en nuestra completa transformación. Hoy mismo llegó el tiempo oportuno para dejarte moldear por El Alfarero.

La Biblia ha validado convincentemente su autoridad mediante su impacto transformador en millones de vidas, en todas las culturas y en todas las épocas; si cada uno de nosotros nos sometemos a practicar reverentemente sus principios, te aseguro que no seremos la excepción. Esto no es retórica vacía; es evidencia histórica. Cuando nos comprometemos con la lectura diaria de las Escrituras, entramos en esa corriente transformadora que ha moldeado civilizaciones enteras.

¿Quieres vivir y disfrutar el tiempo oportuno?

Te invito a que consideres de manera irrenunciable tu propia existencia como un propósito divino, pues como lo afirma Pablo, hemos sido predestinados para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo. (Efesios 1:5). Reconocer y disfrutar cada día de esta identidad es el primer paso hacia la verdadera nueva vida. En Él también ustedes, después de haber escuchado el mensaje de la verdad, el Evangelio que les trajo salvación, y después de haber creído en Él, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. (Efesios 1:13). Este sello no es estático; es dinámico. Dios nos marca como su propiedad y el Espíritu nos capacita mediante la diaria transformación.

Actuemos de tal manera que el Nuevo Año sea el tiempo oportuno donde descubrimos que la lectura persistente de la Biblia no es una simple disciplina más en nuestra lista de buenos propósitos, sino que es el oxígeno espiritual que nos lleva a una auténtica transformación. Cuando perseveramos en la lectura de las Sagradas Escrituras, no solo conocemos cada vez más a Dios; caminamos con Él, y nos convencemos que en efecto hacemos parte de su Plan Divino. El tiempo oportuno es ahora. La transformación ya se ha iniciado. La Palabra de Dios es viva, y Cristo ya te ha concedido una vida nueva, una vida nueva en abundancia. ¿Responderás a esta invitación?

Por: Jaime Quiceno Guerrero. Director Ejecutivo Instituto Bíblico Integral (IBLI-Facter).
Foto: Priscilla Du Preez  – Unplash 

Artículos relacionados

Dejar comentario