¿Qué hago si mi cónyuge tiene un problema de salud mental?

por María Isabel Jaramillo

Como sabemos, Dios nos hizo seres tripartitos, formados por espíritu, alma y cuerpo. El espíritu es la parte eterna del ser humano, aquello que no morirá. El cuerpo es la parte física que necesitamos para habitar en este mundo y el alma es lo que se compone de mente, emociones y voluntad.


Y ahí es donde opera la salud mental. De acuerdo con la Asociación de Ansiedad y Depresión de Estados Unidos, 264 millones de personas luchan contra la depresión y 40 millones de personas luchan contra la ansiedad, siendo estos los problemas de salud mental más comunes, aunque existen muchos más como trastornos alimentarios, de la personalidad, psicóticos y de estrés postraumático.

En su libro “Ansiedad”, del psiquiatra y especialista en psiquiatría infanto-juvenil y en geriatría Daniel Rota y su esposa Élida, licenciada en psicología, los profesionales explican claramente qué significa ansiedad y depresión de manera clínica.

¿Qué es la depresión?

Es un trastorno psicopatológico caracterizado por una tristeza no correlacionada con situaciones externas que inhibe la capacidad de disfrutar, sentir placer y ocasiona perdida de interés, desbalance de sueño, baja energía, alteraciones de apetito, enlentecimiento mental (bradipsiquia), retraso psicomotor y posibles pensamientos de muerte.

Un fatalismo personal de aislación, ya que la percepción del deprimido es que todo lo malo le pasa a él o ella. En resumen: la persona tiene una triada de pensamientos negativos: Primero acerca de sí mismo, segundo acerca del mundo y tercero acerca del futuro.

¿Qué es la ansiedad?

Es una reacción emocional ante la percepción de una amenaza o peligro que cuando es desmedida paraliza y lleva a la angustia crónica, lo cual puede expresarse de diversas maneras como la ira, el temor irracional, percepción catastrófica, picos de pánico o la depresión. La ansiedad acumulada y no tratada puede producir fobias y obsesiones compulsivas, además de adicciones.

“Cada una de estas enfermedades le pueden pasar a una persona cristiana, aunque una espiritualidad genuina – y no aparente- claro que puede ayudarnos a encontrar mayor balance, aunque insisto en que estas cosas pueden afectarnos absolutamente a todos. Por lo tanto, es fundamental que como creyentes no juzguemos, menospreciemos ni condenemos a quienes luchan con enfermedades mentales. En lugar de condenarlos, los cristianos debemos ayudar, mostrar bondad y amarlos (Juan 13: 34- 35)”, asegura Rota.

Para enfrentar correctamente los problemas de salud mental, es clave el apoyo de las personas que nos rodean y la relación más profunda de un ser humano en esta tierra es el matrimonio. Es la relación en la que el hombre y la mujer se entregan completamente y se convierten en uno solo. Por eso, cuando la salud mental de uno de los dos flaquea, es necesario que el otro se prepare para ser un apoyo emocional, no solo romántico y económico. Pero, ¿qué hacer cuando es mi cónyuge quien atraviesa esta etapa? ¿Estamos preparados para ser ese apoyo? ¿Cómo puedo ayudar  a mi pareja si sufre un problema de salud mental?

El pastor Efraín Duany, quien además es terapeuta matrimonial y familiar licenciado, asegura que, aunque todos podemos tener malos momentos, cuando los síntomas (tristeza, falta de interés por las cosas, cansancio e irritabilidad), se instalan en la persona por un tiempo prolongado, es importante estar atentos para buscar ayuda a tiempo. Él nos brinda los siguientes consejos para apoyar a nuestro cónyuge si sufre de ansiedad o depresión:

1 – Identifica el problema

Las personas con depresión tienden a retraerse. Además, sienten menos energía para realizar el trabajo o las tareas del día a día, y no tienen ganas de socializar. La pareja puede comenzar a pensar que son molestos o que la relación no va bien.

A menudo, una persona deprimida descarga sus frustraciones con su pareja, tiene mal humor, descuida su apariencia, consume alcohol o drogas, o come en exceso y disminuye radicalmente su deseo sexual. Todo ello dificulta el trabajo del día a día.

2 – Empatiza

Si estás a punto de hacer una rabieta porque tu pareja ya no puede prestar atención a lo que tienes que decir, sonreír o disfrutar de los buenos momentos de la vida, trata de aceptar que todo esto es solo parte de la enfermedad. Recuerda también que es poco probable que su estado tenga que ver contigo.

Intenta ponerte en su lugar, ten paciencia y hazle saber que lo amas, que quieres ayudarlo y que estás ahí. Recuerda que es exactamente igual que cuando tu pareja se está recuperando de una enfermedad física grave o de una cirugía. Dale todo tu amor y ternura, y anímalo a descansar y recuperarse. No esperes que las mejoras sean rápidas.

3 – Aprende sobre el tema

Así podrás comprender a tu pareja y actuar con una mejor orientación. No te desanimes. Puedes pensar que a tu pareja no le importa, pero hay que perseverar. Tu continuo amor y apoyo, acompañado de conocimiento, hará una gran diferencia.

Además, anima a tu pareja a buscar ayuda profesional e involúcrate en la orientación que le brinde.

4 – No te descuides

Estar cerca de una persona deprimida puede ser agotador, por lo que también es importante que te cuides a ti mismo. Dedica tiempo todos los días a hacer algo que disfrutes. Pasa un tiempo a solas, ve al cine o a la peluquería, o sal con tus amigos. Las personas deprimidas a menudo quieren quedarse en casa y no hacer nada, pero hacerlo puede dejarlo exhausto. Busca ayuda de amigos, consejeros o profesionales si es necesario.

5 – No presiones ni culpes

Cuando se acompaña a alguien con ansiedad o depresión, es común pasar de la ternura y comprensión, a la rudeza y la rabia, debido a la frustración que se siente. Duele ver a tu pareja sufrir, verla deteriorarse tanto, pero culpabilizarla de su estado u obligarla a cambiar no ayuda, sino que le transmite a tu pareja la idea de que lo que le pasó se puede arreglar fácilmente, pero, aun así, no pudo remediarlo y mejoró. Mejor enfócate en sus pequeñas mejorías.

6 – Intenta comunicarte

Muchas personas con ansiedad o depresión se niegan a hablar claramente sobre lo que les hace sufrir (por ejemplo, pueden sentirse culpables o avergonzados por lo que les hizo sentir mal). Además, en muchos casos, la relación entre marido y mujer se deteriora y la distancia emocional entre los miembros se hace demasiado grande. Asimismo, es posible que te sientas solo con todas las responsabilidades que tu pareja ya no tiene.

Aun así, hablar con la pareja y comprender por qué se encuentra en esa situación es fundamental para brindarle la ayuda que realmente necesita. Recuerda que a veces la forma en que ayudamos puede no estar alineada con la ayuda que otros necesitan.

7 – Persevera en oración

Continúa orando por tu pareja todos los días, aunque a veces ella no quiera acompañarte. Dios no se ha olvidado de ustedes, aunque estén atravesando esta situación. Declara la verdad de Dios sobre tu pareja y muéstrale amorosamente la identidad que El Señor le ha dado. Habrá momentos en los que no quiera escucharte, pero debes perseverar. Dios continúa obrando.

Finalmente, revisen juntos los siguientes versículos:

  • El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido. Salmo 34:18.
  • Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. Salmo 23:4.
  • Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Salmo 40: 1-2.

Por María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com

Foto: Montaje Rwapixel

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