Si Jesús fuera un CEO ¿Qué aprenderías de Él?

por Revista Hechos&Crónicas
A+A-
Reset

Las creencias y el mundo empresarial tienen mucho en común, y más cuando, la Sagradas Escrituras nos ordenan que seamos buenos administradores.

Según la consultora líder global en reclutamiento y selección de talento humano, Michael Page, un CEO es una sigla que significa Chief Executive Officer, más conocido como Director/a Ejecutivo/a o Consejero/a Delegado/a.

“El CEO es la persona con la máxima responsabilidad dentro de una empresa. Su visión global de la compañía le permite definir con precisión la visión, el propósito y la misión de la organización, orientando la actividad diaria de la empresa. Un CEO se caracteriza por su visión estratégica para tomar decisiones a corto, medio y largo plazo.

Entre sus labores está decidir sobre futuras inversiones, compras de otras empresas, diversificación de productos y cuestiones internas como la cultura organizativa y la creación de nuevos procesos”, señala la consultora empresarial.

La Biblia habla en diversos versículos sobre el orden y principios básicos de la buena administración. En 1 Corintios 14:40 dice: Pero todo debe hacerse de una manera apropiada y con orden, y en 1 de Pedro 4:10 – 11 ordena: Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando bien la gracia de Dios en sus diversas formas. El que habla, hágalo como quien expresa las palabras mismas de Dios; el que presta algún servicio, hágalo con la fortaleza que Dios le proporciona. Así Dios será en todo alabado por medio de Jesucristo, a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Lecciones de Jesús como CEO

Misión, visión y propósito definidos

Desde el inicio de su ministerio, Jesucristo tenía clara la visión y misión de su propósito en la tierra. “Jesucristo decide buscar 12 apóstoles para crear la “Masa Crítica” que transmita su mensaje y lo ayude a cambiar la forma de pensar de la gente, no tiene con qué pagarles, y necesita someterlos a un entrenamiento acelerado que afirme la trascendencia de sus ideas, que sean un ejemplo para que creen la confianza necesaria, y que al mismo tiempo sean dedicados, abnegados y trabajadores.

Pero Jesucristo sabe que es un buen líder y confía en su capacidad, tiene conocimiento profundo de lo que desea hacer, y una visión. Sabe que cada quién merece un sueño y que todo sueño necesita un plan. Se ve obligado a buscar otras opciones para una tarea de esa envergadura, y sale apresuradamente a buscar las personas que conformarán el equipo con el que pretende cambiar a la humanidad”, señala Laurie Beth Jones en si libro ‘Jesucristo CEO’.

Tuvo clara su misión y visión desde muy joven hasta el cumplimiento de la misma, veamos:

  • Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Marcos 10:45.
  • Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:10.
  • «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas noticias a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor». Lucas 4:18 – 19.

Conexión real y frecuente con sus superiores

“Jesucristo mantenía un contacto directo con su jefe, a veces hasta por horas a la vez. Nadie podía interrumpir a lo que este lapso sacrosanto de tiempo era destinado. El contacto con su jefe es esencial, él puede brindar una visión aérea que usted quizás no pueda ver”, asegura Jones.

En este sentido, las Sagradas Escrituras son claras al mencionar varios episodios donde el tiempo de Jesús con Dios y el Espíritu Santo (una especie de junta directiva) fue el más importante e inmovible de su vida.

  • Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar. Lucas 5:15-16.
  • Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario donde se puso a orar. Marcos 1:35.
  • Por aquel tiempo se fue Jesús a la montaña a orar y pasó toda la noche en oración a Dios. Al llegar la mañana, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que nombró apóstoles. Lucas 6:12-13.

Aprendió a no distraerse

“Aunque Jesucristo era un profesor, se negó a distraerse en inútiles debates con personas que no querían aprender sino discutir. La mayoría de los líderes son intuitivos, o no serían capaces de ver y oír cosas que otros no ven ni oyen. Esa energía es consumible, así que el verdadero líder debe saber administrarla”, explica Jones.

Al tener claro que tenía ‘poco’ tiempo para llevar el Evangelio, Jesús aprendió a no distraerse y a no gastar energía en cosas que no la merecían. Una de sus más grandes lecciones sobre este tema fue con Marta y María en Lucas 10:39 – 42:

Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y dijo:  —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! —Marta, Marta —contestó el Señor—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero solo una es necesaria. María ha escogido la mejor y nadie se la quitará.

Fue agradecido

Distintos expertos y libros en liderazgo han llegado a una conclusión: el ser agradecido va de la mano con ser un buen líder. Reconocer, escuchar, destacar y motivar son parte de la gratitud que debe promulgar un CEO para que la misión se cumpla y el grupo de trabajo esté conectado y motivado con el propósito que se persigue. Y con Jesús no fue al contrario.

En la Biblia podemos encontrar distintas situaciones donde el agradecimiento fue una prioridad para Jesús y su ministerio de salvación.

  • Agradecimiento en lo imposible: Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: — Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. Dicho esto, gritó con fuerza: —¡Lázaro, sal fuera! El muerto salió con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario. —Quítenle las vendas y dejen que se vaya —dijo Jesús. Juan 11: 41-43.
  • Gratitud por la provisión: Tomando los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y se los fue dando a los discípulos. Estos, a su vez, los distribuyeron a la gente. Mateo 15:36.
  • Gracias por la revelación espiritual: En esa misma ocasión, Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes y por revelárselas a los que son como niños. Sí, Padre, te agradó hacerlo de esa manera. Mi Padre me ha confiado todo. Nadie conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo». Lucas 10: 21 – 23 (NTV).
Foto: Austin Distel (Unsplash) e inteligencia artificial.

Artículos relacionados

Dejar comentario