Austeridad en medio de la incertidumbre

Por David Bernal

En materia económica, 2022 fue un año donde los vientos de la reactivación se han transformado en nubarrones de alta inflación y desaceleración tanto para las grandes economías de Estados Unidos, China y Europa como para América Latina y el Caribe, dejando importantes consecuencias para el bolsillo de todos los consumidores.

José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda y Crédito Público de Colombia, en su intervención durante el más reciente Congreso Nacional Cafetero señaló que “durante el año 2022, la actividad productiva en Colombia ha mantenido un desempeño notable. Nuestros cálculos indican que la economía colombiana cerrará el año con un crecimiento económico superior al 8 %, uno de los registros más altos del mundo y que permite que la economía se encuentre hoy 11 % por encima de los niveles anteriores a la pandemia del COVID-19”, puntualizó el funcionario.

Sin embargo, para el 2023 la historia es otra. En este mismo congreso, el ministro Ocampo advirtió: “De cara al 2023, los cálculos del Ministerio de Hacienda sugieren que la economía colombiana crecerá poco más de 1 %. Esta fuerte desaceleración es el resultado de un contexto internacional particularmente crítico: amenaza de recesión en varios países desarrollados, el manejo de la pandemia del COVID-19 en China, niveles altos de inflación a nivel global, acentuados por la invasión de Rusia a Ucrania y, como resultado de ello, mayores tasas de interés, condiciones financieras internacionales difíciles y, en general, un alto grado de incertidumbre y percepción de riesgo en los mercados financieros internacionales”.

En pocas palabras, el 2023 será un año donde debe reinar la austeridad por el alto grado de incertidumbre económica, política y social que está afectando seriamente los indicadores económicos.

Desaceleración, la constante entre las proyecciones económicas para el 2023

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) informó que para el próximo año el organismo prevé que la desaceleración se acentúe en América Latina y el Caribe, con un crecimiento de 1,4 % en 2023”.  En este mismo sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe “Perspectivas Económicas Las Américas” señala que “en vista del endurecimiento de las condiciones financieras mundiales, se proyecta que el crecimiento se desacelere a 1,7 % en 2023”. Este organismo económico mundial señala en este informe que “los riesgos a la baja predominan sobre las perspectivas y obedecen a las condiciones financieras más restrictivas, una desaceleración mundial más pronunciada y el enquistamiento de la inflación. Otros riesgos importantes para la región son una drástica caída de los precios de las materias primas y el malestar social”.

Una situación actual que es bien resumida por Pierre-Olivier Gourinchas, consejero económico y director del departamento de estudios del FMI, al señalar “más de una tercera parte de la economía mundial se contraerá este año y el próximo, mientras que las tres mayores economías —Estados Unidos, la Unión Europea y China— continuarán estancadas. En pocas palabras, lo peor aún está por llegar, y para mucha gente 2023 se sentirá como un año de recesión”.

¿Cómo afecta el bolsillo?

A inicios del año, la mayoría de las tarifas de la economía se actualizan con base en la inflación. “Economía para la pipol”, un proyecto periodístico digital que explica de manera sencilla conceptos sobre economía, señala que para el 2023 “hay muchos cobros que se actualizan con base en lo que subieron los precios el año anterior (la inflación) para compensar los mayores costos y lo que pasó en el 2022. Cosas como los seguros, la salud y los arriendos suelen subir lo mismo que la inflación del año anterior. Igualmente, los peajes, mesadas pensionales, las matrículas de colegios, universidades y otras entidades educativas suben con la inflación, igual que el famoso SOAT, los avalúos catastrales y los costos de las notarías”.

Según el reporte “Informe de inflación diciembre 2022: aumento sin freno”, elaborado por el equipo de Investigaciones económicas de Corficolombiana, proyecta que la “inflación anual alcanzaría un nuevo máximo desde 1999 en el cierre del año, de 12,8 %. Posteriormente se mantendrá elevada y relativamente estable durante el primer trimestre del año 2023”.

En este sentido, la editorial de Corficolombiana, “Perspectivas económicas 2023: Todos por la Economía” pronostica un “menor dinamismo del gasto privado en 2023 que se reflejará en el deterioro en la confianza y el poder adquisitivo de los consumidores, evidenciando cada vez más el efecto de la alta inflación, la depreciación acumulada del peso colombiano y la mayor carga financiera de la deuda luego de varios meses de consumo apalancado a tasas de interés más altas. Lo anterior ocurrirá, también, por el debilitamiento del mercado laboral y del crédito de consumo, en medio de un menor ritmo en la entrada de remesas al país como resultado de la desaceleración de las economías de origen”, puntualiza el informe económico.

Por: David Bernal – david.bernal@revistahyc.com

Foto: Rawpixel (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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