Protección y bienestar del trabajador, una perspectiva bíblica

Por David Bernal

Hechos&Crónicas recuerda algunas de estas lecciones y valores para que el ambiente laboral sea en beneficio de jefes y empleados en este tiempo, donde miles de personas han retornado a sus sitios de trabajo.

Las relaciones laborales han sufrido una gran transformación debido a los extremos cambios generados como consecuencia de la pandemia. El trabajo en casa y las nuevas formas de interacción empleado – jefe han llevado a un nuevo ambiente laboral que poco a poco ha traído nuevos retos para las organizaciones y trabajadores.

Las Sagradas Escrituras proveen de ejemplos bíblicos donde el bienestar laboral y la protección al trabajador son los protagonistas de la enseñanza cristiana a la hora de abordar nuevos paradigmas sobre este campo tan importante en nuestros días. Igualmente, teólogos y pastores cristianos han profundizado en la hermenéutica bíblica sobre el tema para dar una perspectiva cristiana sobre el ambiente laboral desde la Biblia, como por ejemplo La Ética Protestante de Max Weber.

“¿Qué es lo que Weber dice exactamente? Que cada trabajador es un ministro de Dios, que allí donde tú laboras, le estás sirviendo a Dios y no solo las profesiones liberales, o de carácter intelectual: abogados, médicos, ingenieros, científicos o técnicos, sino aun en los oficios más sencillos, son un ministerio dado por Dios a cada hombre. Ese es un gran aporte de la Reforma Protestante para extirpar el feudalismo e imponer la democracia”, reseña el pastor Darío Silva-Silva en su libro Las Llaves del Poder.

Cumplimiento y responsabilidad

La parábola de los viñadores es un ejemplo del cumplimiento por parte del trabajador y por parte del contratante. En Mateo 20 se cuenta la historia de un patrón que, a diferentes horas, contrata a diversos personajes para una tarea específica por un salario, pero al final los trabajadores protestan por que los últimos en contratar trabajaron menos.

“Estos que fueron los últimos en ser contratados trabajaron una sola hora —dijeron—, y usted los ha tratado como a nosotros que hemos soportado el peso del trabajo y el calor del día”. Pero él le contestó a uno de ellos: “Amigo, no estoy cometiendo ninguna injusticia contigo. ¿Acaso no aceptaste trabajar por esa paga? Tómala y vete. Quiero darle al último obrero contratado lo mismo que te di a ti. Mateo 20: 12 – 15.

A la hora de firmar un contrato de trabajo, tanto el empleador como el empleado se hacen responsables de pagar lo pactado y hacer el trabajo acordado de forma responsable y cumplida. Este es un compromiso, no sólo jurídico, sino personal que debe ser honrado por las partes. Así como es responsabilidad del empleador pagar cumplidamente los salarios y proveer de herramientas para cumplir con la labor, la responsabilidad del empleador es llevar a cabo esta tarea en los términos acordados.

No se puede olvidar lo que la Biblia advierte a los jefes en Jeremías 22:13b: ¡Ay del que obliga a su prójimo a trabajar de balde, y no le paga por su trabajo! Y a los trabajadores les señala en 2 Tesalonicenses 3:10 Porque, incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma».

Trato digno y respetuoso

Las Sagradas Escrituras son firmes en este sentido no solo porque el segundo Mandamiento es “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39) sino porque la Biblia ordena en 1 Pedro 2:17: Den a todos el debido respeto: amen a los hermanos, teman a Dios, respeten al rey.

El trato digno y el respeto son pilares de un buen ambiente laboral y no solo deben ser entre jefe y empleado sino también entre compañeros. Esto contribuirá a una agradable experiencia en los sitios de trabajo, mejor desempeño de funciones, contribuirá al manejo apropiado de las crisis y contribuirá a una mayor confianza y colaboración entre los miembros del equipo.

En Efesios 6:5, la Biblia señala: Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con integridad de corazón, como a Cristo. Y más adelante, en Colosenses 4:1 señala: Amos, proporcionen a sus esclavos lo que es justo y equitativo, conscientes de que ustedes también tienen un Amo en el cielo.

“En los tiempos de Pablo se decía amos y esclavos, hoy decimos patronos y trabajadores. El Patrón de patronos está en el cielo y tomará cuenta de cómo ellos tratan a sus subalternos, pues un principio elemental enseña que el que ejerce autoridad debe someterse a ella”, señala el revendo Silva-Silva en su libro Las Llaves del poder.

Trabajar de buena gana sin ser adulador

Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor. Colosenses 3:23 – 24.

Trabajar de la mejor manera es una protección básica para el trabajador ya que no solo se desempeñará con éxito realizando las funciones que están a su mando, sino que será visto como un trabajador responsable y digno de confianza para el empleador.

Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes. Mateo 25: 29 – 30

Uno de los grandes “pecados” de los empleados es convertirse en adulador de su jefe con miras a buscar algún beneficio laboral. Esto no solo lo expondrá delante de sus compañeros, sino que, a nivel laboral, deja muy mala imagen del carácter profesional e igualmente destruye el buen ambiente laboral con la incesante búsqueda de motivos y razones para descalificar a otros frente a sus superiores.

La Biblia llama al empleado es a trabajar con integridad y como para el Señor, lo que hará que el testimonio por su buen desempeño y productividad lo promulgará a otras posiciones y/o cargo dentro o fuera de la organización.

Ilustración: Freepik

Artículos relacionados

Dejar un comentario

¿Chatea con nosotros?