Atrévete a hablar de Jesús

Por Jennifer Barreto

¿Te imaginas que te prohibieran leer la Biblia? ¿Qué pasaría si te dijeran que no puedes compartir de Jesús? Aunque no lo creas, en algunos países de África, Asia y Medio Oriente, la persecución religiosa es tan extrema, que al que descubren leyendo la Biblia puede tener riesgo de encarcelamiento, pérdida de hogar y bienes, tortura física, violación e incluso la muerte como resultado de su fe.

¿Tienes la oportunidad de hablar de Jesús y no sabes cómo? Aquí te decimos qué hacer antes que sea demasiado tarde. Aunque no lo creas, según cifras de la organización internacional Puertas Abiertas, en promedio al mes:

  • 345 cristianos son asesinados por razones relacionadas con la fe.
  • 105 iglesias y edificios cristianos son quemados o atacados.
  • 219 cristianos son detenidos sin juicio, arrestados, sentenciados y encarcelados por compartir de Jesús.

Los perseguidos son personas como tú y yo, cristianos que tienen anhelos, sueños y proyectos como cualquiera de nosotros; pero debido al lugar y contexto donde se encuentran han enfrentado serias consecuencias para vivir una relación con Dios en libertad. ¿Te imaginas que en este momento alguien se te acercara y de forma amenazante te dijera que tienes prohibido desde hoy leer la Biblia y compartir a otros de Dios?

Te llenarías de temor y miedo, ¿verdad? Creo que más de uno exclamaría: “¡No aproveché la Biblia lo suficiente, la dejé abandonada!”. “¡Cuando tuve la oportunidad de leerla, preferí estar pegado al celular!”. “¿Ahora qué voy a hacer?… ¡ni siquiera me aprendí un versículo!”. “Siempre tuve pena de hablar de Jesús, cuando pude no lo hice”. “¡Me arrepiento de no haber compartido de Dios a mi familia…! ¿Y ahora qué?”.

Tres preguntas para actuar:

1 – ¿Tienes Biblia? ¡Aprovéchala! No la dejes encima de la mesa de noche llena de polvo, ni mucho menos guardada en una biblioteca o exhibida en la sala de tu casa para que se vea bonita. Más bien, léela, medita en ella, subráyala, deja que Dios te hable y cree en sus promesas. No se contenten solo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. Santiago 1:22.

2 – ¿Puedes compartir de Dios sin que nadie te lo prohíba? ¡Hazlo! No esperes a que sea demasiado tarde, quítate la pena, ármate de valor, sé fuerte, valiente y empieza por tus amigos o aquellos familiares que sabes que necesitan conocer de Cristo. Pídele a Dios que te ponga las palabras correctas, llévalos a la iglesia y verás que Dios hace la obra. Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar. Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. 2 Timoteo 4:1-3.

3 – Tengo Biblia, puedo evangelizar, pero me da miedo hacerlo… ¡Ayuda por favor! Si tienes Biblia, eres afortunado, pues tienes el manual del fabricante en tus manos, tienes la guía perfecta para hablar a otros de Cristo. Casi mil millones de personas en el mundo pueden hablar con sus familiares, amigos y vecinos pero nunca han experimentado a Dios hablándoles a través de Su Palabra. Tú tienes la oportunidad de hacerlo, así que manos a la obra.

Como evangelizar en siete pasos…

1 – Ármate de valor: Recuerda este versículo archiconocido: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13.

2 – Recuerda que no existe un truco para hacerlo: No hay una fórmula especial, ni un orden específico. Deja que el Espíritu Santo te guíe en ese momento. Podrías empezar tal vez con una discusión sobre tus creencias. Por ejemplo, pregunta:

  • ¿Tienes algún tipo de creencias espirituales?
  • ¿Quién es Jesús para ti?
  • ¿Piensas que existe un cielo, o un infierno?
  • Si murieras esta noche, ¿a dónde crees que irías?
  • Si lo que has estado creyendo no fuera verdad ¿te gustaría saberlo?

3 – Prepárate con la Palabra de Dios. No pretendas evangelizar si no sabes qué decir, es importante que tengas presente versículos clave. Habla de Jesús con Biblia en mano, si no la tienes física, recuerda que la puedes bajar a tu celular. Ten en cuenta que la Palabra de Dios habla por sí sola.

4 – Busca los siguientes versículos:

  • …pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios. Romanos 3:23.
  • Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor. Romanos 6:23.
  • —De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús. Juan 3:3.
  • —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.” Jesús respondió: ‘Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre si no es por Mí’”. Juan 14:6.
  • que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Romanos 10:9.
  • Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20.

5 – Pídele a tu amigo que lea uno de estos versículos en voz alta y pide que te lo explique. Si tu amigo interpreta el pasaje incorrectamente, no discutas con él, más bien sé amable y pídele nuevamente que lo lea.

6 – ¿Qué hacer si al que le comparto no está de acuerdo con lo que dice la Biblia? No entres en discusión, no pelees. Solo dile que tú quieres que entienda la importancia de la eternidad. No te preocupes, si ya hablaste, deja que Dios haga la obra. Ya cumpliste con tu tarea. …así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos. Isaías 55:11.

7 – Si tu amigo acepta lo que Dice la Palabra de Dios y ves que quiere saber de Él, dile: “Tanto tú como yo somos pecadores y merecemos el juicio de Dios. Pero la Biblia dice en Juan 3:16: Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Si de verdad crees y confías de corazón en esto, recibe a Jesús como tu Salvador. Te invito a que repitas esta oración: Señor Jesús, creo que eres el hijo de Dios y moriste en la cruz por mí. Aunque he pecado de muchas maneras, confieso y creo que tu bendita sangre me limpia completamente de todos mis pecados. Mi pasado no existe más porque tú haces de mí una nueva criatura. Te acepto hoy como mi Señor y Salvador. Gracias por entrar en mi vida. En el Nombre de Jesús, amén”.

¡Felicitaciones! Acabas de llevar a una persona a los pies de Jesús y cumplir con la Gran Comisión. Ahora, invítalo a la iglesia para que se conecte, crezca y sirva. Sigue así, evitemos que muchos mueran sin conocer de Jesús.

Por: Jennifer Barreto – Jennifer.barreto@revistahyc.com

Foto: Corey Young – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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