El “multiverso” de los Evangelios

Por David Bernal

La vida de Jesús, el hombre más importante en la historia de la humanidad, es narrada en la Biblia por cuatro personas diferentes: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Estos describen la vida, obra y ministerio en la Tierra del hijo de Dios, ofreciendo en cada uno de los relatos distintas perspectivas de la única historia de Jesús.

Según la introducción a los Evangelios de la Biblia de Estudio ‘Dios habla hoy’, los Evangelios tienen su “perspectiva propia” pero persiguen un mismo propósito. “Los evangelistas no pretendieron escribir obras literarias refinadas, como las de muchos poetas o intelectuales de su época. Escribieron, más bien, en un lenguaje sencillo y popular. Su interés no estaba en la forma artística sino en el contenido de su mensaje. Sin embargo, esa misma sencillez y sobriedad le da un valor más duradero y universal a su obra.

No podemos leer los evangelios como si fueran biografías de Jesús, escritas al estilo moderno, y según nuestra mentalidad occidental. Estos libros quieren, sobre todo, comunicar al lector el sentido salvífico de la historia de Jesús. Los Evangelios nacieron de la fe de la iglesia apostólica en Jesús, el hijo de Dios, muerto y resucitado, y quieren dar testimonio de esa fe”.

Fernando Méndez Moratalla, Licenciado en Teología por el Baptist Theological Seminary en Rüschlikon, Suiza, y Doctor en Teología por la Universidad de Durham en Inglaterra, explicó en el seminario “Uno para todos, todos para uno. Los evangelios y el Evangelio”, realizado por la Sociedad Bíblica, que “el evangelio es uno y los evangelios se identifican como el testimonio del mensaje de Jesús, por eso es que los primeros cristianos nunca hablan de “los evangelios”. El evangelio es uno y cuando se refieren al texto hablan del “Evangelio según… Mateo, Marcos, Lucas y Juan”.

Otro detalle que se debe tener en cuenta, es que los evangelios son resultado de un proceso. Este inicia con el ministerio de Jesús y este proceso causa impacto en sus discípulos lo que genera la tradición oral, que es la expresión y el testimonio del mensaje de Jesús. Sin embargo, también hay un proceso de tradición escrita en donde la memoria del ministerio del hijo de Dios comienza a plasmarse por escrito y que finaliza en los que hoy conocemos como los evangelios escritos”.

Una perspectiva de cada evangelista

El pastor Darío Silva-Silva en su libro El Código de Jesús y la Biblia de Estudio ‘Dios Habla Hoy’ analizan las diferentes perspectivas de los diferentes autores de los Evangelios sobre el Hijo de Dios:

Mateo

“Después de andar tres años continuos al pie de Jesús, como testigo ocular directo de todas sus sorprendentes acciones, nuestro viejo conocido, el alcabalero Mateo, quien estaba al servicio del imperio y se fue sin vacilaciones detrás del Divino Transeúnte, se ha dedicado a la profesión de cronista. Como buen judío, está empeñado en demostrar el carácter mesiánico del personaje que un día lo escogió como uno de los 12 miembros de su staff apostólico. Para él, lo neurálgico de todo este asunto consiste en comprobar que Jesús es aquel “hijo de David” anunciado por los viejos profetas”, señala el reverendo Silva-Silva.

Lucas

“Este no judío sino gentil, el médico Lucas, natural de Antioquía, ‘exagera’ la búsqueda genealógica de Jesús hasta los tiempos anteriores a Abraham, en la propia civilización antediluviana, yendo al árbol primigenio de toda la especie humana que es Adán. Cómo buen griego Lucas, obviamente, tiene interés en demostrar que el Mesías es universal y no limitado al pueblo de Israel”.

Juan

“Este evangelio nos presenta la actividad pública, la pasión y resurrección de Jesús de manera muy propia. De los muchos milagros que Jesús realizó, este evangelio solo narra siete, muy significativos  para el mensaje que comunica…El Evangelio según San Juan, no pretende simplemente completar o precisar a los otros tres, sino que presenta al lector una imagen de Jesús y de su historia en la que aparece con toda claridad su sentido profundo, y quiere que el lector se sienta movido poderosamente a reafirmar su fe en Cristo», señala la introducción al Evangelio según San Juan de la Biblia de Estudio «Dios Habla Hoy».

Marcos

La Biblia de Estudio ‘Dios habla hoy’ señala sobre este Evangelio: “Debemos a los autores cristianos del siglo II la atribución de este evangelio a Marcos con el personaje del mismo nombre que se menciona en Hechos 12: 12- 25. De esa misma época es la noticia de que este evangelio fue escrito en Roma tras la muerte de Pedro y Pablo”.

Cuatro evangelios, una historia verdadera

Los cuatro evangelios no solo narran el ministerio de Jesús, sino que complementan la historia del hijo de Dios en la Tierra. Hay historias de su ministerio o partes de la vida de Jesús que se conocen porque están plasmadas en un solo evangelio o hechos que son reafirmados en los cuatro libros.

“Los evangelios sinópticos son Mateo, Marcos y Lucas. Sinóptico es una palabra que significa ver al mismo tiempo: Syn, es la palabra griega que significa: A la vez y Opsis tiene que ver con vista. Los evangelios sinópticos nos cuentan la misma historia en la misma secuencia y lo van a hacer compartiendo estructura, palabras y expresiones. Algo que no va ser igual con el evangelio de Juan, este es muy distinto y diferente a los evangelios sinópticos”, sostiene Fernando Méndez Moratalla, profesor adjunto de Nuevo Testamento en el Master of Theological Studies Latino/a Ministries del Palmer Seminary, Eastern University en Philadelphia (EE. UU.).

El reverendo Silva –Silva, en el análisis bíblico de los evangelios para sus libros “El Fruto Eterno” y “El Reto de Dios”, nombra algunos ejemplos de esta situación.

Al analizar la cita bíblica de Juan 20:15 donde Jesús le pregunta a María ¿Por qué lloras? Tras la muerte de su hermano, el pastor señala en su libro “El Fruto Eterno”: “Solo quiero subrayar la tendencia temperamental de Juan a destacar el llanto. Si usted repasa el mismo relato en los evangelios sinópticos -Mateo, Marcos y Lucas- ninguno de ellos menciona lágrimas en este episodio”.

Hay detalles bíblicos únicos y perspectivas distintas en cada uno de los evangelios pero que se complementan entre sí a la hora de realizar un relato bíblico del ministerio de Jesús en la Tierra. Otro ejemplo sobre este punto, lo presenta el pastor Darío en su libro “El Reto de Dios” al hablar sobre la duración de la vida pública de Jesús. “Para los tres Evangelios Sinópticos, el escenario de su actividad es casi exclusivamente Galilea y las pequeñas poblaciones circundantes del Lago de Genesaret. Mencionan únicamente una estancia suya en Jerusalén, durante la cual es detenido y llevado al patíbulo. Si existieran solo los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, se concluiría que la actividad exterior de Jesús fue de un año. No obstante, Juan narra tres fiestas pascuales del Señor en la capital de Judea y menciona en total cuatro viajes suyos entre Galilea y Jerusalén”.

Estos ejemplos reafirman el estilo propio y la vivencia única de cada evangelista explicada en la Biblia de Estudio Dios Habla Hoy, al señalar: “Por su semejanza, a los tres primeros se les ha dado el nombre de “evangelios sinópticos”, sin embargo, cada evangelio tiene su perspectiva propia y su manera peculiar de narrar la historia de Jesús. Estos diversos enfoques se explican por las diferentes tradiciones que utilizan, por los diversos grupos de lectores a que se dirigen, y por el carácter propio de cada evangelista”.

Un ejemplo sencillo para entender la complejidad de este tema es un paseo de tres o más personas. Cada integrante del paseo tomará diversas fotografías y vídeos del mismo viaje pero al momento de construir la historia del viaje, el relato único del paseo se va a enriquecer con la perspectiva de las fotos y videos que cada uno haya tomado según la experiencia que vivió.

Los integrantes del viaje son los evangelistas, que cada uno desde su perspectiva y experiencia vivida en el ministerio de Jesús, reconstruye una historia que se complementa un libro con el otro para así brindar un relato más detallado y ajustado a lo que sucedió en el paso de Jesús por la tierra.

Cabe recordar el análisis del profesor Moratalla: “Los evangelios no surgieron como nosotros los conocemos ahora sino que son parte de un complejo proceso histórico y social en el mundo y el tiempo de esa comunidad cristiana naciente. Su estudio nos va a ayuda a ubicar los Evangelios en el espacio, tiempo y también para analizar los procesos que estas comunidades cristianas fueron sufriendo en esta época”, puntualiza el Doctor en Teología por la Universidad de Durham, en Inglaterra.

De manera que a la hora de profundizar en la lectura de los evangelios, es necesario llevar a cabo una buena hermenéutica bíblica de estos libros que se pueda enriquecer con otras áreas y herramientas de estudio relacionadas con las Sagradas Escrituras para así entender e interpretar de forma correcta lo que nos dice la Biblia sobre Jesús, sus enseñanzas y todo su ministerio en la tierra. Este “multiverso” de libros donde el principal protagonista es Jesús, se explora a través de la disciplinada lectura de la Palabra y de la dedicada hermenéutica bíblica para llegar al imperioso objetivo de conocer y aprender más acerca del hijo de Dios y su obra salvadora en la Tierra.

Por: David Bernal – david.bernal@revistahyc.com

Foto: Montaje Revista Hechos&Crónicas. 

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