¿Natalidad sin esperanza?

por David Bernal
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El envejecimiento de la población colombiana es una realidad, y mientras los nacimientos han disminuido drásticamente, las nuevas generaciones de colombianos ya no quieren tener hijos por distintas razones.  ¿Hay una explicación o una posible solución desde las Sagradas Escrituras?


Y Dios los bendijo con estas palabras: «¡Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla! Génesis 1:28a.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) publicó los datos actualizados de estadísticas vitales del país que indican una reducción de 14,6 % en los nacimientos. Esta caída es más pronunciada que la caída de 11 % que se había observado en todo 2023 frente a 2022, o la caída de 7 % que se observó en 2022 frente a 2021.

Según esta entidad, en Colombia nacieron 441.011 personas entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del 2024.  “La caída observada de los nacimientos implica una caída sin precedentes en la fecundidad de la población colombiana que, aunada a la emigración, implica que la población colombiana habría caído en 2022 por primera vez en la historia reciente y probablemente lo habría hecho también en 2023”.

Baja natalidad, ¿qué lo causa?

Las causas de la baja natalidad en nuestro país son muy variadas y van desde los cambios sociales en las estructuras familiares, las aspiraciones y metas de las generaciones actuales, la situación económica, cambios sociales y culturales, las mascotas y hasta el medio ambiente.

– Alto costo de manutención y estabilidad económica

Esta es una de las principales razones por las que no se tienen hijos en América Latina y en Colombia: La falta de oportunidades económicas y de estabilidad laboral para la población.

Un estudio realizado en el 2023 por la Universidad EAN encontró que el sostenimiento de un hijo en Colombia cuesta entre $1.463.920 y $2.838.520, todo dependiendo de la ciudad: “En Bogotá el sostenimiento de un hijo puede llegar a generar costos por 2.447 SMLV como máximo, en Manizales este valor puede llegar a 1.262 SMLV, en Neiva el máximo gasto está alrededor de 1.209 SMLV. Uno de los valores más representativos en esta canasta es el de la educación que, para una familia en Medellín, puede estar en 768 SMLV y en Cali 888 SMLV.

A pesar de lo anterior, Bogotá no es la ciudad más cara para tener un hijo, ciudades como Ibagué y Manizales superan los 1.100 SMLV, mientras que Bogotá, Bucaramanga, Medellín y Pereira, en promedio, están entre los 1.000 y 1.100 SMLV en los estratos más altos”.

– No repetir ciclos ni traumas

Desde hace décadas en América Latina está presente el fenómeno de las madres cabezas de familia, muchas de ellas en medio de contextos de violencia o conflicto armado, y buena parte de las nuevas generaciones crecieron en este tipo de hogares donde la figura paterna no estaba presente. Esto contribuye a que el concepto de familia poco a poco pierda terreno y significado, mientras que las nuevas generaciones en estos ambientes no quieren repetir estas situaciones o buscan una mayor estabilidad familiar antes de siquiera pensar en la decisión de tener hijos.

Testimonios recogidos por La Gaceta Uman, la publicación informativa de la Universidad Nacional Autónoma de México, muestran un panorama desalentador en la natalidad de los jóvenes mexicanos por este tipo de causas: “Camila Zúñiga Hernández, quien creció en un hogar con violencia: Me da miedo pensar que al ser madre pueda repetir algunos patrones que aprendí de mis familiares y que mis descendientes crezcan en un ambiente tóxico; realmente no deseo que alguien viva lo mismo que yo y que no tengan una infancia feliz o tranquila”, señala la joven.

Cambios sociales y culturales

Un gran número de hombres y mujeres de las nuevas generaciones han decidido apostar todo por el cumplimiento de sus metas profesionales, laborales y metas de vida antes de tener un hijo.

Mientras que hace décadas, la vida familiar y el tener hijos era una meta de vida, hoy eso pasa a un segundo o tercer plano entre la población más joven, debido a que las prioridades han cambiado en todo sentido y giran más en torno a la superación personal y el cumplimiento de metas y sueños.

Por otro lado, cada vez es más frecuente que las parejas de jóvenes adultos tengan mascotas en vez de hijos.

Natalidad y las Sagradas Escrituras

Desde la creación, los hijos son considerados una bendición por parte de Dios. Sin embargo, esto no exime de la preparación y responsabilidad en todas las áreas que tienen los padres para con los hijos y viceversa.

Los hijos son una herencia del Señor, el fruto del vientre es una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Dichoso aquel que llena su aljaba con esta clase de flechas. No será avergonzado por sus enemigos cuando litiguen contra él en los tribunales.  Salmos 127:2-5.

En la actualidad, no todas las familias son iguales, no están en la misma situación ni tienen las mismas vivencias; por lo que no todas deben tener un número igual o determinado de hijos.

Dice en 1 Corintios 7:17: Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga. Es una realidad actual que hay parejas que no tiene hijos, unas que tiene solo uno y hay otras que tienen varios… y eso no está mal.

Sin embargo, las Sagradas Escrituras muestran que Dios, si confían en Él, está pendiente de los padres y de los hijos y de sus necesidades. Así lo demostró en distintas historias bíblicas, veamos:

Provisión: La viuda de Sarepta y su hijo. Al atender al profeta Elías, Dios les dio suministro alimenticio a la madre y el hijo hasta que fueron saciados. 1 Reyes 17:14: Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se agotará la harina de la tinaja ni se acabará el aceite del jarro, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra”.

Seguridad para la familia: Tras haber trabajado para Labán por varios años, Jacob se marchó con su familia e hijos, pero su suegro segado por la envidia lo persiguió tras ver que Jacob se había enriquecido trabajando para él. En medio del desierto, Dios le habló al suegro de Jacob y le advirtió sobre amenazarlo a él y a su familia, tal como se lee en Génesis 31:29: Mi poder es más que suficiente para hacerles daño, pero anoche el Dios de tu padre me habló y me dijo: cuidado con amenazar a Jacob.

Salud: Jairo, uno de los principales de la sinagoga y su esposa tenía a su hija muy enferma y acudieron a Jesús para sanarla, pero en el camino la niña murió. Jesús ante todo pronosticó sanó y resucitó a la niña, ya que sus padres habían puesto su confianza en Dios: tomó consigo al padre y a la madre de la niña y a los discípulos que estaban con él, y entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: «Talita cum», que significa «Niña, a ti te digo, ¡levántate!». La niña, que tenía doce años, se levantó enseguida y comenzó a andar. Ante este hecho todos se llenaron de asombro. Marcos 5: 40-42.

Por: David Bernal – david.bernal@revistahyc.com

Fotos: Montaje con imágenes de Hemal Shah – Unsplash // Pexels 

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