Sana la relación con papá

Por María Isabel Jaramillo

Muchas veces se ha hablado de la importancia de sanar la relación con mamá y de cómo esto influye en el desarrollo de los niños. Es un tema fundamental, porque la relación de los hijos con su madre se establece desde antes de nacer y se solidifica instantáneamente cuando llegamos a este mundo. Esto es lo natural.

Sin embargo, la relación con el padre se da de manera diferente y un poco menos natural, a pesar de ser fundamental en la vida de todo ser humano.

La psicóloga Ángela María Rodríguez asegura que “la figura paterna está relacionada con la protección, seguridad, autoridad y habilidad para ser proveedor de la familia. Por eso, la imagen que se ha tenido de él determina cómo se manejan esas áreas en la vida”. Además, el sicólogo estadounidense R. D. Parke en su texto “El papel del padre”, afirma que el rol de papá es importante en lo que se refiere a efectos inmediatos y a las consecuencias que se prolongan en el futuro, imprimiendo caracteres que moldean todo el proceso adaptativo.

Pero tener una mala relación con el papá, independientemente de las razones, afecta nuestra percepción de Dios, del entorno y de nosotros mismos. Por eso es importante sanar, perdonar y dejar el pasado atrás. (Ver artículo Dios es mejor que mi padre, edición 128).

Esto no significa que sea obligatorio restaurar relaciones imposibles con padres ausentes o violentos. Este es un tema de conciencia que se define en oración con Dios, pero a ellos se les debe el mismo respeto y honra que a cualquier padre, pues la Biblia es clara: «Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra».  Efesios 6:2-3. En ninguna parte dice que debemos honrar a nuestros padres solo si son buenos o si lo merecen, pues no es la medida con la que Dios mide. Este tipo de temas es mejor entregarlos a Él, y en algunos casos, buscar ayuda para sanar y perdonar.

Sin embargo, como los padres siguen siendo seres humanos, a pesar de ser presentes y respetuosos, también tienen conductas que marcan la personalidad de sus hijos. “Por ejemplo, un hombre malgeniado enseñará a sus hijos que las soluciones se dan a partir del que sea más fuerte; posiblemente, en una relación de pareja, ellos entenderán que no pueden ser subordinados. Si fue la madre la gran proveedora económica de la familia, las hijas podrían ser mujeres independientes. Definitivamente los padres marcan pautas sentimentales, de éxito y el sentimiento de saber que merecemos lo que nos sucede”, afirma la sicóloga Ángela Rodríguez.

Muchos padres se equivocan en la crianza de sus hijos y muchos hijos se dedican a juzgar a sus padres, pero crecer implica hacerse responsable, dejar de culpar a los padres por la vida que tenemos y comenzar a ser los protagonistas de ella.

Por eso, Hechos&Crónicas comparte una serie de pasos que le ayudarán a sanar la relación con su padre y honrarlo no solo durante este mes, sino cada día de su vida:

Ora por él

No hay nada tan valioso como la oración de un hijo por su padre. No importa si la relación es buena o mala, ponla cada día en manos de Dios. Ora por su protección, por su sabiduría. Ora para que Dios les permita sanar y unirse cada día más. Ora para que Dios te enseñe cómo honrarlo y, sobre todo, para que puedan compartir la eternidad con Dios.

Acéptalo como es

A veces creemos que nuestros padres están equivocados y necesitan cambiar, actualizarse y dejar de actuar como lo hacen. Hijos, les tenemos una noticia: sus padres no van a cambiar. Dios los hizo de una manera y más allá de transformar su corazón (tema por el que pueden y deben seguir orando), no va a cambiar su forma de ser. Así que acéptenlos como son, con defectos y virtudes. Derramen gracia y misericordia sobre ellos y abracen las personas en las que se han convertido. Como son, son una bendición.

Escúchalo

Para lograr el punto anterior y generar empatía con papá, es importante escuchar sus historias, conocer cómo fue su vida y dejarlo sacar todo lo que tiene en el corazón. Conocer sobre su infancia, sobre sus vivencias antes de tenernos, hará que veamos a papá de una manera diferente y comprendamos el porqué de sus buenas y malas reacciones. Además, afianzará la relación, pues le hará sentir valioso ante nuestros ojos. Así lo podremos acompañar también a sanar su pasado y, si no lo ha hecho, entregarle su vida a Dios.

Comparte tiempo

Parece cliché y suena hasta gracioso porque esto es lo que se recomienda a los padres cuando sus hijos están pequeños. Lo que ocurre es que cuando crecemos, nuestros padres parecen pasar a un segundo plano. Analiza cuánto tiempo dedicas a estar con tu papá… y cuánto de ese tiempo es de calidad.

Los hijos a veces se esfuerzan por llevar a sus padres a buenos restaurantes o a lugares costosos, pero durante la comida no cruzan palabra. Pregúntate hoy si conoces los pasatiempos favoritos de tu papá y decide compartirlos. Aprende de sus gustos o simplemente libera una tarde de tu tiempo para hacer algo que ambos disfruten. La relación te lo agradecerá.

Foto: Freepik

Por: María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com

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