Mamá, la verdadera influencer

Por Revista Hechos&Crónicas

Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Proverbios 1:8.

No me he destacado por ser hábil en dibujar; muchas de las tareas que entregué durante mis estudios fueron con la ayuda de mi mamá. Sin su ayuda no hubiera logrado cumplir muchas tareas ni sería la persona que hoy soy.

Actualmente, están de moda los influencers y los creadores de contenido. Dependiendo de la red que usen se los conoce como Youtubers, Tiktokers, Instagramers o Blogueros. Un influenciador es una persona experta y activa en las redes sociales, en las que cuenta con un gran número de seguidores, y con los que comparte información de aspectos que domina. Es muy común encontrarlos en temas como maquillaje, comida, moda, vestimenta, viajes, educación, dietas, ejercicio, etc. Su función es influenciar positivamente a sus seguidores.

Los avances tecnológicos, en medios de comunicación y los cambios ocasionados por la pandemia han hecho que literalmente hayan “explotado”. El aislamiento obligatorio llevó a un alto consumo de ayudas tutoriales: desde cómo cortar el cabello, recetas de cocina, arreglo de equipos, ejercicio en casa, etc.

Si somos honestos, las verdaderamente activas, incondicionales, expertas influenciadoras y generadoras de contendido son las mamás. Ellas, sabiamente saben cómo sanar corazones heridos, impartir conocimiento y transmitir los principios valiosos.

Ellas son consejeras, enfermeras, doctoras, nutricionistas, entrenadoras deportivas, instructoras de baile, profesoras escolares, estilistas y otras cosas más. Están disponibles a cualquiera hora sin esperar nada a cambio.

Mi madre fue la que oró por mí y me compartió de Cristo. Aún antes que asistiera a la iglesia, me decía que le pedía a Dios que yo le sirviera; a lo cual yo con tono burlón le respondía que eso era imposible pues ni siquiera pisaba la iglesia y ni pensaba hacerlo. ¡Qué equivocado estaba! Cierta vez, estando en la iglesia, me dijo: “Acá está su esposa”. Yo no veía a nadie, pero ella miraba con ojos espirituales. Unos meses después le presenté a Cristina, mi novia y actual esposa, que conocí en la iglesia.

Hasta profeta es mi mamá. Debido a mis frecuentes mal genios y al  ser tan cansón a la hora de comer me decía: “Pues coma mute”. Varios años después viví en Bucaramanga y uno de mis platos predilectos fue el ¡mute!

Así como Juan dijo que Jesús realizó tantos milagros que si escribieran no cabrían los libros en el mundo entero, ¿se imagina que las mamás anduvieran con la cámara publicando sus videos con consejos y que escribieran sus blogs diariamente? Pero ellas no tienen tiempo para hacerlo, se harían millonarias si lo hicieran, prefieren ser mamás en la vida real y no  virtuales.

Ellas no eliminan a sus seguidores, sino que son pacientes con ellos, tampoco tienen un community manager que los atienda, sino que se encargan personalmente de cada uno. El impacto de los influenciadores alcanzará a algunos, pero la influencia de las madres afectará con seguridad a varias generaciones.

Agradecemos a Dios por la vida de cada una de esas verdaderas influenciadoras y generadoras de contenido, llamadas mamás. Dios las bendiga y siga derramando su sabiduría sobre cada una de ustedes.

Y tú, no olvides darle un buen like a ella en este mes.

Por Mario Andrés Santa. Pastor de Casa Sobre la Roca Sabana Norte.

Foto: Alexander Dummer – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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