¿Qué tan hipócrita es tu cristianismo?

Por Revista Hechos&Crónicas

Unos años atrás, trabajaba en una empresa del Estado y en el equipo de trabajo teníamos una persona (“creyente”) encargada de ser el portavoz ante el director. En muchas ocasiones nos preguntábamos ¿por qué los proyectos no estaban fluyendo con alta la dirección? Este portavoz por un tiempo se ausentó, y, ¡oh! qué sorpresa nos llevamos al enterarnos que una cosa era lo que esta persona hablaba ante el director acerca de nosotros y otra era lo que nos decía.

Los calificativos para él no bajaron de farsante, falso, judas, hipócrita, entre otros. ¿Qué tan grande es la palabra hipócrita?, en Mateo 6:2 se puede leer: “… cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas …”, la RAE dice que la hipocresía es “el fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen”; es por esto que, Jesús la usa como una palabra fuerte donde identifica como un pecado “sutil” que se posiciona poco a poco; también la usa para decirle a alguien que es un actor que se pone una máscara para realizar una simulación.

Me miro en el espejo y pienso que en la vida que llevamos es más fácil señalar el error de prójimo (próximo). Es más fácil supervisar y encontrar aspectos por mejorar en algo que otro hizo; pero, no es fácil aceptar que en algún momento somos los que tenemos la viga en el ojo (Lucas 6:37-42). Hemos sido muy rápidos para criticar el cristianismo de otro, de nuestra pareja, de nuestros hijos o de nuestros líderes.

De una u otra forma hemos vivido un cristianismo hipócrita o de agente secreto, donde nadie sabe que somos hijos de Dios. O peor aún, sí saben, pero nosotros NO lo demostramos. Al pensar en esto me surgen pequeñas preguntas ¿cómo está mi cristianismo en mi casa, cuando hablo con mi esposa o con mis hijos? ¿Cómo está mi cristianismo en mi trabajo? ¿Comienzo a trabajar desde la hora indicada o minutos después?

Nos estamos acostumbrando a ser cristianos de domingos, a tener un cristianismo de cuatro paredes o de dispositivo móvil y pienso que es el momento de despertar. Creo que la solución para nuestra hipocresía cristiana es otra palabra: COHERENCIA, debemos comenzar a vivir más Mateo 5:37, que expresa: “Cuando ustedes digan ‘sí’, que sea realmente sí; y, cuando digan ‘no’, que sea no…”

La coherencia es la actitud lógica y consecuente de los principios que se profesan, en nuestro caso lo que profesamos es vivir conforme a los principios que Dios da; no obstante, esta palabra tiene una hermana melliza llamada carácter; las dos deben ir de la mano y ser inseparables.

El carácter hace referencia a las decisiones que tomo cuando estoy en lo privado, es decir cuando nadie me ve, y la coherencia lo que digo y hago en público. ¿Cómo están tu carácter y tu coherencia?

Al terminar de escribir esta columna de opinión pienso que debí cambiar el título de la misma y no llamarla ¿Qué tan hipócrita es tu cristianismo?, sino ¿Qué tan hipócrita es MI cristianismo?, te  invito a que hoy vayas a un espejo (como lo hice yo) y que te preguntes ¿Qué tan hipócrita es MI cristianismo?

Por: Enrique Rodríguez, director del Ministerio de Oración de Casa Sobre la Roca Bogotá.

Foto: Terren Hurst – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

Artículos relacionados

Dejar un comentario

¿Chatea con nosotros?