Tu futuro no depende de un signo zodiacal

Por Norma Elizabeth Pinzón

¿En manos de quién estás poniendo tu futuro? ¿En lo que dice un horóscopo o en lo que dice Dios? es posible que en algún momento hayas buscado una respuesta para entender lo que está pasando en tu vida y lo que hay para tu futuro, pero las respuestas de tus interrogantes no están en un signo zodiacal.

Así dice el Señor, el Santo de Israel, su artífice: «¿Van acaso a pedirme cuentas del futuro de mis hijos, o a darme órdenes sobre la obra de mis manos? Yo hice la tierra, y sobre ella formé a la humanidad. Mis propias manos extendieron los cielos, y di órdenes a sus constelaciones. Isaías 45:11-12.

Es de humanos querer saberlo todo: entender el pasado, buscar respuestas al presente y descubrir qué nos depara en el futuro, por lo que muchos acuden a la astrología. Hoy en día, las personas, sin importar la edad, buscan en una revista o en internet un mensaje de su signo zodiacal que alivie sus inquietudes. Según un estudio realizado por Nicholas Campion, astrólogo e historiador británico de astronomía y astrología cultural, el 70% de las personas entre los 25 y 35 años se detienen a leer el horóscopo al menos cada 15 días. También descubrió que el 100% de los encuestados sabían cuál era su signo zodiacal, el 55% dicen creer en el pronóstico del futuro y el 45% creen que las estrellas influyen en sus vidas y de quienes los rodean.

Con la pandemia, la demanda de lecturas y descargas de aplicaciones del horóscopo se dispararon ya que muchas personas, especialmente jóvenes, experimentaron incertidumbre y ansiedad por el futuro incierto. La Dra. Karen Correia da Silva, científica social, sugirió en la Revista Vogue que “la pandemia ha provocado un periodo de “incertidumbre causal”, un estado psicológico en el que la gente trata de dar sentido al porqué de los grandes acontecimientos globales, busca información para dar sentido a estos acontecimientos, y a menudo encuentra alivio en los mensajes abstractos”.

Si bien el sol, la luna, las estrellas y el universo entero se mueven y se alinean en ciertas temporadas, inciertamente lo hacen para dejar mensajes sobre la vida de cada persona cuando, en realidad, un horóscopo es escrito por alguien que cuenta con dudosas fuentes. El pastor Darío Silva-Silva en su libro “El Reto de Dios” comentó que: “Los astrónomos en general consideran a los horóscopos, o las cartas astrales, charlatanería supersticiosa para consumo de cerebros cándidos. La vida del hombre es determinada por la voluntad soberana de Dios y no por insensibles materias espaciales. Cierto que el sol y la luna, astros no pertenecientes al zodiaco, influyen en algunos aspectos físicos, así como el agua moja. Sin embargo, los ciclos de las plantas, las mareas y la menstruación femenina no marcan propiamente el destino de las personas. La astronomía es ciencia; la astrología es superstición”.

La mayoría de veces los horóscopos son escritos al azar y sin consultar a ningún astro. Entonces, ¿por qué el signo zodiacal parece ser tan personalizado? En 1948, el psicólogo Bertram R. Forer denominó “Efecto Forer” al fenómeno psicológico de aquellas personas que creen que las descripciones genéricas son afirmaciones hechas especialmente para ellas. Cuando hay un alto índice de acierto en las descripciones de la personalidad, como sucede en las predicciones zodiacales, un gran número de personas caen en el sesgo de confirmación,  que es lo que les hace interpretar la información a su favor para confirmar sus propias creencias o ideas. Por ende, confiar en estas predicciones es un engaño que te haces a ti mismo.

Esto se preguntó Daniela Moreno, líder juvenil de la iglesia Casa Sobre la Roca, cuando se dio cuenta que leer el horóscopo estaba afectando su forma de vivir. “Siempre he sido cristiana, pero tuve una época en la universidad en donde era como la hija pródiga en el mundo viviendo experiencias. Al principio no le daba tanta importancia al horóscopo, pero después empecé a ver cosas en mi personalidad que se conectaban mucho con lo que decía mi signo zodiacal. Entonces consultaba una aplicación en el celular donde decía con quién eras compatible, y así empecé a medir mis relaciones porque pensaba que ahí estaban las respuestas. Empecé a manejar mis conversaciones, las situaciones que yo vivía y mi comportamiento con base a lo que la astrología decía que yo debería hacer”.

“Cuando me volví a encontrar con Dios, entendí que el mundo quería atar mi vida a muchos dioses para darle una explicación “racional” a lo que me pasaba. Empecé a comparar y dije: “Yo tengo una Biblia que dice quién soy, cómo debo ser, cuál es el propósito de mi vida, ¿Por qué debo atarme a lo que dice un horóscopo de mí?” Los jóvenes al ser más influenciables empiezan a refugiarse en esas cosas. Cuando no tienes tu vida atada a los pies de Cristo vas a empezar a poner tu futuro en manos del mundo, pero Dios te dice que Él es quién tiene el control de toda tu vida”, compartió Moreno con Hechos&Crónicas.

Es por eso que todo el tiempo debemos vivir alerta y llenarnos de mucha Palabra para no comprometer nuestro futuro. El enemigo todo el tiempo trata de imitar los atributos divinos para confundirnos y alejarnos de Dios. Luis Palau lo expresó así: “Aunque se quiera minimizar el peligro real, la astrología en verdad es un intento satánico para que los hombres no sigan la verdad”. Deuteronomio 4:19 también nos alerta para no sentirnos tentados de seguir estas tendencias. De lo contrario, cuando levanten los ojos y vean todo el ejército del cielo —es decir, el sol, la luna y las estrellas—, pueden sentirse tentados a postrarse ante ellos y adorarlos. Esos astros se los ha dado el Señor, el Dios de ustedes, a todas las naciones que están debajo del cielo.

Los peligros de la Nueva Era

Dios es el Creador del universo, solo a Él debemos adorar. La Biblia nunca señala que los astros tienen influencia sobre los asuntos humanos, de hecho, condena toda forma de adivinación, específicamente la astrología, como se muestra en Levítico 19:26,31, al igual que en el Nuevo Testamento (Hechos 8:9-25; 13: 6-12; 19:19-20). El enemigo es astuto y busca darnos una explicación de lo que pasa en el mundo con cosas que no vienen de Dios, sino de la Nueva Era.

En la Nueva Era hay diversas tendencias con las que debemos tener cuidado. Silva-Silva habla del tema en su libro Sectas y Sectarios: “Esta utopía de utopías, es la maquinación que entraña mayor peligro en los tiempos actuales. Ofrece la divinización del hombre, el mismo pecado de Satanás, transmitido por él a Adán y Eva, al vender la idea de que el conocimiento del bien y del mal los haría iguales a Dios. La Nueva Era es el crisol de Satanás. El padre de todos los alquimistas, mezcla allí los elementos del ocultismo: Reencarnación, espiritismo, astrología…”.

Las recomendaciones astrológicas como el horóscopo y los signos zodiacales son sencillamente mentiras, y seguirlas conlleva consecuencias espirituales. Con una carta de tarot, con una lectura de mano, con un mensaje del horóscopo del día se pueden abrir puertas espirituales que pueden afectar tu forma de pensar y comportarte ya que la Nueva Era busca brindar un falso Cristo para confundir y desviarnos de la Verdad. Por supuesto, a Dios le desagrada todo esto, pues Así dice el Señor, tu Redentor, quien te formó en el seno materno: Yo soy el Señor, que ha hecho todas las cosas, yo solo desplegué los cielos y expandí la tierra. ¿Quién estaba conmigo? Yo frustro las señales de los falsos profetas y ridiculizo a los adivinos; yo hago retroceder a los sabios y convierto su sabiduría en necedad. Isaías 44:24-25.

Si quieres saber qué va a pasar con tu vida, quién eres tú, cómo debes comportarte, con quién te puedes juntar y todo lo que crees encontrar en el horóscopo, busca en la Biblia, allí están todas las respuestas. Pero el futuro solo lo sabe Dios, por eso de nada sirve buscar respuestas en el mundo. Sin embargo, Él tiene planes de bienestar y no de calamidad, para darnos un futuro esperanzador (Jeremías 29:11). Es preferible creerle al Diseñador del universo, quien rompe las mentiras y nos brinda la Verdad que es Cristo. De modo que, nuestra identidad debe estar puesta en Él y no en un signo zodiacal, pues sólo así encontraremos el propósito de nuestra vida para darle sentido a nuestro futuro.

Por: Norma Pinzón – norma.pinzon@revistahyc.com

Foto: Freepik 

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