¿En qué consiste el devocional?

Por Revista Hechos&Crónicas

El rey David, especialista en oraciones hace la siguiente: Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta. Salmo 5:3.

Hay que entender el método davídico de mañana me presentaré delante de Dios y le hablaré, luego, callaré para oír la voz de Dios, puesto que dice: Quedo a la espera de tu respuesta. La oración no es un monólogo, no consiste en que Dios oye y tú hablas.

Orar es conversar, por lo tanto hay diálogo en la oración, hay dos partes involucradas. Orar es hablar con Dios. Escuchas mi clamor y quedo a la espera de tu respuesta.

Hoy en día, muchos dicen lo contrario de lo que el pequeño Samuel diría en el santuario de Siló, al oír la voz de Dios: «Habla Señor, que tu siervo oye». Más bien sientan a Dios en una butaca y, le ordenan: «Oye, Señor, que tu siervo habla». Eso es incorrecto. Tienes que oír a Dios. Él es el que le da las instrucciones para todas tus necesidades.

¿En qué consiste el devocional? En que yo de mañana me presento delante del Señor, hablo y oigo. No hay pretexto para evadir el devocional. Jesús siempre lo hacía según el método de sus antepasados.

Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Marcos 1:35.

A veces cuando hemos estado bajo mucho trajín, encontramos pretexto para no hacer el devocional. Veamos cómo había sido el trabajo de Jesús en las horas anteriores:

Al atardecer, cuando ya se ponía el sol, la gente le llevó a Jesús todos los enfermos y endemoniados, de manera que la población entera se estaba congregando a la puerta. Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También expulsó a muchos demonios, pero no los dejaba hablar porque sabían quién era él. (vv. 32-34).

Con toda la ciudad sobre él para buscar beneficios, ¿cuánto tiempo demoraría? Debió terminar a muy altas horas de la noche. Al día siguiente, siendo de madrugada, se fue a un lugar desierto para orar. No sacó disculpas: «Padre, sabes que trabajé para ti hasta muy avanzada la noche, estoy realmente cansado, haré el devocional más tarde».

Todo te saldrá bien durante el día, si haces tú devocional personal por la mañana. Después que lo hayas hecho puedes orar en familia, en pareja, en grupo, en la iglesia. Pero, definitivamente, primero tienes que entender que la oración es, esencialmente, una relación tuya con Dios. El rey David no dice: «De mañana nos presentaremos y oiremos», sino: «Me presentaré, oirás mi voz y esperaré», en primera persona. El individuo debe madrugar a orar.

Por: Rev. Darío Silva–Silva. Fundador y presidente de Casa Sobre la Roca, Iglesia Cristiana Integral.

Foto: Priscilla Du Preez – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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