Mi familia y yo serviremos al Señor

Por Revista Hechos&Crónicas

Por años hemos escuchado que el primer ministerio de servicio que Dios nos ha dado es nuestro hogar. Muchos de nosotros buscamos cómo servir a Dios y encontramos que la mejor manera de comenzar es de las puertas de casa hacia adentro.

El reconocido acordeonero, Éibar Gutiérrez, quien además es diácono de Casa Sobre la Roca Sabana Norte, asegura que “la familia no es invento del hombre o la sociedad, sino que estuvo en el pensamiento de Dios. Hay un llamado que todos tenemos y que está siendo descuidado: la familia. Y el Señor quiere, a través de cada uno de nosotros, bendecir al país y esto lo hará a través de cada familia. Independientemente de las diferencias que hay en tu hogar, si el Señor llega y hace presencia, hay armonía”. Y concluye con la frase “No lleves las rabias y tensiones a tu casa, más bien lleva al mundo la paz que vives en ella”, que es una definición muy clara de servicio.

La familia es un excelente punto de partida para servir a otros, es el primer modelo que Dios nos da, y hacerlo de forma correcta allí, permite que surjan grandes ciudadanos de Cristo para el mundo, pero sabemos que Dios nos llama a impactar también por fuera. Así que lo primero a tener en cuenta es que servir no es nada diferente a poner tus dones y talentos al servicio de Dios, sin importar el lugar donde te ponga a hacerlo.

Servir es poner a disposición de Dios y de las personas esos recursos que Él nos ha dado para que Su obra crezca, para compartir Su amor y Su Palabra con quienes necesitan. Es un llamado que Dios nos hace y que puede ser individual o como familia.

Historias de servicio

Claramente, este es un proceso que se debe llevar con Dios en oración y en unidad familiar, pues la realidad de cada hogar es diferente. Recordemos que el servicio a Dios no solamente está en la iglesia (aunque es una parte fundamental para el crecimiento de la obra), también puede darse por fuera como ayuda a los necesitados, misiones y evangelización, entre muchas otras maneras. El llamado de cada uno es distinto.

En lo que sí coinciden las familias de servidores, es en que se debe sembrar desde pequeños en el corazón de los hijos para que crezcan reconociendo las bondades y la importancia de servir a Dios.

Alfonso Chavarro y su esposa Alba Clemencia, pastores de Casa Sobre la Roca en Yopal, cuentan cómo desde que llegaron a la iglesia comenzaron a servir individualmente, en la iglesia se conocieron, comenzaron a servir como pareja y ahora llevan 13 años como pastores en la capital de Casanare. Desde que nacieron sus hijas, han estado presentes en la iglesia viendo cómo sus papás sirven al Señor y hoy ellas mismas han tomado la decisión de hacerlo. “Ver a nuestras hijas Sara y Sofía bautizarse y ahora verlas servir como le sirven al Señor es una bendición. Es importante sembrar en los hijos desde pequeños ese fuego que el Señor te pone por servir que, si decides seguirlo, nunca se apaga. Qué honor poder servir al Señor en familia”, aseguran.

Similar al de los pastores Chavarro, conocemos muchos casos en la iglesia, de familias que desde siempre han servido unidas, que sus hijos corren por la iglesia y van creciendo como servidores casi desde que nacen.

Es el caso del pastor David Espíndola, quien además pertenece a una familia de pastores. Alguna vez, su mamá, Patricia Espíndola, contó cómo Dios desde el principio le mostró que ella tendría una familia numerosa de cinco hijos y que todos le servirían a Él. Lo hacen con gusto, sin pereza ni obligación, porque desde pequeños tuvieron el ejemplo de sus papás que se levantaban a orar y servir desde la madrugada. Ahora el pastor David lo vive con su esposa y sus hijos: “En casa, como mamá o papá, uno modela lo que quiere que los hijos sean en un futuro. Ese es uno de nuestros roles más grandes. Los hijos notan que parte de nuestra rutina, parte del tiempo que invertimos, a lo que le damos valor y es importante para nosotros, es el servicio, ellos ven eso y aprenden.

Con mis papás yo estoy sirviendo desde que tenía unos 10 u 11 años, y siempre ha sido una bendición, porque yo sabía que mientras estaba sirviendo, mis papás también lo estaban haciendo. Todos hablábamos el mismo lenguaje, todos pensábamos en lo mismo, todos teníamos reuniones de oración simultáneamente con nuestros ministerios, era algo muy chévere que valoramos mucho. Transmitirles a nuestros hijos ese amor por el servicio es un beneficio enorme. Debemos tener cuidado de no irnos al otro lado y no pasar tanto tiempo en la iglesia que no estemos en casa, pero manteniendo el sano equilibrio, es una bendición”, asegura el pastor David.

Beneficios de servir en familia

Cuando Dios elige una familia para que le sirva, tiene trazado un camino. Si deciden aceptar este honor, Dios capacita, une y respalda a esa familia. Por su puesto, manteniendo los roles y sin descuidar el hogar. Además, el servicio a Dios siempre brinda un propósito, un plan de vida. Él proyecta un camino sobre esa familia como unidad y también para cada miembro de forma individual.

Servir juntos permite tener un nivel de apoyo en el que se reconoce la importancia de cada uno como parte de un equipo. Se reconoce que no podemos hacer nada solos y que Dios nos ha rodeado de las personas correctas. Esto nos vuelve más humildes y menos orgullosos.

En un mundo repleto de soledad, tristeza, abandono y maldad, ponernos como familia a disposición de Dios es sin duda incorporar un elemento de amor desinteresado, unión y paz a nuestros hogares. Cuando tenemos la disposición, sin duda Dios se encargará del resto.

Por: María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com

Foto: Freepik (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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