La Navidad no se trata de gastar, aparentar o sobrevivir a compromisos. Es un tiempo para recordar a Jesús.
Conoce algunos errores que pueden redimirse con principios bíblicos.
Mientras unos anhelan la época decembrina como algo sano, otros solo piensan en excesos como si no hubiera mañana, ¿por qué? Porque algunos no pueden expresar la amistad y el amor si no es comiendo, bebiendo, gastando y llevando su vida al límite. El repertorio de “metidas de pata” de muchos, pueden ajustarse a cinco categorías que el terapeuta estadounidense Ali Goldstein recopiló alguna vez para la revista LearnVest, de la compañía financiera estadounidense The Northwestern Mutual Life Insurance Company, y que en la revista Hechos&Crónicas confrontamos con la Palabra de Dios.
1 – Hacer demasiados regalos
¿Has hecho la cuenta de cuánto dinero inviertes en regalos? Según la encuesta de Fenalco 2024, cinco de cada 10 colombianos gastaron entre 200 mil y 800 mil pesos, donde 36 % destinó más de 800 mil pesos y 10 % hasta 200 mil pesos. “Siempre hay implícito una especie de competencia por ver quién compra los mejores presentes, y tenemos la impresión de que, si no damos el ‘regalo perfecto’, cualquier rencilla entre el que regala y el regalado aflorará sin remedio”, explica Golsdtein. Recuerda: por muy grande que sea el componente emocional de este tipo de compras, el dinero de tu cuenta no entiende de gratitud, así que planea un presupuesto y no te salgas de él.
Consejo: Regalar sin medida Vs. Dar con propósito. Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. 2 Corintios 9:7. No compres por competencia ni por culpa. Da con alegría, no con deuda. El mejor regalo es el que refleja amor, no el precio.
2 – Gastar excesivamente en nosotros
Es usual que cuando vamos a comprar regalos, terminamos adquiriendo algo para nosotros. Lo que tenemos que hacer, como ocurre con los regalos, es establecer límites. Así que opta por no comprarte nada para ti en Navidad. Espera a enero para ver cuánto te has gastado en los demás y gástate lo que te sobre en las rebajas. ¡Sale mejor!
Consejo: Gastar en uno mismo Vs. Contentamiento en Cristo. No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Filipenses 4:11.
No uses la Navidad para llenar vacíos con cosas. Practica la gratitud y espera a enero para evaluar tus gastos con sabiduría.
3 – Comer y beber más de la cuenta
Hay situaciones que ponen a prueba nuestra capacidad para mantener unos hábitos de vida saludable, y en Navidad se concentran todas ellas: cenas, eventos sociales, poco tiempo libre, estrés… Aquí es donde el dominio propio juega un papel importante.
Consejo: Comer y beber sin control Vs. Honrar tu cuerpo.
“Todo me está permitido”, pero no todo es para mi bien. Todo me está permitido, pero no dejaré que nada me domine. 1 Corintios 6:12.
Celebra, sí, pero sin perder el dominio propio. Tu cuerpo es templo, no basurero de excesos.
4 – Ser demasiado complaciente
La Navidad está cargada de compromisos y no todos los aceptamos de buena gana. En estas fechas es inevitable tener que tratar con diferentes tipos de personas, las que nos agradan, las que no y tal vez, las que ni queremos ver. Quizás estos días tengas que acoger a gente en casa, pero ponte de acuerdo con tu familia para evitar roces o malos momentos.
Consejo: Complacer a todos Vs. Ser guiado por la paz. Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. Romanos 12:18. No digas sí a todo. Pide a Dios sabiduría y ponte siempre de acuerdo. Establece límites con amor, no con culpa.
5 – Dar demasiada importancia a la Navidad
No podemos pretender que todo salga bien en estas fechas, pues no hay ninguna razón para pensar que no habrá alguna discusión, errores o malentendidos.
¿Cómo evitarlo? Poniendo en el centro a Jesús. Él es el verdadero motivo de la Navidad.
Consejo: Idolatrar la Navidad Vs. Centrarte en Cristo. No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Filipenses 4:6. No pongas tu esperanza en la cena perfecta, las vacaciones ideales, o en la reunión impecable. La Navidad no es el fin del mundo, es el recordatorio de que Dios vino al mundo.
