María Margarita Giraldo, una actriz restaurada por Dios

Por Norma Elizabeth Pinzón

Frente a la cámara hay una mujer elegante de cabello corto blanco dando las recientes noticias del mundo cristiano. Muy concentrada, se fija en el lente que la enfoca y empieza a narrar.  Se equivoca, ríe, lee su libreto, memoriza y repite hasta que todo salga perfecto. Así es un día laboral de María Margarita Giraldo, actriz y presentadora colombiana reconocida por sus papeles como Raquel de Uribe en la telenovela Pasión de Gavilanes y a doña Ruca en Vecinos, hoy presentadora de Hechos y Crónicas Televisión.

“Margie” como la llaman cariñosamente, es una mujer llena de alegría y picardía. A sus 72 años le sigue gustando actuar y presentar. También ama escribir, grabar videos para sus redes sociales sobre las Buenas Nuevas y recordar su servicio en la iglesia Casa sobre la Roca Bogotá desde sus primeros años de fundación. Es una mujer comprometida con Dios, que conoció a Jesús cuando decidió estudiar teología hace 31 años. “Me interesó la teología por un asunto teórico, meramente intelectual. No pensé en convertirme al cristianismo, sino que fue durante mis estudios que fui conociendo el amor de Jesús”.

Desde entonces ha participado en las actividades de Casa Roca, iniciando con el Instituto Bíblico IBLI-Facter y sirviendo en la alabanza, lo que le permitió ver el rápido crecimiento de la iglesia. “No teníamos sino la casita de la esquina, pero el pastor Darío Silva-Silva dijo que el Señor iba a darnos toda la manzana. Nos dijo: “vamos a orar para tumbar paredes”. Empecé a ver que las paredes se tumbaban y que verdaderamente empezaba a crecer la iglesia. Cuando vi esa construcción, empecé a llorar.

Fue una impresión tan linda ver la obra de Dios y la visión del pastor Darío y Esther Lú hecha realidad, una experiencia maravillosa que me ayudó a conocer a Dios. Pasado un tiempo me gradué de Licenciada en Teología, con mi tesis de comunicación llamada “La iglesia comunicadora integral y la comunicación principio y fundamento de la Biblia” porque la Biblia es comunicación y Jesús fue el mejor comunicador que hubo en la historia de la humanidad”.

Dones y talentos al servicio de Dios

Giraldo era una actriz reconocida cuando llegó al cristianismo. Ya había cantado en El Show de Jimmy y en Espectaculares JES, había grabado su primera novela La Marquesa de Yolombó, participó en Sábados Felices y fue portada en la Revista Hit. Así que decidió servir en el grupo de alabanza para poner sus talentos al servicio de Dios, pero solo pudo descubrir sus dones en un retiro espiritual. “Me entregaron un sobre que decía que tenía tres dones: El don de misionera; yo dije a chévere, me gusta viajar. El don de la intercesión; y yo, bueno estoy batallando para orar, pero hoy en día lo único que hago es interceder por otras personas y dar gracias. Y el último don, maestra de la Palabra; cuando llegó ese, me reí, como Sara cuando le dijeron que iba a ser mamá. ¿Yo maestra? ¿A qué horas voy a enseñar tu Palabra? Eso no lo creo”.

“Sin embargo, ya estaba haciendo los textos para el programa de Hechos y Crónicas Televisión y para el programa del Diario Familiar y había dado clases en el Instituto Bíblico. De pronto buscando un material para el programa, me brincó el sobre de los dones. Cuando leí “maestra de la Palabra”, me puse a llorar porque dije: “Señor tú no te quedas con nada”. Hoy en día soy intercesora, misionera con mi trabajo, y maestra de la Palabra porque ya había dado algunas enseñanzas en Neiva, en Cartagena, en Casa Roca y en una iglesia Menonita en Cachipay. La disposición es fundamental, Dios nos abre el camino y nos sorprende”.

María Margarita Giraldo en su faceta como presentadora para Hechos&Crónicas Televisión

María Margarita también compartió con el pastor Darío Silva-Silva un programa radial llamado Diario Familiar en la emisora Nuevo Continente. “No puedo olvidar cómo el pastor Darío me capacitó cuando comenzaba. Me llamó a acompañarle y grabábamos en el estudio de Alberto Cepeda Zubieta esos 15 minutos de programa. Hasta que él me soltó y empecé a grabar con lo que yo tuviera. Lo mismo pasó con Hechos y Crónicas televisión.

Tengo archivos de 2004, y hasta hoy sigo redactando e investigando para hacer mis presentaciones. Al igual que en las redes sociales, hago una enseñanza cada día con porciones de la Biblia y oro para que el Espíritu Santo llegue a la gente. Es una forma de servir a Dios. Él busca que tengamos la disposición”.

De la teología a la fe

El 26 de mayo de 1991, Margarita llegó a Casa Sobre la Roca gracias a su hermano Miguel Varoni, que en ese tiempo asistía a la iglesia. Aunque Varoni dejó de asistir, María Margarita continuó sus estudios de teología. “Recién convertida me salió un contrato buenísimo de una novela. Me compré un carro, me endeudé y yo estaba feliz porque había hecho un buen negocio.

Hasta que llegó el desierto. En 1992 me enfermé, tenía una displasia de cadera de nacimiento que nunca se me había manifestado. Además, hubo unos apagones en la época presidencial de César Gaviria donde se cancelaron todas las novelas.

Entonces, me enfermé, estaba endeudada, sin trabajo, y el seguro médico no me cubría la prótesis para el reemplazo total de la cadera. En esa época ya estaba estudiando teología y dije: “bueno, Señor, tú me estás enseñando que dependo de ti, entonces tú vas a pagar mi carro, mis deudas y me vas a sanar, ¿cierto?”. Y empecé a sentir una voz interior que me decía: “yo te sano, pero deja de fumar”. En ese entonces, yo fumaba como loca, inclusive iba al IBLI-Facter y salía a prender ese cigarrillo con una ansiedad terrible”.

“Estelita, una señora que estudiaba en el IBLI-Facter y trabajaba con el pastor Lindsay Christie de la Fundación Bendición, me ofreció la cadera. Ella dijo que había una persona que podía ayudarme. Sin embargo, el proceso llevó un año, porque Dios quería que dejara de fumar y que aprendiera a depender de él. Sin embargo, luego de un tiempo pregunté nuevamente por la prótesis, pero Estelita me dijo: “No sé, todo el mundo está emproblemado, peleando aquí. Eso está como demorado”.

Su madre, Teresa Gutiérrez, una de las primeras actrices colombianas, la acompañó durante ese doloroso proceso. “Llamé a mi mamá porque era mi paño de lágrimas y ella con su habitual “dulzura”, me dijo: “estoy harta de verla así, espere yo hablo con sus hermanos a ver si le compramos esa prótesis y se opera”. Y yo le respondí: “mamá, un momentito que tengo la promesa de que Dios me va a sanar”.  Mi mamá se quedó muda. Cuando dije que iba a dejar de fumar nadie me creía, pero sabía que podía demostrarlo”.

Una promesa cumplida

“Al terminar de hablar con mi mamá me puse a orar al Señor y dije: “Señor soy muy nueva en esto, necesito que me hables con absoluta claridad ¿Qué debo hacer? Quiero obedecerte”. Arrodillada abro la Biblia versión Reina Valera en Hebreos 6:15 que dice: Esperando con paciencia, alcanzó la promesa. Más claro imposible. Me puse a llorar, fue la primera de muchas veces que Dios me ha hablado”.

“A la semana, me llamo Estelita y me dijo: “No sé qué pasó Margarita, se arregló todo. Vamos a comprar tu prótesis y te operas”. Pero yo sí sabía qué había pasado. El Señor siempre se demora un poquito más, a ver qué hace uno, si le obedece o hace uno su propia voluntad. Por supuesto el domingo siguiente vino mi mamá y toda mi familia a entregarse al Señor. Entonces mi mamá murió recibiendo a Cristo, gracias a Dios. Dios quería glorificarse y tocar a mi familia a través de este testimonio y mostrarles a todos el cambio que Él hizo en mí”.

La oveja negra perdida

En la memoria de María Margarita Giraldo corren algunos recuerdos de su infancia en Argentina. Recuerda su vida como secretaria, como azafata hasta convertirse en la actriz que es hoy. Su madre, Teresa Gutiérrez, había llegado a Argentina cuando María Margarita era una niña, pues se había casado con el violinista Américo Bellotto. Allí Margarita estudió un bachiller técnico donde aprendió contabilidad, inglés, taquigrafía y mecanografía que le fueron útiles al momento de buscar trabajo.

“Yo trabajo desde que tenía 16 años, y salí a trabajar porque mi mamá quedó viuda del papá de Miguel e Ylia. Entonces me tocó salir a trabajar apenas terminé la secundaria. Fui secretaría, estudié un año de periodismo en Argentina mientras trabajaba por las noches. También quería ser actriz, pero mi mamá no me dejó porque temía la inestabilidad de nuestra profesión. Como viajar era mi sueño, me volví azafata internacional en 1972”.

Algunos de los personajes que María Margarita ha interpretado en la televisión colombiana y en su carrera profesional.

Fue así como conoció el cigarrillo, las drogas y el alcohol. “Yo era la oveja negra de la familia, porque era drogadicta, rumbera, independiente, no me importaba nada de nadie. Me di cuenta de que estaba rodeada de gente mala y que iba a terminar muy mal. Fue poco antes de mi conversión que empecé a dejar la marihuana, la cocaína y lo peor, el bazuco, eso ya fue la tapa de la olla, pero no pude dejar el cigarrillo. No me sentía bien, estaba triste. El bazuco te da una paranoia, te dan ganas de esconderte, es horrible, no me podía tomar ni un trago porque me despertaba toda esa angustia”.

“Estaba muy vacía a pesar de que tenía fama, belleza, juventud y hasta dinero. Pero todo estaba mal gastado, nada tenía sentido. Incluso me acuerdo que peleaba mucho con mi nana, una mujer muy católica, porque le decía: “no quiero un Dios para morirme, yo quiero un Dios para vivir”. Cuando encontré al Señor, encontré sentido en la vida. Cometí errores, pero Dios me restauró. Él, en su permisividad, me permitió cometer muchos errores. Dios quería que pasara por eso, para no repetirlo, para aprender y no dejar pendientes”.

Instrumento de Dios

Su difícil pasado le permitió aprender a depender de Dios y enseñar a otros de Su gran amor. “Es impresionante ver Su protección cuando yo estaba más apartada de Él. Dios me tenía predestinada para lo que soy hoy en día. A veces uno no mira el pasado y da todo por sentado. Es importante que los que somos ya convertidos por la gracia de Dios, nos demos cuenta de que, en el pasado, Dios estaba cubriéndonos, protegiéndonos, amándonos mientras estábamos lejos”.

“Todo lo que hago en la iglesia, en las redes y con Hechos y Crónicas, lo hago por gratitud a Dios. Uno no puede hacer obras para agradar más a Dios o para que Él lo ame más. Dios lo ama a uno, punto. Me amó en el pasado y me ama hoy en día. La disposición que tengo es por gratitud y por amor a Él de servirlo. Nunca le digo no a Dios. Cuando Él me pone un desafío o algo para hacer, lo hago, a veces me cuesta, pero no le digo que no porque soy instrumento”.

Esta es un sesión de Café con el pastor Juan Carlos Correa de la iglesia Casa Sobre la Roca en Pereira con «un día en la vida de…»

Fotos: David Bernal – Revista Hechos&Crónicas y Archivos particulares.

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