No, este artículo no es para juzgarte. Si acabas de pecar, ya debes sentirte suficientemente mal. Y no, no queremos poner sal en la herida.
Una de las estrategias de Satanás es confundirte, aislarte y hacerte creer que no mereces volver a Dios.
Lo más probable es que te sientas sucio, hipócrita, poco merecedor de Su amor. Debes creer que eres un caso perdido porque has tropezado demasiadas veces con la misma piedra y no tienes la fuerza suficiente para dejar de pecar. Seguramente crees que Dios se cansó de ti y de perdonarte.
También es probable que sepas que Dios te ama y te perdona, pero te avergüenza reconocer tu pecado y buscarlo una vez más. Ese es el punto exacto en el que Satanás quiere que estés. Ahí te tiene y no espera que salgas.
Pero Dios no quiere que te quedes ahí y pecar no es el final del camino. Es justamente un llamado para volver a buscarlo, pues su amor y gracia son inagotables.
De hecho, la Biblia no oculta las caídas del ser humano, por el contrario, nos muestra constantemente el corazón misericordioso de Dios. Entonces, ¿qué debe hacer una persona que acaba de pecar? Hechos&Crónicas te muestra el camino bíblico que se puede seguir:
- Reconoce tu pecado
Siempre que tienes un problema, el primer paso para resolverlo, es admitirlo. No sirve de nada justificarlo o esconderlo. Deja atrás las excusas que en el fondo sabes que solo enmascaran la situación y reconoce qué fue exactamente lo que hiciste. El solo hecho de comenzar a reconocerlo, te hará sentir libre.
David, después de cometer adulterio y asesinato, escribió: Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. (…) Pero te confesé mi pecado y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor». Y tú perdonaste la culpa de mi pecado. Salmo 32:3-5.
Reconocer el pecado no es debilidad; es el principio de la restauración.
- Arrepiéntete sinceramente
Arrepentirse no es solo sentirse mal, sino decidir volver a Dios. Es cambiar de dirección. El apóstol Pedro lo dijo con claridad:
Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios. Hechos 3:19.
Reconoce tu arrepentimiento, que no quieres permanecer igual y que no eres indiferente a tu pecado, sino que estás dispuesto a dejar de idolatrar eso que te hace tanto daño y que te aparta de Dios.
El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido. Salmo 51:17.
Sin embargo, también puede pasar que no te sientas arrepentido. El pecado es demasiado atractivo y placentero y, aunque sepas que está mal, puede que el arrepentimiento no haya llegado a tu corazón. Así que, si no sientes arrepentimiento, ora y pídele a Dios que te dé convicción de pecado y el regalo del arrepentimiento.
- Confiesa tu pecado a Dios
No hay necesidad de rodeos. Dios ya lo sabe, pero desea escucharlo de ti. Sé específico y cuéntale cómo y por qué caíste nuevamente en pecado.
Pídele perdón con sinceridad, abre tu corazón y acepta tu responsabilidad delante de Aquel que puede perdonar y limpiar.
Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 1 Juan 1:9.
- Recibe el perdón de Dios
El perdón que Dios te da no lo mereces, no depende de ti, pero Jesús tomó tu lugar en la cruz y a Él es a quien ve cuando pides perdón.
Muchos se arrepienten, pero siguen cargando una culpa que Cristo ya pagó. Deja a un lado el orgullo (o pídele a Dios que te lo quite) de creer que es por ti y comienza a mirar hacia la cruz de Jesús y recibir su gracia y la seguridad de haber sido perdonado.
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús. Romanos 8:1.
Cuando Dios perdona, lo hace completamente. No guarda rencor, no te recuerda tu pecado cada día. Vuelve a compadecerte de nosotros. Pon tu pie sobre nuestras maldades y arroja al fondo del mar todos nuestros pecados. Miqueas 7:19.
- Aparta tu vida del pecado
El perdón no es una licencia para pecar, sino un llamado a vivir en libertad. Jesús le dijo a la mujer sorprendida en adulterio:
Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar. Juan 8:11.
Dios quiere transformarte, no solo perdonarte. Y lo hará, paso a paso, si permaneces cerca de Él.
Así que cuando se te presente una nueva oportunidad de pecar, ¡huye!
- Restaura si es necesario
A veces, el pecado afecta a otros. En esos casos, Dios también espera que reparemos el daño, en la medida de lo posible.
Restaurar relaciones, pedir perdón, ser humildes: todo eso también forma parte del proceso de sanidad.
Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento. Mateo 3:8.
- Permanece en la gracia
El enemigo querrá recordarte tu error para hacerte sentir indigno, pero la gracia de Dios te sostiene.
En cuanto a la Ley, esta intervino para que aumentara el pecado. Pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Romanos 5:20.
La vida cristiana no es perfección sin caídas, sino caminar con Aquel que nos levanta una y otra vez.
No importa cuántas veces suceda, solamente vencerás tu amor por el pecado, cuando tu amor por Dios sea mayor, ¿por qué crees que Satanás quiere alejarte de Él cuando pecas?

