Sabiduría para imprudentes

por David Bernal
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Las Sagradas Escrituras son una fuente inagotable de sabiduría divina para nuestro bienestar espiritual y físico, pero también provee de consejos para evitar contratiempos y momentos incómodos en el día a día.


Según la Real Academia de la Lengua Española, la prudencia es “una de las cuatro virtudes cardinales del cristianismo, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello”. Según las Sagradas Escrituras “La sabiduría del prudente es discernir sus caminos, pero al necio lo engaña su propia necedad”.

En nuestra cotidianidad muchas veces pasamos por alto el ser prudentes con nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo y el prójimo más cercano. Y sin querer podemos crear malos entendidos, romper vínculos, herir o lastimar e incomodar a otros con nuestras palabras y actitudes.

Por eso Hechos&Crónicas compiló versículos de la Biblia que le ayudarán a evitar momentos incómodos y le enseñarán cada día a perfeccionar diariamente su prudencia:

 Tacto al hablar

El mal uso de las palabras hacia personas y situaciones es una de las fuentes más comunes del origen de los malos entendidos y problemas en la vida diaria. La Biblia advierte y aconseja en decenas de versículos e historias acerca del cuidado que se debe tener el hablar para evitar peleas e inconvenientes. En este sentido, te compartimos tres versículos claves sobre la prudencia al hablar…

– La respuesta amable calma la ira, pero la agresiva provoca el enojo”. Proverbios 15:1

– Señor, ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios. Salmos 141:3

– Al que le gusta pecar, le gusta pelear; el que abre mucho la boca busca que se la rompan. Proverbios 17:19

Escuchar antes de hablar

Un dicho popular dice: “Tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos” y con el afán de la cotidianidad, hoy no nos tomamos el tiempo de escuchar verdaderamente a nuestros seres queridos. Al hacerlo, podemos realmente entender lo que nos quieren comunicar, enseñar y ayudar. Escuchar atentamente nos permite conocer, comprender y tener empatía y respeto con quienes nos rodean, algo que evitará malos entendidos, chismes y peleas.

Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar. Proverbios 18:13

Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, pero no apresurarse para hablar ni para enojarse. Santiago 1:19

Prometer y no cumplir

Hacer promesas a la ligera trae muchos inconvenientes y más cuando no se cumplen o se hace a medias. Prometer y no se fiel con dicha promesa es una muestra de deslealtad, falta de palabra y deja muy mal parado a quién lo hace porque pierde la confianza y se cubre con un manto de duda en sus actos, palabras y decisiones.

Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple tus promesas: Es mejor no hacer promesas que hacerlas y no cumplirlas. Eclesiastés 5:5-6

Si haces una promesa al Señor tu Dios, no tardes en cumplirla, porque sin duda él demandará que se la cumplas; si no se la cumples, habrás cometido pecado. No serás culpable si evitas hacer una promesa. Pero si por tu propia voluntad haces una promesa al Señor tu Dios, cumple fielmente lo que le prometiste. Deuteronomio 23: 21- 23.

Saber escoger y cuidar a los amigos

La amistad es uno de los tesoros más preciados que Dios le dio a la humanidad y según las Sagradas Escrituras en Proverbios 17:17: El amigo siempre es amigo, y en los tiempos difíciles es más que un hermano. Sin embargo, al ser un vínculo tan valioso se debe tener mucho cuidado a la hora de escoger a los amigos y así mismo, las buenas amistades se deben cuidar para fortalecer y estrechar más los vínculos que los unen

No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres». 1 Corintios 15:33.

–  Quien con sabios anda a pensar aprende; quien con tontos se junta acaba en la ruina. Proverbios 13:20.

Hay amigos que llevan a la ruina y hay amigos más fieles que un hermano. Proverbios 18:24.

Si encuentras miel, no te empalagues; la mucha miel provoca náuseas. No frecuentes la casa de tu amigo; no sea que lo fastidies y llegue a aborrecerte. Proverbios 25:16-18

No dejar de lado el buen testimonio

El ejemplo es una de la exigencia del cristiano y nos permite ayudar a los demás en su búsqueda de la verdad y el amor de Dios, por eso es que es tan importante cuidarlo. Los creyentes somos embajadores de Cristo y nuestra misión no solo es representarlo bien sino ser radicales en nuestros principios bíblicos frente a cualquier persona.

Me dije a mí mismo: «Mientras esté ante gente malvada vigilaré mi conducta, me abstendré de pecar con la lengua, me pondré una mordaza en la boca» Salmos 39:1. 

Por: David Bernal – david.bernal@revistahyc.com 

Foto: Kues1 – Freepik (Imagen usada bajo Licencia Creative Commons) 

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