La bendición de dormir bien

por Revista Hechos&Crónicas
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¿Siente que duerme y no descansa? ¿Vive en modo ‘zombie’ por no dormir lo suficiente?  Dormir es una necesidad del cuerpo y hacer como se debe garantiza el descanso completo de la mente y del cuerpo, pero no hacerlo o realizarlo a medias puede derivar en delicadas consecuencias sobre toda su salud.


Según el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver de los Estados Unidos, el sueño es un período de inconsciencia durante el cual el cerebro permanece sumamente activo. Es un proceso biológico complejo que ayuda a las personas a procesar nueva información, a mantenerse saludables y a rejuvenecer.

Fases y etapas del sueño

Según la NIH, Cuando dormimos se atraviesa un ciclo de dos fases del sueño: el movimiento ocular rápido (MOR) y el sueño sin MOR.

Sueño sin MOR: Este tiene tres etapas, definidas por las mediciones de la actividad cerebral obtenidas en los estudios sobre el sueño.

Etapa 1: Esta etapa es la transición entre la vigilia y el sueño.

Etapa 2: Al llegar a la etapa 2, está dormido.

Etapa 3: Esta etapa se llama sueño profundo o sueño de ondas lentas, por un patrón específico que aparece en las mediciones de la actividad cerebral. Por lo general, se pasa más tiempo en esta etapa al inicio de la noche.

Sueño con movimiento ocular rápido (MOR): Durante esta etapa, los ojos parpadean y el cerebro está activo. La actividad cerebral medida durante el sueño MOR es parecida a la actividad cerebral durante las horas de vigilia. Los sueños generalmente ocurren durante el sueño MOR. Los músculos generalmente están flácidos para evitar que hagamos los movimientos de lo que soñamos. Por lo general el sueño MOR ocurre más avanzada la noche, pero no hay mucho sueño MOR en temperaturas más frías. Eso se debe a que durante el sueño MOR, el cuerpo no regula la temperatura correctamente.

¿Por qué es importante dormir?

El sueño es importante porque afecta muchos de los sistemas del cuerpo. No dormir lo suficiente o tener sueño de mala calidad aumenta el riesgo de problemas cardíacos y respiratorios y afecta el metabolismo y la capacidad de pensar con claridad y concentrarse en las tareas.

“El dormir mantiene todos los aspectos del cuerpo de una forma u otra: el equilibrio energético y molecular, así como también la función intelectual, el estado de alerta y el humor”, explica el Dr. Merrill Mitler, experto en sueño y neurocientífico del Instituto Nacional de Salud de los EE.UU. (NIH).

El Centro para el Sueño del Centro Médico Johns Hopkins señala que “El sueño es esencial para la salud. Los problemas crónicos del sueño afectan todos los aspectos de la vida, desde el bienestar físico hasta la economía y la seguridad pública. Dormir poco de forma habitual está relacionado con una serie de enfermedades crónicas, por no hablar de la irritabilidad y la lentitud durante el día”.

En este sentido, un sueño inadecuado contribuye, en el corto plazo, a tener problemas de aprendizaje y procesamiento de información y puede tener un efecto dañino en el bienestar y la salud a largo plazo.

“El descanso afecta a casi todos los tejidos de nuestro cuerpo. Afecta las hormonas de crecimiento y del estrés, nuestro sistema inmunitario, el apetito, la respiración, la presión arterial y la salud cardiovascular”, explica el Dr. Michael Twery, experto del sueño en la NIH.

¿Cuántas horas se debe dormir?

Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo… Génesis 2:21

Según el Instituto del Sueño, clínica especializada en la medicina del sueño en España, se debe dormir un promedio de 8 horas y mínimo por 5 horas: “las necesidades básicas de sueño para mantener las funciones y supervivencia del organismo se sitúan sobre una media de 4 o 5 horas de sueño cada 24 horas. El resto de horas que dormimos contribuyen a mejorar nuestro bienestar y mayor calidad de vida, estimando que en una media de 8,3 horas podría encontrarse el punto óptimo de descanso. No obstante, es importante matizar que las necesidades de sueño para conseguir un rendimiento y bienestar van a variar en cada persona”.

En esta misma, el médico Michael Twery explica “Si bien las necesidades personales varían, en promedio, un adulto necesita entre 7 y 8 horas de sueño por noche. Los bebés generalmente duermen unas 16 horas diarias. Los niños pequeños necesitan unas 10 horas de sueño, mientras que los adolescentes necesitan, al menos, 9 horas. Para lograr el máximo de los beneficios restauradores del sueño, es importante lograr una noche completa de sueño de calidad”, concluye Twery.

Beneficios de descansar bien

En paz me acuesto y me duermo, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado. Salmo 4:8.

– Incrementa la creatividad, memoria e imaginación, se fortalecen las conexiones neuronales.

– Fortalece el sistema inmune que lucha contra las toxinas y gérmenes.

– Protege el corazón, disminuye posibilidades de sufrir insuficiencia cardíaca. El insomnio aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardíaca.

– Dormir bien permite que el cuerpo se relaje, aumentando la producción de melanina y serotonina, hormonas que contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol, lo cual permite a su vez ser emocionalmente más feliz.

– Mejora el estado de ánimo, en general el organismo se siente más vital para sus actividades diarias.

Foto: Kinga Howard – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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