Del reciclaje físico al espiritual

por Revista Hechos&Crónicas
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Me gusta reciclar para contribuir de alguna manera a disminuir el calentamiento global, y organizo cada material en bolsas según las normas.


Hay una parte del cuerpo que, sin darnos cuenta, es un gran depósito de cosas: el corazón.

El  interior del corazón tiene cuatro partes o cavidades. Las superiores son las aurículas, las inferiores, los ventrículos. Por el lado izquierdo fluye la sangre arterial que es rica en oxígeno; y por el derecho, la sangre de las venas pobres en oxígeno. Así como tenemos un corazón físico, tenemos un corazón espiritual.

Proverbios 4:23 dice: Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. Aquí, nuestro Padre celestial nos exhorta a cuidarlo porque es un lugar importante y focal en nuestra identidad como hijos de Dios. La frase “porque de él mana la vida”, nos indica que es necesario poner toda nuestra atención en llevar una vida en santidad. Esto no significa que seamos perfectos, pero sí que sigamos a Cristo que lo es, quien es nuestra referencia para vivir una vida sana en justicia y rectitud. Recordemos que todo lo que le metemos a nuestro corazón, afectará nuestra vida para bien o para mal.

No obstante, Dios en su infinito amor y eterna misericordia cuida siempre de nosotros. Y cuando ve que nos apartamos tan solo un poco, nos lleva nuevamente al camino por medio de su Santo Espíritu que nos redarguye. Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio. Juan 16:8. Para esto debemos estar bien cimentados en la Palabra, en la fe, y en la comunión con Dios Padre.

¿Con qué frecuencia te dejas afectar por las malas palabras o maltrato verbal de otras personas, y permites que tu estado de ánimo cambie?

¿Te ha pasado que estas tranquilo y feliz de la vida y viene alguien y te habla de manera brusca o grosera sin saber el motivo?, o, ¿estás en una clase o reunión y tus apreciaciones son rechazadas simplemente porque las dices tú? Vivimos tan a la carrera, que no se mide cuánto daño se puede hacer al prójimo, este es el pan diario.

Efesios 4:26 – 27 dice algo muy importante sobre el enojo y cómo podemos manejarlo: Si se enojan, no pequen. No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol ni den cabida al diablo.

Personalmente he tenido que trabajar espiritualmente para no permitir que los camiones de basura, tomen el control de mis sentimientos y mucho menos de mis reacciones, no hay que discutir con la necedad, es un desgaste que no merece la pena, Proverbios 29:11 dice: El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla. Aquí aprendemos que sonreír a los insatisfechos, malhumorados y frustrados es la mejor medicina que puede ayudar a cambiar la perspectiva de la vida, es algo por lo que hay que trabajar y ser entrenados. No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien. Romanos 12:21. Esta cita nos invita a ser amables con las personas alteradas y a entender que librando su propia batalla. Pero asegúrate de no ser tú, el lugar en el que descargan toda su basura. Tú no eres un basurero. La mejor manera de reciclar lo bueno en tu corazón es en oración y liberándote de todo desecho que no deba estar allí, Dios te ayuda siempre a diario a limpiar lo que no merece estar en tu mente y corazón, pero desahógate solo con Él.

Hoy es tiempo de reciclar espiritualmente y botar a la basura aquello que puede dañarte.

Por: Olga Cepeda, fonoaudióloga, experta en Desarrollo de la retórica Oral y escrita, Universidad de Harvard.

Foto: Freepik (Usada bajo licencia Creative Commons)

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