Que la inteligencia artificial no afecte tu espiritualidad

por Revista Hechos&Crónicas

Hoy no podríamos pensar en un mundo fuera de la tecnología. Todos los días vemos que “casi todo” depende del uso de la tecnología: internet, correos electrónicos, uso de celulares, etc. La sociedad está sumida en una hiperconectividad en todos los aspectos de la vida.  Al amanecer no utilizamos la Biblia. Lo primero que hacemos es mirar cuántas notificaciones tenemos. Le damos más importancia a las redes y al mundo, que al Creador de todo el universo.


En 2023 se desató la revolución de la inteligencia artificial (IA), aunque esta existía desde hace más de cinco años. Se trata de un mecanismo de código escrito por hombres para entender las solicitudes y requerimientos del pensamiento humano y poder traducirlos en ayudas inmediatas a través de medios tecnológicos. Según el diccionario, se conoce como inteligencia artificial a la “Disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico”.

Esta inteligencia ha prendido las alarmas en todas las áreas, no solo por su falta de regulación, sino también por los efectos que puede tener en el uso cotidiano, el manejo de la información, la violación de la privacidad y derechos de autor e, incluso, porque puede llegar a reemplazar o simular a una persona.

Sin embargo, la IA trae grandes beneficios y oportunidades para mejorar procesos en diferentes áreas e incrementar el bienestar de la vida humana; pero para esto debe tener límites y controles con el fin que no se transforme en una amenaza.

Es así como este tema se ha puesto en alerta y se ha vuelto una prioridad para las grandes potencias del mundo. La Unión Europea trabaja desde el 2021 en un marco regulador de la inteligencia artificial que busca “que los sistemas de IA que puedan utilizarse en distintas aplicaciones se analicen y clasifiquen según el riesgo que supongan para los usuarios. Los distintos niveles de peligro implicarán una mayor o menor regulación. Una vez aprobadas, serán las primeras normas del mundo sobre IA”, señala el Parlamento Europeo. La preocupación cada vez es más latente.

Las aplicaciones de la inteligencia artificial permiten desarrollar casi cualquier tipo de trabajo, siempre y cuando exista una conexión intermediaria al internet, es así como obtiene la capacidad de descifrar grandes y complejos laberintos mentales así como complejas pruebas de desarrollo humano laboral.

En el ámbito laboral vemos un sinnúmero de trabajadores que se están viendo afectados por la preferencia de las empresas para utilizar este tipo de herramientas en reemplazo del esfuerzo, conocimiento y experticia humana.

La sociedad se enfrenta al mismo cambio generacional y tecnológico que sucedió en 1984, cuando las grandes industrias implementaron el internet en la gran mayoría de países. En su momento, la dependencia de un equipo remoto del cual se conectaba por medio de cables para poder generar un código de conexión con otras personas del mundo, fue un cambio contraproducente y demoníaco para muchos. En la actualidad, las conectividades inalámbricas predominan y han llevado a muchos a enfrentarse a estos nuevos rumbos tecnológicos, que podría traducirse como una nueva generación en la era del internet.

IA ¿Un futuro sin reversa?

La inteligencia artificial llegó para quedarse. Desde el diseño de una casa, hasta la herramienta más básica para el aseo del hogar, ya buena parte de nuestra cotidianidad tiene a la IA en cualquier rincón. Igualmente, las conversaciones del día a día se realizan cada vez menos entre humanos y muchos las realizan con y través de celulares, relojes y dispositivos digitales portátiles.

La IA ya está evolucionando (inteligencia artificial generativa) y se está convirtiendo en una herramienta más invasiva de lo que imaginamos, todo gracias al autoaprendizaje que tiene como fuente el internet y todo lo que el usuario integre a sus solicitudes.

En el mundo académico, las grandes universidades enfrentan enormes retos cuando se dan cuenta que sus estudiantes no se toman el tiempo para ir a bibliotecas e investigar, sino que sencillamente redactan artículos pidiéndole el favor a una voz automatizada de cualquier página web de inteligencia artificial. Esto no solo afecta gravemente los procesos educativos sino que también deriva en fraude, copia y violación de derechos de autor.

Los gigantes tecnológicos como Microsoft, Google y Amazon les están apostando a la inteligencia artificial como la mayor solución de tecnología del siglo, aunque creemos plenamente que tal vez este sea el principio de la industria.

Inteligencia artificial y la temática religiosa

Todo lo que hemos enunciado no va lejos de lo que vivimos los cristianos en esta era, pues actualmente encontramos soluciones tecnológicas basadas con inteligencia artificial que solo con ingresar algunos datos básicos, construyen y elaboran mensajes religiosos, predicaciones o incluso artículos sobre reflexión, espiritualidad y religión con la “supuesta” autoridad de investigaciones de siglos y años plasmados en la Biblia.

Un ejemplo de esto es “Text With Jesus – AI Chatbot App”, una aplicación con tecnología de IA con distintos personajes de la Biblia que interactúan y responden a las preguntas e inquietudes del usuario.

Imagen promocional de app "Text With Jesus - AI Chatbot App"

Los creyentes debemos estar atentos y “examinándolo todo”, porque así como la IA se presenta como una respuesta y/o solución al alcance de la mano, también puede ser el camino para diversas desviaciones y confusiones de tipo teológico. Debemos entender que esto no proviene del diseño divino sino que proviene del código humano que en búsqueda de respuestas une diferentes enlaces, conocimientos y datos mediante el uso de la tecnología para dar solución para las solicitudes “humanas”.

La inteligencia artificial vino para quedarse en el mundo cristiano, pero debe ser una herramienta bien utilizada. En la actualidad se observa con preocupación por diversos líderes religiosos, cómo muchos cristianos optan por tener una posición pasiva, perezosa e inclusive hasta mediocre con su alimentación y hábitos espirituales utilizando estas nuevas tecnologías.

Aclaro, no estoy demonizando la creatividad del hombre en la creación de la inteligencia artificial, por el contrario, creo fielmente que Dios da la capacidad al hombre para el desarrollo y solución de diferentes necesi dades humanas. Sin embargo, tengo la postura clara de que la inteligencia artificial puede convertirse en aquello que los cristianos, juramos no ser, perezosos espirituales.

Hoy vemos como cientos de creyentes en todo el mundo cambian sus hábitos espirituales por consultas a aplicaciones o sitios web basados en la IA para “crecer” espiritualmente, tomar decisiones e incluso llegan a reemplazar la Biblia por un chat inteligente que dé respuestas en segundos.

La oferta de inteligencia artificial en los temas religiosos y espirituales ha querido reemplazar los estudios bíblicos, los devocionales, diccionarios e inclusive interpretaciones humanas realizadas en las prédicas y sermones. Hoy solo necesita internet y para escribir un mensaje pidiendo realizar un sermón con especificaciones detalladas sobre algún tema y en menos de dos minutos tendrás como resultado una prédica con distintos argumentos y estudios comprobados, todo ello sin la necesidad de pasar tiempo meditando en la palabra de Dios o hablando con Él.

En el Nuevo Testamento, Jesús nos muestra durante todo su ministerio en la Tierra cómo la lectura de la Palabra de Dios, la oración, la alabanza, el contarnos los pecados unos a otros, el congregarnos, entre otros hábitos espirituales, son diferentes maneras en las cuales el hombre puede y debe sostener una comunión y devoción real con Dios.

La incorrecta utilización de la inteligencia artificial ataca directamente las disciplinas espirituales del hombre, transformándolo en un hombre perezoso, sin espíritu crítico y olvidando que no debe tragar entero frente a cualquier argumento humano o tecnológico que pueda manipular su fe, tal como lo hacían los cristianos de Berea: los hermanos enviaron a Pablo y a Silas a Berea, quienes al llegar se dirigieron a la sinagoga de los judíos. Estos eran de sentimientos más nobles que los de Tesalónica, de modo que estuvieron muy dispuestos a recibir el mensaje y todos los días examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba. Muchos de los judíos creyeron, y también un buen número de no judíos, incluso mujeres distinguidas y no pocos hombres. Hechos 17:10-12.

Los creyentes “examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba”. Este es el espíritu crítico que debemos tener todos los creyentes frente a estas nuevas tecnologías y formas de transmisión de conocimiento.

Es claro que la inteligencia artificial es un código escrito por hombres mientras que las Sagradas Escrituras son palabra de Dios, una conversación directa con él. Esta comunión íntima nunca se debe descuidar ni reemplazar por “confusiones” o “tergiversaciones del Evangelio” por que terminan desviando el camino de muchos, como lo señala Gálatas 1:6-8 No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicaran acerca de unas buenas noticias distintas de las que hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición!

Que sus hábitos espirituales no se afecten con la IA

La tecnología viene atribuyéndose como logro el haber quitado la dependencia a la iglesia, así como ha quitado la dependencia social y sin duda la dependencia emocional. El Creador es perfecto y ha puesto en nosotros la necesidad de congregarnos en todas las áreas. Dios creó al hombre lo hizo para compartir en la mesa no para alejarse de ella y mucho menos para encerrarse en una habitación con un dispositivo remoto celular o computador al cual preguntarle qué hacer cuando me siento bien o mal. Los cristianos debemos tener mucho cuidado en usar de mala manera la inteligencia artificial, pues esto puede causar estragos en nuestra fe, generar cambios doctrinales, puede generar una pereza espiritual creyendo que la rapidez y las soluciones inmediatas son el camino más rápido para acercarnos a Dios, nada puede reemplazar la oración, nada podrá reemplazar a nuestro Dios.

Oración: Filipenses 4:6-7: No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Meditar en la ley de Dios: Salmo 1:2: Sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche.

Estudio de la Palabra de Dios: 2 Timoteo 3:16-17: Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Hospitalidad: Hebreos 13:2: No olviden la hospitalidad; por medio de ella, algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Ayuno: Mateo 6:16-18: “Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que demudan su rostro para mostrar que están ayunando. Les aseguro que ellos ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino solo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará”.

Adoración: Juan 4:23-24: Pero se acerca la hora, y de hecho ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque son estos los adoradores que el Padre busca. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.

Por: Daniel Mauricio Garzón. Diácono y director del ministerio juvenil Timoteos de la iglesia Casa Sobre la Roca. Ingeniero de tecnología en Oracle Corporation Colombia.

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