Liderazgo femenino, más allá del púlpito

Por Revista Hechos&Crónicas

¿Puede una mujer ser pastora? ¿Qué papel cumple la mujer en el liderazgo de la iglesia? Cuatro mujeres líderes de Casa Sobre la Roca, dieron su opinión al respecto.

Un reciente estudio de Lifeway evidenció que nueve de cada 10 pastores estadounidenses dicen que las mujeres podrían ser ministras de niños (94 %), líderes de comités (92 %), ministras de adolescentes (89 %) o maestras de estudios bíblicos para adultos (85 %) en sus iglesias. Otros dicen que una mujer podría ser diácono (64 %) o pastor principal (55 %), mientras que el 1% dice que ninguno de estos roles está abierto a las mujeres. Pese a esto, las mujeres pueden ejercer una influencia que va más allá de un cargo.

Liliana Bustos

Somos creación de Dios y nos hizo para estar al lado de nuestro esposo, para caminar juntos y hacer equipo.

Las mujeres nacimos para ser líderes cuando Dios nos pensó siendo mamás, hermanas, hijas, esposas. Ser líder significa que sabes quién eres para Él, y cómo ser bendición para otros. Si tengo un encargo especial dentro de la iglesia como esposa de pastor, por ejemplo, es un lugar de privilegio y especial, pero tengo que estar aún más preparada y entendida de la Palabra de Dios y ejercer el liderazgo en el modelo de Jesús, es decir, dispuestos a lavar pies.

Dentro del ministerio tenemos una voz donde nos escuchan, porque entendemos el diseño de Dios con nosotras y esa compresión hace que yo pueda ir de la mano y tener una mayor conexión y empatía con la otra mitad. Toda mujer casada  que sirve, tiene a su esposo como su cabeza. Nosotras necesitamos hacer equipo con los hombres. Somos creación de Dios y nos hizo para estar al lado de nuestro esposo, para caminar juntos y hacer equipo.

En cada lugar de la iglesia, yo veo el servicio de las mujeres representado. El ministerio de Mujer Integral está adherido al resto de ministerios. Trabajamos para un mismo cuerpo, bajo una misma línea que tiene la iglesia. No importa si tienes un título, lo que importa es que pongas tu vida, tus manos, tus dones y los conocimientos al servicio de Dios. Él ya nos dio un espacio. Yo no necesito tener algo público para servir más.

Patricia Espíndola

«No me di cuenta que iba a levantar unos guerreros, y eso es porque el otro ministerio es la casa».

La parte femenina trae aportes a las iglesias, pero siempre el liderazgo mayor debe ser del hombre, porque la Palabra de Dios dice que se le ha dado la fortaleza al hombre para manejar el liderazgo. El liderazgo principal implica un grado de responsabilidad muy fuerte. Las mujeres lo pueden hacer, no hay problema, pero implica mucha presión. Nosotras somos muy buenas, muy ejecutivas, pero los hombres normalmente aguantan más presión.

No puede funcionar la iglesia sin la mujer. La mujer tiene un papel fundamental en todas las áreas, no solamente en el altar dominical. No hay nada más importante que las esposas de los pastores, pero no es necesario el título “pastoras”. En Casa Roca se escogen a los pastores por la esposa, por el llamado de la mujer. Si la mujer no tiene el llamado, el hombre no aguanta, no dura ni un año. Si no tienes el llamado no avanzas, la presión es demasiada. Pero si tienes el llamado puesto por Dios y tienes pasión, puedes sostener de una manera sobrenatural, porque el hombre sin su ayuda idónea no puede, se desmorona.

El esposo y esposa deben ser un equipo. Yo ejerzo liderazgo en muchas áreas, pero todo bajo la autoridad de mi esposo, porque Dios dice que nos guía bajo la autoridad del hombre. Yo le ayudo en todo, pero cuando necesito estar con mis hijos, puedo estar con ellos y el hombre sigue manteniendo la iglesia. En vez de tanto protagonismo, uno desea hogares estables. Parte de lo que son mis hijos, es porque siempre estuve presente. No me di cuenta que iba a levantar unos guerreros, y eso es porque el otro ministerio es la casa. Muchas veces abandonamos nuestra casa, sin saber que ese es el primer ministerio que nos da Dios.

Cristina García

Si revisamos Proverbios 31, la mujer es una persona activa tanto en la casa como fuera de ella. Así que esperamos que también lo puedas ser en la iglesia. Las mujeres somos influencia en el lugar donde estamos. En Casa Roca seguimos las instrucciones de Pablo acerca del papel de la mujer en la iglesia.

Estamos llamadas a…

1 – Enseñar a otras mujeres

Tito 2:3-5 habla de la importancia del legado: A las ancianas, enséñales que sean reverentes en su conducta, y no calumniadoras ni adictas al mucho vino. Deben enseñar lo bueno y aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a ser sensatas y puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sumisas a sus esposos, para que no se hable mal de la palabra de Dios.

2 – Extender las manos del Señor a los necesitados a través de la ayuda social

Me preocupa que las mujeres en la iglesia estén luchando por tomar lugares y funciones a las que Dios no nos ha llamado, y estén descuidando las que Dios nos ha asignado. Es impresionante la manera en que el feminismo se ha infiltrado en las iglesias en general. Considero que por estar buscando “igualdad” hemos despreciado y olvidado lo que nos hace únicas, el diseño de Dios.

Respetamos a las mujeres que son ordenadas pastoras en algunas iglesias; esa no es nuestra visión. Sin embargo, si revisamos nuestra labor como líderes en Casa Roca, lo que hacemos es pastorear: enseñar, predicar, aconsejar, consolar y discipular. Lo importante es la labor que hacemos para Dios y para la edificación de Su iglesia, no un reconocimiento con un título u ordenación. En Casa Roca somos parejas pastorales que ejercemos esa función en la ciudad que el Señor nos haya puesto.

Esther Lucía Ángel de Silva (Fundadora del ministerio Mujer Integral de Casa Sobre la Roca)

Insistentemente, les he enseñado a las mujeres a que cuiden su hogar, se sometan a sus maridos y velen por sus hijos, ya que la familia es el honor más grande que recibe una mujer de la Providencia divina. Una mujer puede ser ejecutiva, y yo lo he sido; puede tener lo que quiera en la vida, pero sino cuida esa viña familiar que Dios le dio, tendrá grandes problemas.

Hay muchas «ejecutivas eclesiásticas» con sus hogares destrozados. No es que yo no esté de acuerdo en que la mujer predique en la iglesia, yo lo hago para Mujer Integral, y muchas otras allí son maravillosas predicadoras, pero hay que tomar siempre en cuenta que el esposo tiene que ser la cabeza; y, cuando esa jerarquía está en orden, la iglesia estará en orden también.

Dios nos mostró que, en la iglesia, las mujeres deben ser como las violetas, que esparcen un suave aroma, pero no se ven en la superficie.

Foto: Kelly Sikkema – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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