El mundo entre la guerra y las vacas flacas

Por Norma Elizabeth Pinzón

Con la guerra en Ucrania, la crisis alimentaria en África, Medio Oriente y Asia y la inflación económica mundial, se presenta un dilema bíblico que también está afectando a América Latina y a Colombia: se extinguen las vacas gordas de la abundancia y se acercan las vacas flacas de la escasez al siglo XXI.

Alrededor de 193 millones de personas en 53 países se encuentran en contextos de crisis alimentaria, como resultado de los conflictos bélicos, crisis ambientales, económicas hasta sanitarias como la pandemia por Covid-19.

Así lo expuso la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que analizó cómo pobreza y desigualdad se hace más evidente en los conflictos, tal y como la invasión rusa a Ucrania ha dejado al descubierto las graves consecuencias para la seguridad alimentaria mundial.

Grano estancados por la guerra

Antes de la guerra iniciada por el presidente ruso, Vladímir Putin, Ucrania era el cuarto exportador mundial de cereales, los cuales están bloqueados y en peligro de pudrirse. Por lo que fue necesario un acuerdo con Rusia para sacar los granos ucranianos por el Mar Negro. El acuerdo entre Rusia con las Naciones Unidas (ONU) y Turquía, espera aliviar la crisis alimentaria la exportación de alrededor de 22 millones de toneladas de cereales como trigo, maíz, cebada y sorgo.

Sin embargo, a menos de 24 horas de la firma del acuerdo, las autoridades ucranianas informaron un ataque ruso con misiles contra Odesa, puerto comercial marítimo clave en la exportación de granos. Fue hasta el 2 de agosto que Ucrania logró hacer su primer envío de cereales, marcando un paso crucial para desbloquear los millones de toneladas de cultivos que se acumulan en el país y atender la crisis alimentaria que se vive en África, Medio Oriente y parte de Asia. La guerra en Ucrania no solo ha tenido afectaciones en la seguridad alimentaria, sino también en la economía mundial con la inflación. “Una de las consecuencias que hemos tenido con el Covid-19 y la guerra en Ucrania y su impacto en los precios de la energía y de los alimentos, es que la inflación se disparó en todo el mundo, desde abril de 2021 hasta ahora.

En América Latina y en Colombia se presentan estas mismas tendencias con la inflación en los alimentos, servicios, y energía.”, analiza el economista Jorge Roldós, jefe de la División de Estudios Regionales del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI).

América Latina, ¿posible solución?

Las afectaciones del conflicto entre Rusia y Ucrania traspasan al otro lado del mundo. Estos países presentan posiciones dominantes en los mercados mundiales de varios cultivos agrícolas, algunos metales y fertilizantes. Según el Banco Interamericano de Desarrollo en su informe El impacto de la guerra en Ucrania en América Latina y el Caribe expone que: “La invasión rusa a Ucrania representa un choque para la economía mundial, que se produce al tiempo que América Latina y el Caribe aún se está recuperando de la pandemia.  A raíz de la guerra, se anticipa una desaceleración del crecimiento global y es probable que algunos países de la región encaren una crisis de seguridad alimentaria”.

“A corto plazo, los principales canales de transmisión de esta disrupción son el alza del precio de los alimentos y la energía, la contracción del crecimiento mundial, el aumento de la inflación  y el posible efecto contagio en los mercados financieros. No obstante, puede haber algunas oportunidades comerciales para la región”, se lee en el informe. El economista Roldós indica también que “si bien la guerra puede persistir, se puede presentar una ventana de oportunidad comercial en la economía mundial”.

Así mismo, Carolina Flechas, periodista e internacionalista de la Agencia EFE, analiza cómo EE.UU., Brasil y Argentina podrían jugar un decisivo rol con sus exportaciones. “Brasil, uno de los mayores productores mundiales de cereales, tiene como objetivo ocupar el espacio de Ucrania en el mercado del maíz. Argentina también busca mitigar los efectos de lo que ocurre en Ucrania con medidas que, adicionalmente, ayuden a controlar la inflación del país”.

Una crisis prevista por José

La crisis alimentaria mundial parece reflejarse en la historia de Egipto en la interpretación del profeta José, quien fue el segundo hombre más importante en la civilización egipcia y el primer asesor de política fiscal documentado en la historia de la civilización.

José pudo actuar ante una crisis alimentaria cuando interpretó el sueño del faraón de las siete vacas feas y flacas que devoran a siete vacas gordas y hermosas, prediciendo así los siete años de abundancia seguidos por siete años de hambruna, por lo cual recomendó hacer acopio de bienes durante los años buenos. El faraón siguió el consejo de José y reinó en el antiguo Egipto un largo período de estabilidad económica (Génesis 41).

“Lo que está ocurriendo en Ucrania nos lleva a pensar que la interpretación de José con el faraón es una advertencia actual de que debemos prepararnos para lo que viene”, dice la internacionalista a Hechos&Crónicas. “En Ucrania no se ha podido sacar los 20 millones de toneladas de granos que se necesitan urgentemente para batallar la crisis alimentaria. Prácticamente José representa a todos los organismos internacionales que están pidiendo a Rusia que deje salir el grano, porque lo que se espera para octubre es una situación muy delicada. Tenemos que prepararnos para los embates económicos más duros que se van a presentar con la inflación, con la recesión que ya se está proyectando en Estados Unidos y en Argentina”.

¿Colombia debería prepararse también para esta crisis? Así parece indicar Flechas. “Colombia no es un gran productor de granos, dependemos de lo que traiga Estados Unidos, Argentina, Brasil, y lo que produzcamos acá. Pero Colombia necesita de la urea, un fertilizante que viene de Ucrania para los distintos alimentos que se cultivan. No es solamente una crisis alimentaria por los granos, sino por la falta de los fertilizantes que produce Ucrania que no están saliendo y que cada vez se hacen más caros, afectando también al proceso de la inflación en varios países”.

La advertencia para el mundo

Toda nación es próspera cuando sabe salvaguardar su economía y la abundancia. Manuel Alejandro Rodríguez, abogado especialista en derecho constitucional y profesor del Instituto Bíblico Ibli – Facter de Casa Sobre La Roca conversó con Hechos&Crónicas la importancia de las interpretaciones bíblicas en la aplicación económica de un país. “Estados Unidos fue impactado por el puritanismo y estas enseñanzas bíblicas se aplican dentro de su economía. EE.UU. invierte mucho en silos y salvaguardan mucho alimento en caso de una guerra y una gran catástrofe. Esto lo aprendieron porque aplican una enseñanza bíblica como la de José”.

Rodríguez también comparte por qué en países europeos con influencias cristianas persisten los conflictos que a su vez afectan la economía de otros países. “Una primera cuna de las enseñanzas bíblicas se da en Europa, pero después de la segunda guerra mundial, Europa comienza a alejarse de estas influencias y empiezan seguir una filosofía existencialista y una economía de neoliberalismo salvaje, que estamos viviendo también en el tercer mundo. Esta es la geopolítica que comenzó a gobernar en Europa, sobre todo en Rusia, que quiere dominar los granos y la urea que viene de Ucrania, afectando al resto del mundo”.

En América Latina tampoco se evidencia que se aplique la lección de José. “En la cultura económica Latinoamérica no proponemos más allá de mecanismos burocráticos, de los gobiernos que están de turno, porque no estamos preparados para, por ejemplo, aportar en la infraestructura económica de exportación de productos a gran escala. Somos muy inmediatistas y reactivos, y no somos proactivos. Nosotros no tenemos la filosofía pragmática que tienen los norteamericanos y esto no nos ayuda a encajar muy bien en la globalización, sino que recibimos más bien los desechos de la globalización”, indica Rodríguez.

La lección de las vacas flacas no debe pasarse por alto, pues es una advertencia para prepararnos ante una crisis económica, no solo para abastecernos, sino para promover la modernización y la sostenibilidad de las cadenas agrícolas a través de la productividad y las nuevas tecnologías. Flechas comenta que la crisis económica “nos deja una reflexión como seres humanos para organizarnos, para pensar en el otro y no olvidar las lecciones que nos dejaron las guerras. Ojalá con esta situación que está viviendo Ucrania, que no nos hemos imaginado cómo impacta a nivel mundial, sepamos en el futuro prepararnos para algo mejor” puntualiza.

¿Aplica la lección de José en su vida personal?

La economía no depende solamente de las estadísticas, del trabajo o del sistema financiero. “La economía es más espiritual de lo que parece. Por eso es muy importante poner la confianza en Dios” dice Rodríguez. Dios le da a José la habilidad de interpretar sueños y manejar los recursos, con el fin de ponerlo a disposición de una civilización que era en su momento una potencia mundial como lo es hoy Estados Unidos.

“De hecho, la moneda americana dice: “In God we trust”. Si nosotros colocamos nuestra confianza en Dios, nuestra economía también va a ser bendecida. Claro, van a ver momentos de vacas flacas, pero Dios promete que, si obedecemos sus mandamientos y confiamos en Él, vamos a ser bendecidos”.

Por: Elizabeth Pinzón – norma.pinzon@revistahyc.com

Foto: Montaje Revista Hechos&Crónicas

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