Cultivemos la mente de Cristo

Por Revista Hechos&Crónicas

El deseo de Dios es que seamos semejantes a Cristo. Nuestra mentalidad es el aspecto que Él medirá constantemente para la semejanza a Cristo. Dios nos ayuda en nuestro desarrollo al revelarnos mediante su Palabra las expectativas que Él tiene para nuestra mente. Mediante su Palabra, su obra, su gracia y su Espíritu, podremos llegar a tener la mente de Cristo.

En Cristo pondremos, renovaremos y ceñiremos nuestra mente de tal manera que Dios cultive en nosotros una mente espiritual caracterizada como viva, perseverante, humilde, pura, sensible y pacífica.

Características de una mente semejante a la de Cristo

Dios le ha ordenado a su pueblo lo que dice Filipenses 2:5 (RV1960) que haya, pues, en vosotros el mismo sentir que hubo también en Cristo Jesús. Para sentir como Cristo siente, necesitamos la mente de Cristo. Debemos tener la mente del único ser humano perfecto que haya estado en esta tierra: la mente del Dios-hombre, Jesucristo.

Si hay algo que a Dios le importa, es formar a Cristo en nuestras vidas. Seis versículos del Nuevo Testamento describen cómo debe ser la mente del cristiano. En cada uno de ellos se menciona la palabra mente o se mencionan funciones de la mente. Así que tomaremos uno de ellos y meditaremos en cómo podemos cultivar esa característica en nuestra vida.

Viva

Romanos 8:6 Cuando ponemos la mente en el Espíritu, experimentamos vida. La mente que está viva, escoge lo espiritual en preferencia a lo carnal. Nosotros podemos escoger en qué pensar, por eso es tan importante la voluntad. La mente puesta en la carne está en muerte, la mente puesta en el Espíritu está viva y activa y por tanto la mente de Cristo no es perezosa.

Debemos cuidar que nuestra mente no sea pasiva. Una mente pasiva es aquella que no tiene control de lo que piensa, es víctima de todo impulso externo, no puede controlar sus pensamientos sino que fluyen sin control. Una mente así no puede enfocarse ni controlar sus procesos de pensamiento trayendo distracción por todo y pérdida de tiempo mental.

¿Tu controlas tus pensamientos o ellos te controlan a ti?

Si no podemos controlarlos, siempre culparemos a todo lo externo de lo que permitimos en nuestra mente; ya sea malos pensamientos, ocio, tentaciones o pensamientos incluso del enemigo. Y si están en nuestra mente, tarde o temprano bajarán al corazón engendrando pecado.

Filipenses 4:8 dice que puedes y debes controlar tus pensamientos. Practiquemos el poner en nuestra mente todo lo verdadero, honesto, justo, puro, amable, lo de buen nombre, virtuoso, digno de alabanza y desechemos de nuestras mentes lo contrario.

Perseverante

En Filipenses 2:5-8 “Haya pues en vosotros el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús”. (RV1960). La Palabra “sentir” se refiere no solo a lo emocional sino en realidad a la meta firme que el Señor trazó en su mente, lo cual le hizo, sin desistir y con perseverancia ir a la cruz. Observa esta descripción del autor de Hebreos 12:2.

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Esto quiere decir esto que se fijó una meta, la visualizó, decidió y accionó. Todo esto comenzó con una mentalidad perseverante, incluso para pasar por un momento de dolor, aunque Él sabía que era necesario por amor a cada uno de nosotros.

2ª Corintios 11:3 “Temo que vuestros sentidos sean extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”. En otras palabras, la mente de Cristo persevera en su fidelidad. Una mente que no persevera en su meta, no se enfoca en algo y su mente es pasiva, será extraviado por medio de los sentidos. El enemigo sabe que si logra trabajar una mente pasiva en nosotros que no tiene perseverancia, nos hará desistir de todo aquello que emprendamos para Dios.

Nuestra mente debe ocuparse del amar a Cristo. La perseverancia es la disciplina de estar atentos. La perseverancia es un acto de la mente, el cristiano perseverante le presta atención a Cristo, a sus mandamientos, a su persona y a sus caminos.

Humilde

Nuestro Señor Jesús es humilde y nuestro máximo ejemplo de sencillez, mansedumbre y amor y tal como Él es nosotros debemos ser. ¿Qué mentalidad tenemos respecto a nuestra posición?

La Biblia hace referencia al “corazón”, al alma y se refiere a tres áreas: mente, voluntad y emociones. Un corazón humilde es una mente humilde.

Filipenses 2:3 Nos dice, no sean egoístas, no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes.

Un corazón humilde comienza con el entendimiento de quiénes somos delante de Dios, tu respuesta a este razonamiento determina tu humildad, así es que la humildad comienza con la mente.

Los miembros del cuerpo de Cristo aprenden a someterse los unos a los otros mediante la humildad y debemos poner en nuestro pensamiento que las personas que nos rodean debemos considerarlas superiores a nosotros mismos. Esto es una disposición que comienza con la mente y afecta nuestra actitud.

La humildad es un rasgo del carácter que debe cultivarse. Podemos fomentar la humildad al concentrarnos en la persona de Dios, un mejor entendimiento de la grandeza de Dios lo cual nos lleva a tener un mejor entendimiento de nosotros mismos. El cristiano humilde tiene la seguridad de entender su posición bajo la grandeza de Dios y el valor tan grande de nuestro prójimo ante los ojos de Dios.

Pura

Todo pecado comienza con un pensamiento. En palabras del Señor, basta con pensarlo para ser culpable de homicidio, adulterio, etc. Mateo 5:28.

Por tal motivo, vale la pena limpiar nuestra mente, purificarla, rechazando todo pensamiento que no es puro. “No puedes evitar que las aves vuelen sobre tu cabeza, pero sí que hagan un nido en ella”. Martín Lutero.

Tito 1:15 Se describe la pureza como algo natural del cristiano. Se llega a la impureza por la corrupción de la mente y la conciencia. Para vencer la impureza, tenemos que desear ser puros. Lo más seguro es huir por completo de la tentación.

2 Timoteo 2:22 dice que huyamos, no que peleemos con ellas, en este caso huir no es cobardía es la elección de permanecer puro y no arriesgarnos a fallarle a Dios. El vencer es un acto previo, implica tomar la decisión de permanecer puro antes que llegue la tentación, no durante ella.

¿Cuáles son aquellas debilidades o tentaciones que, en lugar de huir, las hemos intentado vencer? Es mejor mantenernos alejados de aquellas cosas que de antemano sabemos que podemos caer.

Sensible

Un espíritu vigilante, sobrio como lo llama la Escritura es indispensable para escuchar la voz de Dios, para ver la necesidad de los demás y poder alinearnos a la voluntad de Dios.

Sensible, sobrio, vigilante es una actitud también que comienza con la mente. Es una disposición y una mentalidad de estar atento, sobre todo a Dios, ya que Él habla y comunica sus planes a aquellos que están listos para la acción.

Lucas 24:45. Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras. Sensible: Es capaz de percibir sensaciones a través de los sentidos, o de sentir moralmente, capaz de emocionarse ante la belleza y los valores o ante sentimientos como el amor, la ternura o la compasión.

Es una libertad del corazón para permitirse sentir y demostrar tanto sus emociones como sus intenciones puras. Hoy en día, y más aún en nuestra cultura, se ha buscado reprimir toda sensibilidad y la vida moderna ha contribuido a terminar con la sensibilidad humana al envolvernos en una vida virtual, sin relaciones personales genuinas.

¿Qué tan libres somos en nuestras emociones? ¿Somos libres para expresar las emociones que sentimos sin buscar reprimirlas? Es importante aclarar que tampoco se trata de darles rienda suelta sin control sino canalizarlas para bendecir a los demás y ser un instrumento en las manos de Dios.

Es indispensable la sensibilidad a Dios para el progreso en la vida espiritual. Una manera es dedicándole tiempo al estudio de la Palabra de Dios. También la oración sensibiliza su espíritu y nos despierta a la necesidad que hay en el mundo.

Pacífica

La paz se deriva de una quietud mental basada en la confianza en Dios, el saber que Él tiene el control trae a nuestro pensamiento calma y por tanto paz. Si en nuestro corazón reina la paz, buscaremos también tanto ministrar paz a los demás como hacer la paz unos con otros.

Romanos 8:6 Por lo tanto, permitir que la naturaleza pecaminosa les controle la mente lleva a la muerte. Pero permitir que el Espíritu les controle la mente lleva a la vida y a la paz.

La paz es fruto del Espíritu (Gálatas 5:22), no es algo que podamos lograr por nosotros mismos. Nuestra responsabilidad es poner nuestra mente en el Espíritu y la obra de Dios es proporcionar la paz.

Una mente pacífica es aquella que ha dejado que la paz de Dios calme las tormentas interiores, traiga bonanza y produzca una actitud de estabilidad tanto emocional como, sobre todo, mental. ¡Cuánto necesita este mundo la paz de Dios!

¿Qué te ha hecho perder tu paz? ¿Ya acudiste a Su presencia a dejar tus cargas? He aquí la clave; piensa en Su Palabra, controla tus pensamientos y en lugar de pensar cuán grande es tu problema, piensa en cuán grande es tu Dios.

Recuerda que Jesús es el Príncipe de paz y que solo en Él podemos encontrarla.

Cifras sobre salud mental en las mujeres

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mujeres padecen en un porcentaje mucho mayor (70 % frente a 30 %) más depresiones exógenas o situacionales que los hombres.

300 millones de personas, que equivale al 4,4 % de la población mundial, presentándose con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, padece alguna alteración en Salud Mental. La mayor es la depresión, 264 millones de personas a nivel mundial la sufren. (OMS)

10 de cada 100 adultos en Colombia de 18 a 44 años y 12 de cada 100 adolescentes tiene algún problema que sugiere la presencia de una enfermedad mental. (Encuesta Nacional de Salud Mental).

La depresión es más frecuente en las mujeres en una proporción 2:1 con respecto a los hombres. Esta diferencia coincide con la vida reproductiva de las mujeres.

73 millones de mujeres adultas sufren cada año en todo el mundo un episodio de depresión mayor.

80% de las mujeres con enfermedad mental grave que han estado en pareja han sufrido violencia.

28 de mayo se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres.

Las enfermedades en las cuales las mujeres presentan mayor prevalencia, son los trastornos del estado del ánimo, como la depresión; los trastornos de ansiedad, los trastornos de la conducta alimentaria y algunos trastornos de la personalidad.

Por: Liliana Bustos. Directora del ministerio Mujer Integral en Casa Sobre la Roca, Bogotá.

Foto: Raw Pixel (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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