Niño, niña ¿niñe?

Por Revista Hechos&Crónicas

Hace un tiempo, comenzó a acuñarse el morfema no marcado -e (niñes) para definir a niños o niñas que se denominan como “no binarios”, o, en otras palabras, que no se identifican con el género masculino ni con el femenino. ¿De dónde salió? ¿Cómo enfrentar este cambio de lenguaje? Aquí le contamos.

La palabra género tiene su origen en la gramática. “Se usa como una característica de los sustantivos y para establecer concordancias entre el adjetivo o artículo con el sustantivo al que acompañan.

Permite clasificar los nombres en masculinos y femeninos, de acuerdo con el fenómeno de la concordancia”, según el manual para la nueva gramática de la lengua española, de la RAE.

Aproximadamente en los años 50, los anglosajones comenzaron a mezclar el término género, con el sexo, asegurando que el género era igual al sexo biológico. En ese momento el género pasó de ser un término gramatical a permearse en la biología, aunque todavía no había contradicción ni confusión.

En los años 60 aparecieron unos grupos distorsionando la verdad, diciendo que un hombre podía nacer en el cuerpo de una mujer (y viceversa) y que el sexo biológico no determinaba el género, asegurando que el género se forma de estructuras sociales impuestas para decirle a las personas (y ahora a los niños desde muy chiquitos), que no importa cómo nacieron sino cómo se sienten. Empezaron a crear una confusión.

El uso de un nuevo morfema no marcado -e empezó a ser visible en Buenos Aires, en 2018, durante unas protestas sobre la ley del aborto, argumentando que se trataba de lenguaje inclusivo. Antes se habían intentado otras formas de lenguaje inclusivo, pero este es el que más se ha popularizado y hace parte de una cantidad de términos que se han inventado para distorsionar la creación de Dios.

De dos géneros creados por Dios, el número ha ido creciendo de tal forma, que actualmente se habla de 55 géneros distintos. A pesar de esto, la Real Academia de la Lengua Española (RAE), sigue asegurando que el morfema e es completamente innecesario, pues el masculino no marcado incluye ambos géneros. Además, asegura que el hecho de que un pequeño grupo de personas quiera agregar un morfema a la lengua es totalmente absurdo y peligroso para el idioma.

Hechura de Dios

Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. Efesios 2:10.

Somos pensados por Dios, no producto del azar. Fuimos hechos por un creador que no se equivoca. Es común, para una persona que no cree que fue diseñada por un Ser superior, pensar que puede haber nacido en el cuerpo equivocado. La visión secular habla desde lo egocéntrico, varía, y elimina la reproducción humana otorgada por Dios. Incluso se ha llegado a la fluidez de género: hoy me siento hombre, mañana mujer, etc.

En Génesis 1:26-28 se encuentra claramente cómo fue la creación del hombre y la mujer en manos de Dios, a su imagen y semejanza. Satanás quiso generar una ruptura con lo creado por Dios desde que llevó a Eva a pecar y a través de la ideología de género ha querido dañar esa parte que dice: “sean fructíferos y multiplíquense”. Ya la gente no quiere tener hijos, especialmente cuando los padres son duros con los hijos o muestran la paternidad como una carga.

La Palabra es específica: hombre y mujer los creó. Y también dice: multiplíquense. Para podernos multiplicar, procrear, necesitamos al hombre y a la mujer. No hay otra forma. Médicamente se pueden inventar muchas cosas, pero no se puede modificar lo que Dios ya hizo y se necesita una célula masculina y una femenina. No importa el método de fertilidad, la esencia sale de un hombre y una mujer.

Padres preparados

Cuando los padres actuales éramos pequeños, muchos de los temas que estamos viviendo ya se presentaban, pero se asumían de maneras diferentes. Muchas veces, no se veía la necesidad de hablarlos o se hacía en la intimidad del hogar, respetando las creencias de cada familia. Hoy nuestros hijos están expuestos a situaciones que antes no se vivían y están siendo fuertemente afectados, por eso la labor de los padres es educarlos con la verdad de Dios y hablar previamente con ellos para que no sean engañados y sepan enfrentar la mentira cuando esta aparece en sus vidas.

Cuando preferimos ignorar el tema y no hablarlo, ellos son engañados en otra parte. Necesitamos mostrarles las verdades bíblicas para afianzar identidad en nuestros hijos. No podemos pensar que están exentos de vivir ciertos temas, debemos prevenir y hablar con ellos para prepararlos correctamente.

A veces como papás promovemos el sentir de nuestros hijos y claro, Dios nos dio las emociones como un indicador, pero debemos enseñarles a no centrarnos en el “yo” y también que hay temas y realidades que no se pueden negociar. Otro error es criarlos desde nuestras experiencias o de la forma en que nos criaron, pues ahí también se van colando las mentiras que debemos atacar.

Causas directas que pueden llevar a nuestros hijos a dudar de su sexo biológico

Maltrato en la infancia

Al verse indefensos, sienten la necesidad de protegerse, aunque sea de manera equivocada. Son presa fácil, porque a través del maltrato viene la baja autoestima.

Mal ejemplo / hogares disfuncionales

No quieren repetir lo que vieron o culpan a uno de sus padres. Distorsiones de la masculinidad o feminidad. Un matrimonio sano es una crianza sana, un buen ejemplo da buenos fundamentos.

Abuso sexual

De los porcentajes más altos. Son los dos extremos: rechazo total a la sexualidad como la conocieron cuando no debían o aceptación precisamente por lo que conocieron, a pesar de lo doloroso. Es fundamental buscar ayuda, consejería, pues Dios todo lo puede restaurar.

Padre ausente aun cuando está presente / madre autoritaria

Distorsiones de los roles del hombre y la mujer. No dar valor a la masculinidad, no cumplir el rol. Los hombres especialmente están siendo atacados en su masculinidad como cabezas del hogar, no ejercen su autoridad en casa y las consecuencias son desastrosas.

Trabaje en la identidad de sus hijos

Adicional a las causas directas, existen influencias que pueden llevar a nuestros hijos a sentirse confundidos. Estas pueden ser las redes sociales, los influencers, películas o series, libros, videojuegos, etc. Por eso es importante que los padres estén presentes y activos frente a los que sus hijos ven, escuchan o participan.

¿Cómo fomentar una identidad de género saludable?

1 – Enséñele a sus hijos la verdad sobre el género, el ser realmente hombre y mujer, empiece por ahí. Basado siempre en la Palabra de Dios.

2- Disfrute de vivir siendo un hombre o una mujer de Dios. ¿Cómo? Dando ejemplo. El Señor nos dio unos roles específicos a los hombres y a las mujeres. Nuestro deber es cumplirlos. Debemos ser coherentes con lo que pensamos, decimos y hacemos.

3 – Deje que la individualidad de sus hijos florezca dentro de los límites saludables. Dejemos a nuestros hijos ser niños o niñas, pero con sus límites saludables. Hay cosas que deben hacer, aunque no les gusten. La Palabra de Dios nos enseña mandamientos porque el Señor quiere protegernos, nos pone límites.

4 – Trabaje siempre en la identidad de sus hijos que ellos sepan que son hijos de Dios y que tengan su identidad clara.

Tome como base las escrituras para definir los roles de género y no la tradición creada por el hombre, la familia o los sentimientos. Si nos centramos en lo que nosotros tenemos como concepto de hombre o de familia podemos confundirnos o confundir a nuestros hijos. Lo mejor es tomar como base de todo la Palabra de Dios, solo allí se encuentra la verdad.

Basado en el programa “Niña, niño, ¿niñe?” del programa de YouTube “Tiempo para padres” de Casa Sobre la Roca Sabana Norte.

Foto: Andrew Seaman – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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