La palabra que cambia vidas

Por Revista Hechos&Crónicas

En la Biblia encontramos un pasaje en el que Jesús dice: A los pobres siempre los tendrán con ustedes, y podrán ayudarlos cuando quieranMarcos 14:7.

Esto es algo que he visto a través de todos los viajes que he tenido el privilegio de hacer por Latinoamérica, África, Europa y Oriente. En todos estos lugares he visto la necesidad de muchos hermanos, pero nada me sorprendió tanto como lo que vi en mi viaje a Haití, luego del terremoto.

Fue asombroso ver cómo la falta de Dios en los pueblos produce falta de dignidad. Ver gente muriendo en la calle cual basura humana, aunque son verdaderos tesoros a los ojos de Dios. Vi un pueblo desesperanzado conviviendo con la muerte, la suciedad, el hambre y pensé ¿cómo estará el corazón de Dios?

La corrupción del corazón humano hace que la corrupción a nivel social pase desapercibida. Pues esta situación no se dio por falta de ayuda humanitaria, ya que son billones de dólares los que fueron enviados luego del terremoto y nada o casi nada llegó en forma evidente al pueblo.

Mientras tanto, nosotros como iglesia andamos sin dar una respuesta concreta. Después de ese viaje vine con ojos distintos, con ganas de crear programas efectivos, diferentes, transformadores. Vine con ganas de juntar donantes para llevar Biblias y con ganas de entrenar al pueblo porque la Palabra de Dios es lo único que puede cambiar esta situación. No hay dinero ni nada en este mundo que pueda cambiar el corazón del hombre, salvo Dios. Por el contrario, este mundo lo vuelve más ensimismado, egoísta y orgulloso.

Diferente a quienes creen en Dios, porque encuentran una esperanza, un futuro mejor, prometido en la Palabra. Esto marca la verdadera diferencia para mis hermanos y para el país mismo. Necesitamos inundar los países más pobres con Biblias, pero también con mensajes que entiendan y lleguen a sus corazones. Esto era lo que Jesús hacía cuando se comunicaba con las personas en las calles. Por eso los cristianos necesitamos ser cercanos, compartir la Palabra de Dios en lenguaje que las personas comprendan para que puedan comprenderlo como un Dios cercano, que convive con ellos, pues cuando Dios se agrada, nos habla el lenguaje de nuestro corazón, haciéndose cercano como lo hizo encarnándose en Jesucristo.

Hoy hay muchísimas naciones en crisis, por eso sueño con una Biblia para cada persona. No sólo en cada uno de sus hogares, sino que también puedan llevar una Biblia personal en sus mochilas. Que sus bolsos puedan tener la palabra de Dios y ser transformados por ella. Así como pasó con la reforma. Le preguntaron a Martín Lutero qué había observado después de la reforma y contestó que “Veía muchos cambios, hasta veía a la gente vestirse mejor”.

Creo que la Palabra cambia completamente nuestras vidas. Este es el motor de mi pasión y la felicidad de mi trabajo. Si puedo, desde este lugar, ayudar a transformar las naciones en crisis, será algo que llenará mi corazón, pero lo más importante es que llenará el corazón de Dios.

Por: Esteban Fernández. Pastor y director del Ministerio Latino de Bíblica. Presidente del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza”.

Foto: Dan Elliott Photography para el proyecto “Bibles for Haití”.

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