El violento fin de-presiones masculinas

Por Norma Elizabeth Pinzón

¿Por qué los hombres se suicidan más?

Un joven de 22 años rompe el silencio. A pesar de que le cuesta admitirlo, Camilo Lancheros tuvo ideas suicidas cuando estaba en el colegio y repetidas veces se sintió poco valorado por las personas que lo rodeaban. Él hoy puede contar su historia, a diferencia de 2101 hombres en Colombia que decidieron optar por el suicidio para decirle adiós en silencio a las presiones del mundo.

“Nací en un hogar cristiano, desde chiquito me enseñaron a orar, a leer la Biblia, a ir a la iglesia, y todo eso siempre fue una parte fundamental en mí. Sin embargo, en séptimo grado me comenzaron a hacer bullying. Yo fingía disfrutarlo, me reía con ellos, pero llegaba a la casa deprimido, sin querer hacer nada, sin querer comer, sin querer hablar con nadie. Me encerraba en mi cuarto, y cuando mis papás y mi hermano dormían, me comencé a cortar mis brazos, mis piernas, comencé a aguantar hambre, a pegarme puños, porque no me amaba, porque yo decía, “si ellos me tratan así, es porque lo merezco”. Todo eso me llevó a tener pensamientos suicidas”, cuenta Camilo Lancheros, un chico cristiano que se atrevió a contar su testimonio.

Como Camilo, hay muchos hombres que enfrentan situaciones de depresión, soledad, angustia y presiones que los llevan a tener ideas suicidas. No hablan, lloran en silencio, solucionan sus problemas solos y en ocasiones hallan la salida en la muerte. Desde antes de la pandemia, las tendencias suicidas han incrementado y las cifras de mortalidad por suicido muestran que los hombres son las principales víctimas en un 81 %. Según cifras de Medicina Legal, en el 2021 hubo 2.595 muertes por suicidio, donde 2.101 fueron hombres y 494 mujeres. ¿Qué pasa con la salud mental de los hombres?

Ahogados

“Los hombres luchan por sus propias fuerzas para salir del mar de problemas que los agobian, pero siguen nadando y nadando y cada vez se cansan más hasta que terminan por rendirse. Pasa el tiempo y cada vez vemos más hombres cansados, que tienen ganas de morir, porque están ahogándose”, comparte Camilo Lancheros, quien además es estudiante de psicología, en entrevista con Hechos&Crónicas.

La depresión afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Sin embargo, los hombres deprimidos suelen mostrar otros comportamientos para disfrazar sus emociones, pues desde pequeños se les enseñó a no expresarlas porque es sinónimo de debilidad, que deben mostrarse “fuertes”, ignorando su depresión y evitando pedir ayuda.

Martha Stella Ospino, psicóloga jurídica y forense explica a H&C que “en los hombres se presenta mayor número de suicidios, porque el hombre cuando decide suicidarse toma medidas más efectivas y violentas. Un hombre se lanza de un edificio o se pega un tiro. En cambio, la mujer toma decisiones de suicidio no tan violentas y pueden ser salvadas a tiempo. Los hombres pueden ser más impulsivos ante pensamientos suicidas”.

Cuando la presión es incontenible

El director del ministerio de oración de Casa sobre la Roca, Enrique Rodríguez, compara a los hombres con una olla exprés para explicar lo que pasa cuando la presión es incontenible. “La mujer es una olla y el hombre es una olla exprés. A una olla la dejas destapada o le pones una tapa y no le va a pasar nada porque tiene por donde salir. La olla exprés acumula el vapor y en un momento determinado suena el pito y sale el vapor. A uno siempre le dicen que deje que salga todo el aire, porque si abres la olla, te puede explotar. El hombre retiene todo lo que siente hasta que explota. Aunque lo ves bien en la calle, cuando está en su casa y cierra su puerta, es donde la olla exprés no aguanta más, y la última salida que ve es destaparla y suicidarse”.

El suicidio es un mal silencioso que enfrentan muchos hombres, que, por intentar ser fuertes y autosuficientes, terminan por acumular presiones hasta explotar.  “El hombre no tiene la capacidad de hablar y levantar la mano, porque siempre nos dijeron: ‘Tú puedes hacerlo solo’, ‘usted es hombre machito’, ‘el hombre no llora’, ‘tú puedes solucionarlo’. Si levantas la mano estás mostrando debilidad.”, complementa Rodríguez.

 

Masculinidad tóxica

En la década de 1980 nace el término de “masculinidad tóxica” con el objetivo de proporcionar a los hombres una salida para su “hombría” y romper con los estigmas. “La masculinidad tóxica se presenta cuando el hombre se muestra autosuficiente, es dominante, avasallador, y no expresa sus emociones, no puede ser vulnerable. Esto afecta en su salud mental, porque tiene que mostrarles a los otros que es fuerte”, comparte la psicóloga Martha Ospina.

Se trata de una construcción social de los comportamientos y pensamientos, en su mayoría distorsionados y tóxicos, que deben seguir para ser “un verdadero hombre”. “Es como un contrabando afectivo, donde si el hombre quiere ser el héroe, entonces la distorsión es que no puede pedir ayuda, porque supuestamente es quien rescata. No hay un mensaje fuerte donde se les diga a los hombres: tus emociones son bienvenidas”, señala la socióloga Daniela Espíndola.

«Es toda masculinidad que se sale del diseño original que tenía Dios para la humanidad. Más allá del machismo, se ve cuando el hombre está ausente en el hogar, en su paternidad, en tantas cosas en las que se adormece. Estadísticamente hablando, la lucha de los hombres con la pornografía es tres veces más alta que el de las mujeres, y es por ese anhelo de ser amados, de sacar sus emociones. Estos porcentajes de pornografía están directamente relacionados con índices de depresión”, agrega Daniela.

Rompiendo el silencio

Camilo rompió el silencio por primera vez cuando lo pusieron contra la espada y la pared: o les contaba a sus papás lo que estaba haciendo o ellos se iban a enterar por boca de alguien más. Aunque la decisión fue difícil, cuando contó su historia, no vio en sus padres el juicio final que imaginó, sino amor y apoyo. “Si no hubiera sido por la relación que tengo con mis papás y mi hermano, que ellos siempre me han apoyado y amado, yo me hubiera matado”.

El apoyo incondicional de sus padres lo animó a asistir a un campamento cristiano para jóvenes donde, según comparte Camilo, Dios rompió su corazón y transformó su vida. “En el campamento, el predicador empezó a decir muchas cosas que resumían mi vida. Yo pensaba: ‘Dios, yo sé que existes, pero no entiendo porque me pasan estas cosas. Sácame de esto porque yo solo no puedo’. Ese día sentí mucha paz, porque pude ver a Dios como algo real y no como algo que me enseñaron mis papás”.

Su testimonio impactó a muchas personas, quienes luego de ver su testimonio en redes, quisieron contactarlo para decirle que estaban pasando por situaciones similares. “Fue una locura, más de 200 personas me escribieron para pedirme ayuda, para contarme sus historias”, confiesa Camilo durante la entrevista. “¿Cuántos estamos cargados y agobiados, pero no hablamos por miedo a que alguien más va a criticar o juzgar? No es fácil, pero la manera en que puedes empezar a salir de eso es si tú hablas”.

De igual manera, la psicóloga Ospino dice que “es importantísimo que las personas hablen sobre la depresión, especialmente en hombres, abriendo canales en donde puedan hablar abiertamente y contar su testimonio para que los otros que tengan esas dificultades se sientan identificados, pierdan el temor de ser señalados, levanten la mano para pedir ayuda y puedan acceder a servicios de atención psicológica, para que hablen y analicen sus emociones y no llegar a medidas extremas de quitarse la vida”.

Jesús también lloró

“Jesús fue el hombre más hombre. Él lloró por Lázaro al frente de todo el mundo. Y eso muchas veces es una preocupación que uno como hombre tiene, de que si me ven llorando van a creer que soy débil. Pero llorar es humano. Luego de siete años de depresión pude entregarle todo a Dios durante una consejería. Él me libró de la depresión y me dijo que le ayudara a compartir con otras personas que están deprimidas, esa alegría que me iba a empezar a dar”, comparte Lancheros al contar cómo Jesús cargó con sus luchas para librarlo de la muerte.

“Jesús es aquel salvavidas, en quien puedes descansar. Jesús dice: Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. (Mateo 11:28)”, recita. Orar y leer la Biblia fueron dos cosas fundamentales que le ayudaron a calmar sus angustias y apagar las ideas suicidas. «Hay hábitos que mejoran nuestra salud mental. En mi caso, tuve que hacer sanidad interior, ir a consejería, leer la Biblia y pedirle ayuda a Dios. Él es quien sana la raíz de tu problema”.

“El mismo David, en el Salmo 42, muestra que cuando su alma estaba en derrota y angustia, recurrió a las verdades de Dios para poder salir”, comparte la psicóloga cristiana, Martha Ospino. “Ser constantes al leer la Palabra ayuda a bajar los niveles de depresión, pero si se atreve a hablar, va a recibir el apoyo de la iglesia. Es mucho más fácil cuando estamos rodeados por la familia, amigos e iglesia”.  

Tips para romper las presiones  

 

Hombre, si necesitas desahogarte, existen diferentes canales de atención y apoyo exclusivo para hombres. Bogotá tiene la “Línea Calma” donde puedes ser atendido por psicólogos al 018000423614. Si quieres que un consejero espiritual te escuche, la iglesia Casa Sobre la Roca ofrece consejería a quienes lo necesiten. Llama al 6346100.

Por: Norma Pinzón – norma.pinzon@revistahyc.com

Foto: Mitchell Hollander – Unsplash 

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