La misericordia hace niños felices

Por María Isabel Jaramillo

Uno de cada 10 niños es infeliz. Además, el 9,6% de los padres cree que sus hijos no son felices a pesar de todas las comodidades y facilidades. El porcentaje de infelicidad aumenta con la edad: más del 20% de los preadolescentes es infeliz, todas estas afirmaciones están presentes en el más reciente estudio sobre Felicidad e Infancia de Imaginarium.

Como los seres humanos somos cambiantes, necesitamos probar diferentes características para ver cuál nos queda mejor, pues esta es básicamente la construcción de nuestra identidad y de nuestra felicidad, y en esta construcción, los papás muchas veces nos volcamos sobre los hijos para mostrar nuestro apoyo y olvidamos que la frustración, el aburrimiento y el fracaso también son elementos clave en la formación de todo ser humano, pues nos ayudan a desarrollar creatividad, empatía y humildad, cualidades necesarias para desenvolverse en el mundo y, por su puesto, para ser felices.

En este mundo, en el que la tragedia es el pan de cada día, en el que el dolor está presente en todas las etapas de la vida, como humanidad, por naturaleza tendemos a tomar ciertas posiciones frente al dolor y a la tristeza propia, y los padres, nuevamente, nos enfocamos en que nuestros hijos sean felices y no les falte nada. Esto, claro, con la mejor intención, pues ¿quién quiere ver sufrir a sus hijos? Sin embargo, se nos olvida que es necesario que los hijos pasen por diversas situaciones y conozcan el dolor, no solo para saber manejarlo, sino para mantener los ojos abiertos a las necesidades de los demás.

Y precisamente ese es el punto que nos ocupa. Nuestros niños no solo necesitan cubrir sus necesidades básicas. No solo necesitan comida, juguetes y un techo para ser felices. No solo necesitan el tiempo de sus papás mientras juegan o hacen tareas. No solo necesitan que se busque que ellos sean felices para serlo. Los niños necesitan tener un propósito desde que nacen y entender desde siempre que servir a los demás es parte de lo que Dios quiso al ponerlos en la tierra. Para ser felices, los niños necesitan ser llevados a la misericordia.

¿Qué significa la misericordia?

La definición de misericordia es la “inclinación a sentir compasión por los que sufren y ofrecerles ayuda”. Viene de la composición de dos palabras latinas: ‘miser’, miseria, y ‘cor’ o ‘cordis’, corazón. Es decir, misericordia podría definirse como “poner el corazón en la miseria”.

Esto fue justamente lo que Dios hizo con nosotros al mandarnos a su hijo Jesús. Al vernos sumidos en la miseria de nuestros pecados, buscó limpiarnos y perdonarnos. Su misericordia es tan importante, que es una de las palabras más repetidas en la Biblia, aparece aproximadamente 250 veces.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! Efesios 2:4-5.

Precisamente a este nivel es al que debemos llevar a nuestros hijos. En este mundo caído, tan necesitado del amor de Dios, los creyentes somos llamados a ser sal y luz, a transmitir la gracia y la misericordia a quienes no la conocen o han perdido de vista la sanidad que Dios puede darles.

Pero, ¿dónde dice que para ser sal y luz debemos tener determinada edad? Al contrario, Jesús dijo: Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos. Mateo 18:3-4. Esto, entre muchas razones, porque los niños son más capaces de empatizar y ayudar a con otros, de lo que muchas veces somos capaces los adultos, pues ellos son inocentes en cuanto a maldad.

Tener propósito da felicidad

Nuestras actitudes como padres, deben llevar a nuestros hijos, a través del ejemplo en principio y también de nuestras palabras, a comprender que las personas con las que se cruzan están sedientas de Dios, aunque no lo sepan. En muchos casos, son personas que fallan, que agreden y maltratan, y aunque deben saber poner límites para impedir ser irrespetados, también deben saber que cuando una persona más necesita amor es cuando menos parece merecerlo.

Debemos llevar a nuestros hijos a ser agradecidos con lo que tienen, pero también con lo que los demás hacen por ellos, aunque sea con errores. Debemos enseñarles a amar al otro en vez de juzgarlo.

A tener misericordia con el compañerito que pega, con el hermanito que grita, con el mesero que se equivocó en el pedido o con el papá que se equivocó en el trato. Nuestros hijos necesitan ser capaces de dar alimento a quien físicamente está hambriento, pero también necesitan poder mostrar el amor y la misericordia de Dios con quienes ni siquiera quieren escuchar Su nombre.

Cuando nuestros hijos son llevados a ver al resto del mundo con misericordia como seres que necesitan el amor de Dios, son capaces de actuar con empatía y se les despierta ese don natural que Dios puso en los seres humanos de buscar las soluciones que estén en sus manos a los problemas propios y ajenos.

Este es el legado que como padres podemos dejarles. Es nuestra manera de dar la batalla por la generación que está creciendo y el desafío para que exista una esperanza. Es nuestra manera de dar felicidad a nuestros hijos a través de un propósito de vida que Dios ya puso en cada uno de nosotros… y de ellos.

Desde pequeños debemos enseñar a nuestros hijos el significado de Génesis 12:2: Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Somos bendecidos con el amor de Dios para ser una bendición y llevar ese mismo amor a quienes pasan por la miseria de este mundo. La felicidad de nuestros hijos no puede estar basada en evitarles las carencias o las tristezas, sino en enseñarles que Dios los creó con un plan, que tiene con ellos un propósito especial y por eso los hizo especiales. ¿Qué podría darles mayor felicidad que cumplirlo?

Por: María Isabel Jaramillo – Isabel.jaramillo@revistahyc.com

Foto: Leo Rivas – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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