El “pero” de Dios vs el “pero” del hombre

Por Revista Hechos&Crónicas

―Vamos niños, terminó el tiempo, hay que entregar el examen ― dijo el profesor.

― Pero profe… ― replicó Paco

― No hay peros que valgan ―le contestó el profe.

Este es el típico ejemplo del alumno que no se preparó para el examen y quiere ganar tiempo presentando una objeción. Según el diccionario Larousse Ilustrado, el pero, es una conjunción que expresa oposición o contraposición, puede tener valor concesivo o valor restrictivo: Puedes irte, pero entonces no vuelvas. Se usa como partícula enfática encabezando alguna frase, expresa objeción o desaprobación, es adversativa y coordinante.

En la Biblia, el pero se utiliza como una palabra de enlace o conectiva, de contraste y para la asociación de cosas opuestas más no contradictorias.

Libertad y obediencia

Dios el SEÑOR tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara, y le dio este mandato: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás». Génesis 2:16-17.

En contraste con el ejemplo de Paco, el pero de Dios “sí vale”. Con este mandato les marcó un límite en su capacidad y libertad de elección, con respecto a la autonomía en el Edén. La Biblia NVI de Estudio Misionera describe en sus comentarios: “Es que Dios les dio a Adán y a Eva una verdadera libertad pero, les exigió obediencia; al abstenerse de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal podían demostrar su confianza en la sabiduría de Dios para vivir y gobernar. Comer del fruto representaba la independencia, un deseo de vivir la vida y gobernarse a su manera y no a la de Dios.

Dios es un Dios de límites y con sus leyes o mandatos siempre ha querido proteger al hombre. El doctor Neal T. Anderson, quien dirigió el Ministerio Libertad en Cristo, afirma: “Las leyes de Dios no son prohibitivas sino protectoras, ya que cuando Dios nos aconseja o nos dice que –no- acerca de algo, no lo hace con el fin de aburrirnos, sino para protegernos”.

Cambio de rumbo

Pero la serpiente le dijo a la mujer: ¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. Génesis 3:4.

Satanás, el gran engañador, se vistió de serpiente en el Edén con sus palabras, le insinuó a Eva una falsedad y describió la rebelión como algo bueno, con su astucia objetó el mandato de Dios y se encargó de alejar al hombre del camino del bien trazado por Dios; el deseo de vivir la vida y gobernarse a su manera, cambió el rumbo sus vidas y trajo como consecuencia la ruptura de la relación con su Creador y la pérdida de una vida de bendición y abundancia que tenía para ellos.

La importancia de prestar atención a Dios

A través de la historia del pueblo de Israel, Dios escogió hombres y mujeres corrientes para realizar sus propósitos y se encontró con resistencia, objeciones y desobediencia por algunos de ellos. En más de 2.500 versículos de la Biblia está escrito un pero. Los de Dios que son para advertir, proteger, exhortar a su pueblo; los del hombre, en ocasiones son de oposición y desaprobación; y los del Señor Jesús, tenían el propósito de enseñar o para agregar alguna añadidura a un mandamiento ya escrito en la Ley de Moisés. Algunos ejemplos:

Espías

Pero los que habían ido con el respondieron: No podemos combatir contra esa gente. ¡Son más fuertes que nosotros! Y comenzaron a esparcir entre los israelitas falsos rumores acerca de la tierra que habían explorado… Números 13:31a.

Cambiaron la verdad de lo visto esparciendo falsos rumores, con las intenciones de infundir miedo y no tomar la tierra prometida.

Saúl

―Son las que nuestras tropas trajeron del país de Amalec ― respondió Saúl―. Dejaron con vida a las mejores ovejas y vacas para ofrecerlas al SEÑOR tu Dios, pero todo lo demás lo destruimos. 1 Samuel 15:15. Disfrazó su desobediencia y falta de honradez atribuyendo intenciones piadosas.

Moisés

Pero Moisés le dijo a Dios: ¿Y quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas? Éxodo 3:11. Puso objeciones para no cumplir la misión encomendada por Dios de liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto.

Balaán

Pero el Señor hizo hablar a la burra, y ella le dijo a Balaán: ― ¿Se puede saber que te he hecho para que me hayas pegado tres veces? Números 22:28. Como Dios no logra llamar la atención de Balaán por medio naturales, usa un medio inusual, para lograrlo.

Caminar con fe y obediencia

El creyente no ha sido llamado para que le ponga peros a Dios y objete sus mandatos, ni tampoco para demostrar sus inseguridades, temores, desobediencia y falta de fe; su llamamiento es para que actué con determinación, obediencia, valentía, sometidos por completo a su voluntad y sean agentes que cambien el mundo, como lo hizo el Señor Jesús, quién aceptó a pesar de su dolor y angustia la voluntad de su Padre.

Se arrodilló y empezó a orar: “Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo, pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya”. Entonces se la apareció un ángel del cielo para fortalecerlo. Pero como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre. Lucas 22:41-43.

Por: Hilda Cristina López – forjatalentos@gmail.com

Foto: Paul Volkmer– Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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