La fidelidad de Dios

Por Revista Hechos&Crónicas

Luego vi el cielo abierto, y apareció un caballo blanco. Su jinete se llama Fiel y Verdadero. Con justicia dicta sentencia y hace la guerra. Sus ojos resplandecen como llamas de fuego, y muchas diademas ciñen su cabeza. Lleva escrito un nombre que nadie conoce sino solo él. Está vestido de un manto teñido en sangre, y su nombre es «el Verbo de Dios». Apocalipsis 19:11-13.

A continuación, analicemos la fidelidad de Dios en las tres personas de la Santísima Trinidad.

La fidelidad del Padre

La Biblia está llena de relatos sobre la fidelidad de Dios. De hecho, todo el sagrado libro –de pasta a pasta, es decir, de Génesis a Apocalipsis- es un testimonio escrito de la fidelidad divina.

Miremos, por ejemplo, lo que dice Pablo en una de sus cartas más reconocidas: Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor. 1 Corintios 1:9.

Es tan obvio, cuando estamos hablando de Dios, decir que él es fiel. Si no fuera fiel no sería Dios, así de simple es el asunto. ¿Cómo no ha de tener fidelidad la Deidad? Absurdo que no la tuviera, si en la propia esencia de Dios está la fidelidad, Él es Dios y por lo tanto es fiel. Es fi el por una sola razón: porque es Dios; y, siendo invariable, tiene que ser necesariamente fiel.

La fidelidad de Cristo

Este punto es verdaderamente para meditarlo. Jesús de Nazaret es el único ser humano que ha permanecido perfectamente fiel e invariable:

Por eso era preciso que en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Hebreos 2:17.

¿Qué dice? Sobre todo, ¿qué significa? Dice y significa que, para ser fiel con los hombres, se hizo un hombre. ¡Increíble! “Tengo que ser como ellos para poder ser fiel con ellos”, pensó. Jesucristo es esencialmente fiel como Dios porque Dios es fiel; pero también es fiel como Hombre, ¿para qué? Para expiar nuestros pecados. Nuestra redención viene de la fidelidad de Jesucristo. Su fidelidad ha borrado mi culpabilidad. Por su bendita sangre fue expiada mi culpa, ya no debo nada, tengo seguridad eterna, gracias a su fidelidad de Hombre con el hombre.

La fidelidad del Espíritu Santo

En Gálatas 5:22, que es nuestra escritura marco, está bien claro que el Espíritu Santo es el que nos induce a practicar la fidelidad, el que nos hace dar fruto de fidelidad en nuestra conducta.

Observemos bien: la fidelidad del Padre -fidelidad divina- se hace fidelidad humana perfecta a través del Hijo, para que el Espíritu Santo haga fructificar fidelidad a los creyentes. Dios mismo es nuestro ejemplo de fidelidad, y Jesucristo dijo: “Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto”; como quien dice, se nos exige esforzarnos por alcanzar una fidelidad perfecta. El objetivo es perfección fiel.

Por: Rev. Darío Silva–Silva. Fundador y presidente de Casa Sobre la Roca, Iglesia Cristiana Integral.

Foto: Jackson David – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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