Ortorexia, cuando pensar en dietas te hace mal

Por Revista Hechos&Crónicas

“Debes consumir alimentos sin gluten, sin conservantes, sin azúcar, sin grasas saturadas, sin X o Y cosa, no importa si te gusta o no, es mejor renunciar a ellos si deseas vivir saludable”. ¡Saca esa idea de tu cabeza! Puede ser peligroso obsesionarse con lo que comes y lo que no. Sigue leyendo y descubre por qué.

¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no satisface? Escúchenme bien, y comerán lo que es bueno, y se deleitarán con manjares deliciosos. Presten atención y vengan a mí, escúchenme y vivirán. Isaías 55: 2-3.

Comer sano lleva unos años estando de moda, pero la obsesión por la dieta sana que continuamente nos venden los medios y las redes sociales puede convertirse en un hábito tan extremista que ocasiona un trastorno alimenticio llamado ortorexia.

Este término deriva del griego orthos, que significa correcto y rexis que significa apetito. Lo introdujo el doctor estadounidense, Steven Bratman en 1997. Hoy en día, 28% de la población occidental sufre ortorexia, principalmente mujeres y adolescentes, según La Organización Mundial de la Salud. Y aunque esta institución no reconoce la ortorexia como una enfermedad, no se puede ignorar que dicha conducta acarrea consecuencias físicas y mentales.

El papel de las redes sociales en la ortorexia

Un estilo de vida saludable empieza por tener una alimentación sana con el fin de cuidar el cuerpo. Sin embargo, redes sociales como Instagram han traído modas que influyen en los hábitos alimenticios generando conductas que afectan la salud de muchas personas.

Según un estudio del University College London, el 54% de los estadounidenses de 18 a 29 años usan las redes sociales para descubrir y compartir experiencias gastronómicas y el 42% las usa para buscar consejos sobre comida. Dicho estudio descubrió también que Instagram ha sido determinante en la aparición y progresión de los trastornos alimentarios.

En un principio los hashtag como #Helthyfood (comida saludable) o #CleanEating (alimentación limpia) tuvieron un impacto positivo, pues los influencers se preocupaban por que los jóvenes comieran más frutas y verduras y menos alimentos procesados, sin embargo, este tipo de publicaciones hacen que la gente catalogue cada cosa que consume como saludable o dañino para el cuerpo sin contar con el fundamento de un nutricionista, todo con tal de llegar a ser fitness y verse como aquellas figuras públicas.

Todo lo anterior es fruto de una comparación social negativa que genera sentimientos de culpabilidad por consumir algo “no permitido” o por no tener el cuerpo que muestran las redes. “Empieza como un intento inocente de comer de forma más saludable, pero las personas que lo sufren se obsesionan con la comida, su calidad y su pureza”, explica la Asociación Nacional de Trastornos Alimenticios de Estados Unidos.

Así, llegan hasta un extremo en el que la variedad alimentaria desaparece y esto genera un déficit nutricional.

Nutrirnos no solo de comida

Gloria de Vega, nutricionista de la fundación M.A.S, compartió con Hechos&Crónicas la responsabilidad que tenemos de cuidar el cuerpo sin llegar a extremos.

“Esto implica tener una cuidadosa elección de alimentos saludables que conformen una dieta balanceada, variada y nutritiva que nos permita disfrutar de una buena salud. Esta responsabilidad no puede confundirse con la exagerada y preocupante búsqueda de algunas personas de la pureza y categoría total en los alimentos que conformarán su dieta llegando a convertirse en una obsesión maníaca que sobrevalora ciertos alimentos y desarrolla a su vez fobias hacia otros”.

“En Colosenses 2:8, la Palabra nos exhorta a cuidarnos de las filosofías engañosas que pueden atentar seriamente contra nuestra salud física y emocional generando angustias y temores olvidando lo que dice 1 Pedro 5:7, Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes”, añade Gloria de Vega. A veces olvidamos  que somos más que cuerpo, pues además de lo que comemos, debemos cuidarlo que nos rodea, incluso espiritualmente. Alimentarnos con buenas relaciones, buenas costumbres, buenos sentimientos, buenos hábitos, y buenas prácticas espirituales hace parte de nutrirse adecuadamente.

Es importante nutrirnos de alimento espiritual y no rendir tanto culto al cuerpo, dejar de preocuparnos y obsesionarnos con cosas mundanas como la comida, como dice Mateo 6:25: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Nuestro cuerpo está saludable cuando conocemos y cultivamos una relación con Cristo pues Él es el pan de vida (Juan 6:35) y viviendo como Él encontraremos ese bienestar que tanto anhelamos tener.

Foto: Thought Catalog – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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