Vino nuevo, Odres nuevos

por Jennifer Barreto
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Descubre cómo transformar tu matrimonio en un espacio único para sanar y crecer.

Ni tampoco se echa vino nuevo en recipientes de cuero viejo. De hacerlo así, se reventará el cuero, se derramará el vino y los recipientes se arruinarán. Más bien, el vino nuevo se echa en recipientes de cuero nuevo y así ambos se conservan. Mateo 9:17.

A veces no falta amor… sobran viejos patrones: Patrones que enfrían, que desgastan, que alejan, que hacen que dos personas se amen, pero no siempre sepan cómo encontrarse de la manera correcta. Y si queremos vivir una nueva temporada, también necesitamos una nueva forma de relacionarnos. Vino nuevo + Odres nuevos = Vínculos sanos.

Desde la imperfección nos encontramos, y en las manos de Dios, comenzamos a transformarnos. Nadie llega al matrimonio perfecto. Dios hace el vino nuevo. Dios forma el corazón que lo contiene. El vino no lo produce la pareja, lo produce Dios. Pero el corazón sí debe ser formado. Dentro del odre, el vino se mueve y el corazón aprende a expandirse.

Con el tiempo, el vino gana profundidad y el amor aprende a permanecer. ¿Qué tal tener un momento en pareja para renovar su relación? El evento “Vino nuevo, odres nuevos”, es un espacio para aquellos matrimonios que están listos para sanar, crecer y abrir lugar a lo nuevo que Dios quiere hacer en su relación.

La revista Hechos&Crónicas habló con David Espíndola, pastor de Casa Sobre la Roca – Bogotá y organizador del evento.

¿Cuáles son esos ‘viejos odres’ que usted como pastor ve en los matrimonios hoy?

D. E.: Esos odres viejos son básicamente el orgullo y el egoísmo. Si el vino lo produce Dios.

H&C: ¿Qué papel juega la pareja en cuidar y expandir el odre?

La pareja debe estar dispuesta a cambiar, a crecer, a ser humilde, a buscar a Dios cada uno en intimidad. Cuando existe esa intimidad, uno no se recuesta sobre el amor del cónyuge porque estoy lleno del amor de Dios, es decir, soy pleno y amado.

Cuando ese amor proviene de tu pareja se convierte en tu dios; pero cuando viene de arriba, te sientes visto, escuchado y pones a Dios en el centro. Tengamos esto claro: yo no puedo cambiar a mi pareja, pero Dios sí lo puede hacer.

¿Qué importancia tiene que las parejas vivan estos procesos en comunidad y no únicamente en la intimidad de su hogar?

Lamentablemente las parejas no abren espacios para hablar, para comunicarse. Este evento es el pretexto perfecto para crear esos espacios que realmente son importantes. Este es un tiempo para desconectarte de tu rutina y centrarte en trabajar en eso que necesita tu pareja.

¿Qué mensaje les daría a esos matrimonios que se encuentran al borde del divorcio? ¿Cómo puede el vino nuevo de Dios traer esperanza incluso en situaciones de desgaste extremo?

Los animo a tener claro que Dios es el único que puede restaurar su relación. En el evento habrá un ambiente espiritual adecuado para que Dios haga lo que tenga que hacer en cada matrimonio. Sin importar cuántos años lleve la pareja, es clave tener la disposición recibir un vino nuevo. No solo ese vino que viene de Dios, sino ese vino nuevo que Dios pone a través de tu pareja para tu vida. Por eso la pareja necesita hacer cambios desde lo individual. Cada uno debe tomar la decisión. Para ser esos odres nuevos hay que ver nuestras relaciones personales y empezar a cambiar ese ciclo relacional. Esta es sin duda, una experiencia para parejas que desean ensanchar su corazón para la obra que Dios hará en esta temporada.

Por: Jennifer Barreto – jennifer.barreto@revistahyc.com 
Foto: Comunicaciones iglesia Casa Sobre la Roca

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