En entrevista con la revista Hechos&Crónicas, Arias reconoció la existencia de la persecución religiosa y profundizó sobre el impacto de las iglesias cristianas en Colombia.
En esta conversación, también destacó la importancia de esta organización en distintas regiones del país.
H&C: Doctora Lyda Arias, bienvenida a la revista Hechos&Crónicas… Hablemos un poco de la labor de esta organización cristiana que dirige…
Lyda Arias: La Confederación Evangélica de Colombia tiene 76 años de existencia. Nació cuando la violencia en Colombia en el año 1950 y donde había diversos problemas en la nación. Varios concilios empezaron a reunirse y ahí se conformó lo que hoy es Cedecol. Tenemos una misión muy específica y clara: ser la voz unida del pueblo de Dios en Colombia.
Cedecol está compuesto por diferentes comisiones, cuéntenos sobre ellas y el trabajo que han hecho en distintas áreas como política, ayuda económica, restauración y sanidad.
Sí, es verdad. Las comisiones son el cuerpo que se complementa porque desde un escritorio no se pueden hacer las cosas. Hay que tener personas en diferentes partes en los territorios y que ellos nos apoyen en la labor.
Este es un trabajo en equipo. Tenemos diferentes comisiones: Restauración y Paz, derechos humanos, libertad religiosa, medio ambiente y agrupamos las que sean homogéneas como niños, familias y mujeres. Todas estas comisiones tienen un director y el objetivo es que en cada departamento podamos replicar las comisiones para ser efectivos en todo el país. Es una amplia gama de comisiones y de servicios para el cristiano.
¿Cómo es el trabajo con los pastores y líderes religiosos de todo el país?
Es trabajar en territorio, pero no trabajar desde el escritorio, sino atendiendo sus necesidades. El año pasado tuvimos una meta de recorrer todo el país e íbamos departamento por departamento encontrando cosas maravillosas. Es algo interesante y muy retador porque en las ciudades como Cali, Bogotá y Medellín, tenemos muchas cosas que nos ofrecen: discipulado y Biblias, pero cuando vamos a territorio nos encontramos con una realidad diferente.
Territorios como el sur de Bolívar, donde hay lugares a los que solamente se llega en una lanchita; como el Cauca, que también están llenos de necesidades, y como Quibdó, que estuvimos hace poco. Esto nos hace tener una visión más panorámica, más amplia, más real de nuestra nación. Y ver el objetivo que estamos buscando es que podamos unir iglesias grandes que puedan aportarnos, que puedan adoptar un municipio en necesidad. Yo creo que podemos hacer grandes cosas. Lo que necesitamos es lo que el Señor Jesucristo dijo: que seamos uno, como el Padre y el Hijo son uno.
¿Cómo ha sido ese proceso de dirigir una organización tan importante y con tanta conexión para el creyente?
Quiero contar algo que tal vez algunos sepan y muchos no. Es la primera vez que en 76 años hay una mujer dirigiendo y que fue elegida por el Espíritu Santo. Número dos, es la primera vez que es alguien que no tiene sede en Bogotá. Yo vivo en Cartagena, allá estoy con mi familia y mis hijos, y creo que es un momento histórico.
La junta directiva quedó conformada así: presidente quedó en Cartagena (Costa Caribe), vicepresidente en Cali (Valle del Cauca), tesorera en Medellín. Y dos de Bogotá, secretario y veedor… Dios como que nos distribuyó por todo el país
Tenemos entendido que era pastora de una iglesia y que ha trabajado desde hace décadas por el cristianismo en Colombia. Cuéntenos un poco de su perfil.
Bueno, tengo que remontarme un poquitico al fundamento, que no es para presumir. Soy economista, fui la primera mujer encargada de la alcaldía de Cartagena, más de 20 veces y como jefe de gabinete. Pero también fui decana en una universidad y gerente de varias empresas.
Mi fuerte es la administración, la organización y la planeación. Pero también al mismo tiempo hay cosas que no sé. Lyda es una persona que le gusta trabajar en equipo.

La pastora Lyda Arias durante la Marcha por Jesús en la Plaza de Bolívar en Bogotá. Foto: Cedecol
Hablemos de cómo es practicar y vivir el cristianismo en las regiones de Colombia. ¿Es diferente en la ciudad que en lo rural? ¿De verdad se persiguen los cristianos?
Voy por partes. La primera es que se evidencia en las partes grandes (ciudades), donde tenemos todas las ayudas y facilidades. Es más fácil existir. No deja de ser retador frente a una sociedad que nos está señalando, porque hay una expectativa que nosotros generamos, una esperanza.
Pero en este orden de ideas, lo que uno encuentra en las regiones es mucha necesidad de conocer, porque desconocemos nuestros derechos. Realmente, Colombia tiene normas y leyes que nos favorecen, pero el desconocimiento de ellos y la buena praxis, ahí es donde nos afecta.
Sí hay persecución en Colombia. Definitivamente yo lo tengo que decir por experiencia propia, no porque me lo hayan contado, sino porque lo que he vivido. En el último recorrido que hicimos en Chocó, Quibdó, Valle del Cauca, Buenaventura, Popayán, Ipiales (De donde acabo de llegar), Pasto, Putumayo, Florencia y en el Caquetá se vive persecución. Estuve después en Sahagún y Montería y nosotros vemos cómo frente a una iglesia tiran toda la basura de ese municipio. Eso es un mensaje fuerte. Hacerle burla a las personas cuando salen de la iglesia. Estoy hablando de una persecución sencilla, porque a veces pensamos que persecución es solamente porque mataron a alguien. Vivimos el día a día de la persecución y de la burla religiosa.
Definitivamente, debemos buscar soluciones y capacitarnos. En segundo lugar, es fundamental unirnos, trabajar juntos y dar a conocer esas necesidades, porque quizás no se conocen.
En el último año y medio hemos visto titulares donde familias de pastores han sido asesinadas, otros secuestrados, o iglesias cristianas como Alianza que han sido objeto de carros bomba. ¿Cuál ha sido la respuesta del Estado frente a una persecución religiosa reconocida no solo a nivel nacional, sino a nivel internacional?
Bueno, tengo que decir, y sé que la verdad nos hace libres, no hemos encontrado la respuesta que debiéramos encontrar, de guardarnos y protegernos. No voy a ser muy extensa en esto, pero voy a decir, no hemos encontrado ese recurso, ese apoyo, ese trabajo mancomunado.
Queremos que nos profundice un poco más acerca de ese trabajo de Cedecol con la Defensoría del Pueblo, con la Oficina de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior, no solo para la protección de los creyentes, sino para el libre goce de la religión…
Creo que tiene que avanzar más al respecto, porque tenemos reuniones, nos convocan. Pero yo siempre digo: Oracción: oración y acción. Porque si no accionamos, nos quedamos solamente en hablar y soñar. La acción es muy importante y más para la Defensoría del Pueblo.
Creo que la labor de un pastor es digna, muy digna. No podemos decir que somos perfectos ni defenderlos a todos, porque han cometido. Nosotros tampoco pretendemos que digan que los cristianos somos perfectos, somos seres humanos, pero merecemos respeto. Somos parte de Colombia y hacemos parte integral muy importante. Porque no se ha visto todo lo que la Iglesia cristiana aporta. Aporta en lo social de una manera extraordinaria: con niños, familias, ancianos, en restauración de hogares… O sea, nuestra labor social es un reto que se tiene y que nosotros podamos mostrar toda la labor social que hacemos.
Cada año vemos que la ONG cristiana evangélica, Open Doors, saca un listado de 50 países que más persiguen al cristianismo. ¿Por qué Colombia no ha salido de ahí desde hace años?
Bueno, no es una pregunta fácil. Yo siempre con el equipo de trabajo pienso vamos a tener un pasado, pero vamos a comenzar a trabajar de aquí en adelante. Veo una esperanza muy fuerte en medio del pueblo de Dios. Veo, cuando llegamos a los territorios, como la gente se siente llena de vitalidad y de vida. Yo creo que este es un buen momento.
Bajo la guía y la dirección del Espíritu Santo nosotros podemos unir. Nunca será perfecto, pero sí podemos ir uniendo poco a poco los territorios y que se vea lo que podemos hacer unidos, de ir mejorando para ver que la persecución se disminuya.
Quiero hacer un llamado especial a los líderes religiosos. Y hoy les quiero decir, no tengan temor de denunciar, porque si ustedes no denuncian, nosotros nos sentimos incapacitados para llevar hechos concretos. Entonces tenemos que ser pendientes y esforzados, porque cuando yo denuncio, también estoy protegiendo mi comunidad.

El pastor Darío Silva-Silva de la iglesia Casa Sobre la Roca y la pastora Lyda Arias en la Marcha Nacional para Jesús. Foto: Cedecol.
¿Cuál es el balance de la gestión del Lyda Arias en Cedecol?
Ha sido un trabajo que no quiero decir que ha sido mío. Hay mucha gente que trabaja en silencio. Quiero empezar por quien hace parte del equipo de trabajo de Cedecol. Tenemos un asistente en Cartagena y uno en Bogotá. Tenemos un departamento de comunicaciones con un Community manager y tres personas más trabajando en la información. Nuestra abogada es de tiempo completo y presta asesoría y ayuda para la personería jurídica de las iglesias y hay una persona que nos trabaja en relaciones públicas, el pastor Teo; y el pastor Eduardo Gómez, es nuestro embajador en las naciones. Hemos logrado con todos ellos, a los cuales aprovecho para darle las gracias.
Pastora Lyda, ¿Qué nos puede comentar de lo que va a suceder en esta reunión y de lo que se espera del trabajo de Cedecol en los próximos años?
Nosotros en octubre hacemos la cumbre que será el 7, 8 y 9 en Medellín. Estamos trabajando con empresarios y ya compramos la marca: Cristiano Apoya Cristiano. Entonces queremos llegar a las casas, a las familias, jóvenes, madres de familia, y poder hacer una red de empresarios. Nunca se había trabajado en esto, pero yo vengo de ser empresaria y creo que Dios ama también este tema. Entonces queremos buscar mecanismos para que salgan en el exterior y que los cristianos los podamos trabajar en unidad y ser productivos para aprovechar los dones y talentos que tienen las mujeres.
Cuéntenos un poco sobre esta especie de educación continuada o de Cedecol Enseña…
Hemos iniciado algo que se llama Cedecol Enseña porque hay muchos temas que no los conocemos. Tenemos un programa semanal de una hora para informarles de todos los temas de actualidad. Esto nos ha llevado a que tengamos una educación continuada. Entonces, Cedecol, a partir del mes de abril, tiene un diplomado por siete meses sobre libertad religiosa, derechos humanos y las leyes.
Estamos invitando a los líderes religiosos y pastores, que lo trasciendan también a la comunidad y a la congregación, porque los pastores no vamos a poder estar en todos los espacios, pero tenemos gente capacitada que puede ir y hacer un trabajo mancomunado.
Finalmente, podría dejarle un mensaje para ese pastor que está en medio de un caserío o de la selva, o que probablemente nunca vaya a conocer la organización…
Un mensaje para ese pastor, que los he visto en territorio y hemos llegado. Un ejemplo es un anciano, quizás de 76 u 80 años, y verlo llorando. Eso conmovió profundamente mi corazón. Porque él se sentía solo, abandonado. Así como nosotros somos la esperanza, pastor, somos la luz del mundo. Y donde quiera que tú estés, donde quiera que sea ese lugar donde Dios te haya puesto: Tú eres la luz, eres la esperanza.
Tenemos una comisión de oración que no se cansa de orar. Así que ¡ánimo! A seguir adelante con esta labor preciosa. El que siembra con lágrimas, recoge con gozo y con alegría. Y si necesitas de Cedecol, háznoslo saber. Nosotros queremos llegar y sabemos que hay gente dispuesta a trabajar y apoyar la labor del que se siente cansado y fatigado.
Disfrute de la entrevista completa con Lyda Arias, presidente de Cedecol, en vídeo:

