Opinión – ¿Falta de fe? cree como María

por Revista Hechos&Crónicas
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El milagro más grande que se ha producido en el universo consiste en que Dios se hiciera hombre.

A una humilde virgen, en una modesta vivienda de Nazaret un ángel de Dios le dice que va a tener un hijo. ¿Cómo podrá suceder esto -le preguntó María al ángel-, puesto que soy virgen? Lucas 1:34.

La reacción de la joven es de simple sentido común. «¿Cómo me vas a convencer de un cuento tan reforzado? No puedo concebir un hijo, sencillamente porque todavía no he tenido relaciones sexuales con un varón». El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios. Vers. 35.

Si Dios lo dice, Él lo hará. Con su mente María duda, pues el razonamiento natural, le dice: «No es posible, sin haber tenido relaciones sexuales con tu marido, que tengas un hijo». -Aquí tienes a la sierva del Señor -contestó María-. Que él haga conmigo como me has dicho. Vers. 38 a. Pero cuando el ángel le aclara: «María nada hay imposible para Dios», desde la fe de su corazón, ella responde: «Oh sí, es cierto; que se haga entonces como lo has dicho».

¿Qué claves aplicó María?

1 – Creer que Dios tiene autoridad sobre todo. A veces olvidamos las cosas más simples y elementales. Por ejemplo, oramos preguntando: «Señor, ¿dónde estás?» Vaya simpleza, Él está en todo lugar, inclusive allí donde lo llamamos. También solemos increpar: «Señor, ¿no te das cuenta cuánto sufro?» ¡Qué piadosa insolencia! Él todo lo sabe. Somos muy torpes para acercarnos a la realidad de Dios. Él tiene autoridad absolutamente sobre todo: lo natural y lo sobrenatural. Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: -Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Mateo 28:18.

2 – Buscar la voluntad de Dios. Hay personas que oran conforme a sus caprichos, como diciendo: «Hágase mi voluntad». Excelente forma de no obtener respuesta. (Leer 1 Juan 5:14-15). Sencillo, ¿verdad?

3 – No mirar las circunstancias ni las limitaciones. Abraham es un paradigma de fe, ni para qué resaltarlo. Su descendiente Pablo de Tarso se refiere a él en términos elocuentes. (Leer Romanos 4:17-20). Abraham es el padre de la fe, porque no miró las circunstancias ni las limitaciones.

4 – Estar plenamente convencido. La convicción plena de Abraham en el poder divino fue el soporte para confiar en la promesa. Él entendió que Dios, siendo perfecto, mal podría prometer algo que no cumpliría. (Leer Vers. 21).

5 – No cambiar de parecer. Con frecuencia obstaculizamos nuestra fe por la falta de precisión y dirección. No estamos seguros de lo que queremos recibir. (Leer Santiago 1:6-8).

6 – Pedir en el Nombre de Jesús. Muchas personas no reciben lo que piden, porque lo hacen incorrectamente. Jamás pasemos por alto que la petición debe elevarse en el Nombre de Jesús. De lo contrario caerá en el vacío eterno. (Leer Juan 14:13-14). Estas enseñanzas nos entregan la llave maravillosa de la fe para usarla en forma coherente en nuestra vida. Anímate leyendo Hebreos 11, el gran capítulo sobre los campeones de la fe que mejorará grandemente tu calidad de vida.

Por: Rev. Darío Silva-Silva. Fundador y presidente de Casa Sobre la Roca, Iglesia Cristiana Integral.
Foto:  Birgit Böllinger – Pexels

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